Capítulo 19

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5 de Mayo de 2016. 5º día de crucero.
El día pasó volando, visitamos la ciudad y andamos a caballo. Por la noche fuimos al espectáculo en la pista de hielo y en todo momento estuve con William.
Él me hacía sentir bien, feliz, alegre.
Su sonrisa era la más dulce y la forma como me miraba me hacía ver lo mucho que me quería.

6 de Mayo. 6º día de crucero.
Me desperté y tenía un mensaje de voz en el teléfono de la habitación:
"Hola princesa hermosa. ¿Qué tal? ¿Pudiste dormir? Te estoy preparando una sorpresa y por lo tanto no nos veremos en el desayuno... lo siento mucho... pero creo que igual te gustará la sorpresa.
Nos vemos a 1pm en el "Music Hall" en el piso 4.
Mientras, diviértete mucho con tu familia."
Pude escuchar su voz tan cerca en mi oído que repetí el mensaje 5 veces. Su voz, tan linda, dulce y suave, enviaba un escalofrío a través de todo mi cuerpo. Pude escuchar hasta su bella sonrisa a través del teléfono.
Me hacía sentir tan feliz. Incluso tan solo la idea de que me esperaba una sorpresa me hacía flotar. William invadió mi mente por completo.

Me alisté rápidamente y le conté a toda mi familia que William me había dejado un mensaje de voz. Todos quisieron escuchar el mensaje y todos me hicieron ojitos en cuanto pronunció las palabras "princesa hermosa".
Desayunamos y nos fuimos a la piscina. Jugamos un poco a las cartas y volví a mi habitación para alistarme para la sorpresa. Alisé mi pelo y me maquillé. A la 1pm en punto estaba en el Music Hall.
Miro el suelo y hay un camino dibujado con pétalos de rosa que me guían a donde se encuentra Will. En el escenario.
Tiene en la mano un cuaderno con palabras escritas y en cuanto me ve mueve rápidamente la mano diciéndole al DJ que ponga la música. Suena "Only You", una canción que definitivamente me enamora.
Me enseña las palabras en el cuaderno y las leo.
"Hola princesa." Sonrío y él cambia la hoja a la siguiente, con más palabras.
"Espero que estés genial."
Va cambiando de hoja en hoja sin parar y voy leyendo:
"Sé que esta sorpresa no es nada de especial, sé que es algo tonto, pero no sabía qué hacer... solo quiero hacer de cada día que tengo aquí, en este hermoso crucero, con la chica más "bella" del mundo un día especial e inolvidable. La verdad es que ya se nos está acabando la semana y no quisiera tener que despedirme de ti. Solo quiero que sepas que eres perfecta cómo eres. Con tus pequeñas manías, tus tonterías, tus chistes malos y tus bobadas. Tus defectos (si es que los tienes), tus cualidades y tus dones. Siento mucho todo lo que haz tenido que pasar pero, ¿sabes? Eres la mejor chica que conocí jamás. Te quiero princesa."
En cuanto terminó con el texto colocó el cuaderno en el suelo y empezó a cantar la misma canción que sonaba antes de fondo. Su voz era completamente perfecta para aquella canción, tan dulce y suave...
Se movía por el escenario haciendo tonterías para que yo sonriera y en cierto momento la televisión detrás de él se encendió.
Todo se oscureció mientras veíamos ese vídeo.
Se trataba de dibujos en un cuadro blanco, estaba dibujado el crucero en el que nos encontrábamos y poco a poco fue contando nuestra, corta, historia. Apareció dibujada la planta del piso en el que nos conocimos y se iban haciendo dibujitos.
"Aquí fue la primera vez que te vi, debo confesar que me sorprendí muchísimo al verte entrar... tú belleza me dejó algo atónito."
En la pantalla se dibujó en blanco y negro la sala "The Living Room":
"Ahí nos asignaron una tarea que cambió mi vida. Conocernos. Al inicio fue difícil ya que no sabía muy bien qué decir.. pero los nervios desaparecieron rápidamente, algo en ti hacía que hablarte fuera lo más normal y sencillo del mundo."
El vídeo siguió y sus explicaciones. Ese pequeño vídeo contó nuestra pequeña historia y en cuanto terminó me di cuenta de que William había desaparecido del escenario.
Siento un dedo tocando suavemente mi espalda y me giro para verlo.
Se encontraba de rodillas con una cajita en una mano y un bouquet de hermosas rosas en la otra.
Me dio las flores y abrió la cajita. Contenía un hermoso collar que ponía mi nombre. Se levantó y me lo puso alrededor del cuello. Me rodé y le besé.

Ese día fue el más especial y mágico de toda mi vida. Jamás lo olvidaré.

Tú no hacías esas cosas, Simón. No me hacías nunca sorpresas porque siempre habíamos estado ahí, en la vida el uno del otro. Aún así cada mirada tuya era como una sorpresa para mi.

Ese día cenamos juntos, solos los dos, en el "restaurante del capitán". Una cena muy romántica, sin duda. Al final nos hicimos fotos profesionales (habían fotógrafos por todos lados en el crucero).
A la noche observamos las estrellas y una vez más él me llevó a mi habitación.

7 de Mayo de 2016. 7º, y último, día de crucero. En el mar.
Me pasé todo el día con William pero ya nada era igual como el día anterior. Nos queríamos, es cierto, pero ya los dos estábamos tristes pensando en que aquel era el último día en que nos veríamos.
Las risas alocadas dieron lugar a sonrisas tímidas, las correrías de la mano por todo el crucero fueron substituidas por largas y lentas caminatas por el barco sin saber qué hacer o decir. Nos mirábamos a cada rato pensando "no lo/la volveré a ver".
Nos dolía tanto pensar en ello que sinceramente no disfrutamos el último día, ese fue un gran error.
Por la tarde volví a mi habitación, y él a la de él, para ducharnos y alistarnos para la cena (formal).
Ahí empezamos a hablar y en cierto momento él dijo:
- Ay, Bella,lo siento muchísimo. ¿Sabes qué? Tengo tanto miedo a que esto acabe, ya que hoy es el último día, que lo estoy desperdiciando. Bueno, lo estamos desperdiciando. Puede que sea el último día pero creo que deberíamos aprovecharlo al máximo...
- Es verdad. Yo he pensado lo mismo. Queremos tanto que este día no se acabe que no lo estamos viviendo...
- Exacto...
- Bueno, ¿y que tienes pensado?
- Mmm, un par de cosas. Confía en mi, ¿si?
- Vale. Confío en ti.
Y eso hice aquel día. Confíe en él. Y debo decir que no me arrepentí de hacerlo.
Esa noche aprovechamos cada hora, cada minuto. Hicimos miles de cosas y después nos fuimos a mi habitación (es comunicada con la de mis padres) y nos quedamos los dos ahí (ya con ropa más confortable) hablando y hablando. Hablamos toda la noche. Tanto es que por la mañana cuando mis padres se despertaron nos habíamos quedado dormidos hablando. Yo en la cama, medio sentada/medio acostada, y él en el sofá.
Mis padres entendieron lo que nos había pasado y se fueron a desayunar. Nos trajeron un montón de cosas para desayunar y así pudimos dormir unas 2 horitas.
Es verdad. Esa noche apenas dormí. Pero no me arrepiento... fue la noche más linda de toda mi vida.
Lo más mágico y bonito es que no hicimos nada de malo. Ni nos tocamos siquiera. Solo hablamos...
Todo fue tan lindo, tan inocente, tan mágico...
Hablamos como si fuera lo que más nos gusta hacer. Hablamos como si fuera la última vez que podríamos hacerlo (y en verdad si fue la última vez). Hablamos y hablamos. Nos conocimos muy bien en aquella noche.

Y en el día 8 de Mayo nos despedimos con un largo abrazo y seguimos nuestras vidas.
Esa fue la última vez que lo vi.
La última vez que realmente hablamos.
Por cosas de la vida dejamos de estar en contacto. No lo culpa a él, ni siquiera me culpo a mí. Sé lo que le pasó y sé que no podemos hablarnos más.
Sé que hay cosas que de verdad alejan a las personas. Y sé que lo que nos alejó no fue el tiempo ni la distancia...

Gracias por todo lo que me hiciste sentir, Will. Fuiste lo mejor...
Y debo decirte que gracias a ti me di cuenta que aún puedo ser feliz. (Pena que no contigo.)
Te deseo que seas muy feliz...
Goodbye William. Aquí dejo tu recuerdo...

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