CAPÍTULO 15: Esto no funciona.

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Había pasado un mes desde que regresé a San Francisco. Poco a poco volví a entablar conversación, aunque aún, no me atrevía a contar todo lo sucedido y el porqué, como tampoco era capaz de sonreír y ser feliz, no aún, todos los momentos tormentosos vividos en Granada, se repetían en mi cabeza una y otra vez y las pesadillas eran continuas todas las noches.

Rachel y Emily, me recibieron muy contentas y sorprendidas, pero su alegría duro poco, al ver el estado en el que me encontraba, y después de que Edward les contara todo lo sucedido, las tres nos abrazamos y lloramos desconsoladas por largo rato.

Mis estudios habían sido retrasados, tras enviar una carta con ayuda de mis amigas, explicando cual era mi desgraciada situación. Gracias a dios el consejo de educación había entendido por lo que estaba pasando y me propusieron posponer mi incorporación a la universidad hasta dentro de un año.

Rachel quería quedarse fuera como fuere a mi lado, pero Emily y yo la convencimos de que no podía dejar escapar esta gran oportunidad que le habían brindado y que yo desgraciadamente tenía que desaprovechar porque no estaba preparada ni física ni mentalmente para enfrentarme a la universidad. Finalmente ella aceptó diciendo que me llamaría cada día, y vendría siempre que pudiera.

Mi relación con Edward no podía ir peor, mi cuerpo no le permitía que me tocara más de una simple caricia o más de un simple beso, aunque una parte muy profunda de mi cabeza, se lo pidiera a gritos. A él se le veía cada día mas desesperado y a mí se me encogía el corazón, por no poder corresponderle como él quería, como él se lo merecía.

Por su parte en el trabajo, había vuelto a la discoteca, muy a su pesar, pues no quería separarse de mí ni un solo instante, pero su deber era mantener a flote su trabajo, y Héctor ya no aguantaba más en aquel "antro", así es como el primo de Edward lo había llamado.

Nos encontrábamos en mi habitación, tumbados frente a una tele que había instalado hace poco Marco, el novio de Emily, lo pedí expresamente y como gran favor, ya que la cama y la oscuridad, se habían convertido en mi único mundo tranquilo.

-¿Romántica o de acción?- Me preguntaba Edward mostrándome dos DVDs, yo simplemente hice un leve movimiento de hombros indicándole que me daba igual. El suspiró y con su dedo pulgar e índice se masajeo la nariz, como signo de exasperación. Luego camino hasta la cama, con mi mirada fija en cada uno de sus movimientos y se sentó en el borde derecho.- Alison, habla, di que te da igual. Dilo por favor. - Sus intensos ojos azules, me miraban con profundidad y suplica, yo solo pude mirarle con tristeza, de verdad que me costaba muchísimo poder hablar como normalmente lo hacía antes.-Alison por favor, lo necesito.- Sus ojos ahora se mostraban vidriosos debido a las lágrimas que estaba intentando retener, lo que provocó que un fuerte nudo se instalara en mi garganta. Levanté mi mano y le acaricié suavemente una de sus mejillas, dejando que se apoyara en ella y cerrara los ojos respirando profundamente.

-Lo siento.-Es lo único que podía decir, el me dedicó una de esas miradas intensas e hipnóticas que tenía y lentamente se fue acercando a mis labios para suavemente juntarlos con los suyos y saborearlos despacio e intensamente, mostrándome cuanto me quería. Yo le correspondí de la misma manera, pero mi cuerpo necesitaba más y mi boca comenzó a devorar fervientemente la suya.

