2 de Mayo de 2016. 2º día del crucero. En el mar.
Me desperté, me alisté y salí a desayunar con mi familia. En cuanto llegamos a la entrada del restaurante vi a William sentado en las escaleras esperando.
- Hey, William.
- Ho-hola Bella. Estaba justo esperándote.
- ¿Cómo sabias que vendría a comer aquí? Hay más restaurantes que sirven desayuno en el barco.
- Me lo dijo tu hermana ayer.
- Janny. - la miré.
- Yo no hice nada, jajaja. Venga familia, dejémoslos que disfruten su desayuno. - se fueron todos y nos quedamos los dos.
- ¿Vamos? Tengo mucha hambre. - dijo tocándome la espalda con una mano y con la otra señalando hacia la entrada.
- Si, vamos.
Como el restaurante es buffet fuimos los dos, lado a lado, cogiendo cosas y colocándolas en nuestro plato. Cuando ya teníamos lo suficiente buscamos mesa para dos cerca de la de mi familia y nos sentamos.
Estuvimos ahí durante un montón de tiempo, hablamos de todo y más, y aún así parecíamos nunca cansarnos el uno del otro. Siempre teníamos de que hablar.
Por primera vez no estaba pensando en Simón y se sentía tan bien estar libre, estar feliz. Por increíble y raro que fuera no estaba comparando William a Simón constantemente, como siempre hice y sigo haciendo, nada me acordaba a Simón, ni las sonrisas, ni las risas, ni las palabras, ni los sonidos, ni la comida. Por primera vez estaba ahí con alguien, estaba presente de verdad. No estaba perdida en mis pensamientos. Estaba ahí y solo ahí.
Cuando mi familia terminó su desayuno, mi madre vino a donde estábamos sentados y nos dijo:
- Nosotros estaremos en la piscina. ¿Nos vemos para comer, vale?
- Ok. Perfecto mama, gracias.
- William, también estás invitado si te apetece venir.
- Muchísimas gracias señora Jadellys, si su hija me deja ahí estaré.
- Jajaja.
- Bueno, ya terminamos de comer... vámonos también.
Nos despedimos de mi familia y salimos del restaurante.
No sabíamos muy bien que hacer así que simplemente miramos el horario de las actividades del barco y subrayamos todo lo que nos gustaría hacer y, por increíble que parezca, lo hicimos todo. Nos fuimos corriendo por el barco como dos locos, dos locos muy felices.
Primero hicimos clase de baile, ninguno de los dos sabía muy bien bailar así que nos reímos muchísimo. Después fuimos a la piscina donde estaban haciendo hidro-gimnástica.
Ahí fue cuando lo vi sin camiseta, su cuerpo era completamente perfecto, no era ni flaco ni gordo, no era demasiado musculoso ni muy poco, todo en él era perfecto y no podía parar de pensar en la suerte que tenía. Con tantas chicas en el barco él estaba conmigo...
Cuando eso terminó nos quedamos relajándonos un poco en la piscina y luego en el jacuzzi. Por último fuimos al Living Room para un juego con los jóvenes. El juego trataba de una caza al tesoro donde, por grupos chicos contra chicas, paseamos todo el barco en busca de pequeños objetos previamente escondidos.
Entonces fuimos juntos al restaurante y almorzamos con mi familia.
William era demasiado dulce, demasiado perfecto. Su sonrisa me hacía olvidar todos mis problemas y el brillo de sus ojos hacía que no pudiera pensar en nada más.
Cuando terminamos de almorzar seguí paseando por el barco con él, siempre hablando.
Nos fuimos a una zona llamada SeaPlex que es donde tienen los deportes y jugamos baloncesto. Jugábamos en equipos y felizmente estaba en su equipo, me acuerdo que en cierto momento pude meter la pelota en la canasta y él, de la felicidad, me abrazó y me hizo volar por los aires colocando mi frente en su frente.
Todo era demasiado hermoso y mágico, parecía un sueño. Un hermoso sueño del cual me gustaría no despertar.
Después quitaron el baloncesto y prepararon el establecimiento para los patines, mientras tanto nosotros merendamos unos perritos calientes.
Patinamos durante dos horas y cuando nos dimos cuenta ya era hora de irnos a las habitaciones para arreglarnos para la cena. William me acompañó a mi habitación y se fue.
- ¿Qué tal la tarde, hermanita?
- Muy bien. ¿Y la tuya?
- También. Ethan hizo tonterías, Bruno y papá jugaron a las cartas y yo y mama cuidamos de Ethan en la piscina.
- Suena agradable, jajajaja. Yo jugué baloncesto, merendé un perrito caliente que estaba buenísimo y patiné con William.
- Hummm... William, ¿eh? ¿Qué tallll? - su cara de pilla no engañaba a nadie.
- Jajajaja. Es un cielo, me encanta.
- Lo sé, se te nota. Y es muy buen chico.
- Creo que... creo que me estoy volviendo a enamorar Janny. Y no quiero...
- Lo estás, cariño. Pero eso es bueno. ¿Verdad que se siente bien?
- Se siente bien pero en primer lugar William no es Simón y en segundo lo nuestro es imposible. Vivimos a un océano de distancia. Él es americano y yo europea.
- Pero ¡Bella! No puedes pensar en eso. Lo importante no es eso. Aprovecha mientras puedas, si no lo haces te arrepentirás.
- Bueno...
- Tienes algo más que contarme, se te nota en esos ojitos. Jajaja. Cuenta.
- En el club de los jóvenes están hablando de que en el último día habrá una "prom". Es como un baile de finalistas. Una fiesta.
- Uuu. Deberías ir.
- Si... y la idea es que la mayoría vaya en pareja. No sé si William me pedirá ir con él...
- Seguramente si. Ya sabes: si te pregunta alguna cosa sobre la fiesta esa, cualquier pregunta, dile que vas a ir.
- Jajaja. Vale.
Seguimos con nuestro momento de hermanas durante unos minutos y después me fui a mi habitación a alistarme. Me bañé, rizé mi pelo, me vestí y me maquillé. La cena sería en el restaurante del capitán y por lo tanto teníamos que ir vestidos de gala.
Elegí vestir uno de mis vestidos favoritos. Negro con grandes flores, amapolas, rojas con su centro amarillo y negro. El escote era abierto estilo barco, de un hombro al otro y detrás dejaba ver mitad de la espalda. Llevaba un pequeño y sencillo colar con un pequeño diamante, unos pendientes y un anillo a juego. En los pies opté por unos tacones bien altos, haciendo así lucir mis piernas más largas y haciéndome parecer menos bajita, negros con el tacón hecho de corcho.
Mi maquillaje era sencillo, apenas llevaba eye-liner, cat-eye, en negro mate, rímel haciendo sobresalir mis grandes y gruesas pestañas y un pinta labios rojo, también mate.
A las 7 en punto, la hora que quedé con William, se escucha en la puerta: toc-toc.
Al abrir la puerta me deparo con un hermoso chico de ojos azules. William. Llevaba un traje azul oscuro brillante que hacia sobresalir su tono de piel y sus ojos, una camisa blanca y una corbata del mismo color del traje con suaves rayas negras. Su pelo, marrón claro, estaba perfectamente peinado en un tupé y sus labios, de un color rosa perfecto y uniforme, formaban una sonrisa de oreja a oreja. Sus dientes eran perfectamente blancos y estaban todos en su sitio, perfectamente alineados. Todo en su sitio, todo perfecto, se encontraba increíble.
- Wow... estás increíble. - sonreí y pude notar como mis cachetes se calentaban - Y que puntual.
- Si, no quería hacerte esperar. Estás... wow... estás hermosa. - sus cachetes también se sonrojaron y al darme cuenta sonreí.
- Gracias.
Me acerqué y nos saludamos con dos besitos en las mejillas. Al hacerlo pude oler su fresco y delicado perfume. Enseguida lo identifiqué pues era mi perfume de hombre favorito: Calvin Klein One.
- ¡Que rico hueles! Jajaja.
- Emm, ¡¿gracias?! Jajaja.
- Por casualidad ese es mi perfume favorito para hombre.
- También es mi favorito. - sonreímos una vez más, rojos como dos tomates.
Esperamos por mi familia y nos dirigimos al restaurante.
Todo era hermoso, brillante, cálido. Todo estaba hermosamente decorado y era muy sofisticado.
Comimos y hablamos toda la noche. A cada momento encontraba a William observándome y nos sonreíamos. Sus ojos reflejaban amor, auténtico y puro amor. En cierta ocasión tenía la mano encima de la mesa y él puso su mano por encima de la mía. Su mano, suave y caliente, al acariciar la mía, fría, hizo que un escalofrío atravesara mi cuerpo entero y pienso que él sintió lo mismo pues me miró extrañado y nos reímos los dos.
Cuando salimos del restaurante fuimos al Karaoke y hicimos un dueto de la canción "Say you won't let go" de James Arthur. Todos nos aplaudieron y al bajar del escenario nos fundimos en un cálido, dulce, romántico y largo abrazo. Me rodeó la espalda con un brazo y me besó la frente y así me acompañó a mi habitación.
Nos despedimos y en cuanto cerré la puerta me senté en mi cama mirando la nada pensando en todo.
Lo siento, Simón. Sé que no eres tú... pero...
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Un momento define una vida
Romance"- Todo mejorará. ¿Me escuchas? Todo mejorará y saldremos de esta juntos, como siempre hicimos. ¡Por favor! - Escúchame Bella. No puedo más, no puedo ni quiero. Hoy terminaré con todas las libretas de historias tristes y dibujos deprimentes. Hoy r...