Edward posó su mano derecha en mi muslo izquierdo y con la que le quedaba libre agarro mi cintura para tumbarme pausadamente. La mano que tenía en mi muslo comenzó a subir muy, muy despacio, mientras nuestros labios se separaban tratando de recuperar la respiración. Sus ojos se encontraron con los míos, pidiendo permiso para seguir y yo asentí despacio y temblorosa. Volvimos a juntar nuestros labios, mientras que sentía como sus dedos rozaban mi zona íntima por encima de la suave tela de mis braguitas, para que segundos después me las intentara quitar y tensarme al instante. De pronto mis ojos ya no eran cubiertos por deseo, porque dejaron paso al miedo y terror mientras las dolorosas y terribles imágenes de los abusos de Tomas, se reflejaban en mi mente como si de una película de terror se tratase, obligándome a empujar a Edward con toda la fuerza que pude. Edward me miro confuso y las lágrimas empezaron a descender de mis ojos.

-Alison, ya no aguanto más.-Se puso en pie, pasando las manos por su cabello y despeinándolo, mientras que daba vueltas por toda la habitación, intentando calmarse.

Yo solo podía mirarle con miedo, y taparme con la sabana de mi cama.-De verdad que no lo soporto más, necesito que la Alison que yo conocí, vuelva.-Suspiró profundamente para luego sentarse en la silla de mi escritorio con los codos apoyados en sus rodillas y las manos tapando su cara.

-¿Y crees que esto es fácil para mí? ¿Crees que yo lo aguanto? yo tampoco puedo más, necesito volver a ser la de antes pero no puedo.-Las lágrimas que habían dejado de salir, comenzaron de nuevo sin poder retenerlas.

-Ni siquiera lo intentas Alison.- ¿Qué? ¿Que no lo intentaba?

-¿Perdón?-Le miré incrédula y por fin, queriendo hablar más de lo que yo misma me permitía. Me levanté de la cama y dije tres simples palabras que empezaron a hacer añicos mi delicado y débil corazón-Esto no funciona.- Agaché la cabeza.

-¿Como que no funciona?- Nos miramos durante unos instantes, viendo como en sus ojos comenzaba a crecer el miedo, mientras que yo parpadeaba varias veces para no volver a llorar.

-No funciona Edward, no podemos seguir así, tu no aguantas más y yo no puedo seguir viéndote así, desesperado y frustrado sin saber que más hacer y esperando una Alison que quizá nunca volverá.-Le miré con tristeza y dejando caer una pequeña pero dolorosa lágrima, pues estaba poniendo fin a esta relación, estaba dejando escapar al hombre por el cual he sentido cosas increíbles, al hombre al que amaba. Y quizá nunca encuentre a nadie que me haga sentir lo que él me hace sentir, pero esto que estoy haciendo es lo mejor para los dos.

-Puedo esperar más, y sí que va a volver esa Alison, ahora está avanzando, estás hablando más de lo que llevas meses sin hacer.-Me miraba ilusionado y yo volvía a agachar la cabeza.

-No Edward no.-Suspiré.-No estoy preparada para tener ninguna relación, ya lo has visto, no soy capaz de darte lo que te mereces, ni siquiera permito que me beses. Eres joven y te mereces a alguien mejor.- Se acercó a mí y cogió mis manos entre las suyas para despues obligarme a mirarle.

-Tú eres la persona que merezco, no quiero a nadie más, solo a ti.-Besó mi frente, haciendo que cerrara los ojos.

-No, tu no me quieres a mí, tú quieres a la mujer que era antes, pero ya te he dicho que quizá nunca vuelva. Vete por favor, Yo...yo no puedo seguir con esto.-Mis palabras comenzaban a quebrarse.

-Está bien Alison.-Volvió a darme otro beso en la frente, esta vez más intenso, luego cogió la chaqueta que reposaba sobre la silla y antes de salir de mi habitación añadió:- Pero quiero que sepas, que te estaré esperando, esperaré todo lo que haga falta.- dicho eso, me dio una última e inolvidable mirada y se marchó de la habitación y quizá de mi vida para siempre...

Espero su opinión y si así lo quieren sus votos :)

EL ODIO DEL DESEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora