Después de observar las hermosas estrellas nos devolvimos al hotel.
Ahí nos encontramos con mi familia y fuimos todos a cenar.
Anthony nos llevó a un restaurante que él ya conocía y lo cierto es que todo estaba muy rico.
Me sentía muy feliz, como si por fin todo encajara. Sé que lo dije sobre William pero esta vez todo era muy diferente...
No solo me sentía bien y en paz. Sentía que había nacido para esto, para él, para estar con Anthony.
No quiero compararlo con Simón porque en verdad desde que estoy con Anthony ni me acuerdo de Simón. Es como si por fin todo tuviera sentido, todo encajara, todo mi mundo volviera a estar perfectamente en órbita.
Para decir verdad: no me siento en paz. ¿Por qué? Ese sentimiento es demasiado tranquilo y yo estaba gritando de emoción por dentro. Me derretía a cada palabra suya. Sentía mil mariposas en el estómago, mis piernas temblaban y mi cerebro estaba nublado.
Me sentía tan bien con él. Todo parecía tan perfecto que de verdad no podía querer nada más.
Al estar con él mis dudas y miedos se esfumaban pero los mariposas y los temblores seguían ahí.
Sentía lo que jamás sentí en mi vida.
Y supe que había nacido para estar con él.
Mis padres también se enamoraron de Anthony. Los ojos de mi madre brillaban cuando este hablaba y mi padre sonreía como nunca.
La noche pasó volando y nos volvimos al hotel. Por el camino mis padres decidieron irse más rápido dejándome sola con Anthony.
Hacía algo de frío y por eso estaba con los brazos cruzados intentando calentarme.
- ¿Tiene frío?
- Mmm... si, un poco si.
- Tome mi chaqueta. - dijo quitándose la chaqueta que tenía puesta.
- No, no, no. Hace frío. No te la quites por mi. Que te puedes enfermaaaar.
- No se preocupe por mí. Usted solo tenga la chaqueta, ¿si?
- Mmm, vale. - me rodeó con la chaqueta y enseguida sentí un calor reconfortante - Muchas gracias.
- De nada. Para eso estoy, señorita.
- Jajaja. Hablas como si fueras mi mayordomo. - me balanceé rozando mi brazo con el suyo.
- Bueno... no me importaría serlo. - sonrió tímidamente.
- Jajaja. Bueno, a mí si me importaría. Un mayordomo sólo "sirve" a la otra persona y eso no es lo que yo quiero. Yo quiero algo mutuo. Tú me prestaste tu chaqueta y ya verás que tarde o temprano te devolveré el favor.
- No, no se preocupe. No se lo presté por querer algo a cambio..
- Ya lo sé. - dije interrumpiéndole - Pero no eres mi mayordomo. Eres mi... mmm... amigo. Y la amistad es algo de dos partes.
- Vale Bella. - nos reímos los dos.
Decir en voz alta lo que éramos, amigos, fue como una puñalada en el pecho. Claro que me gusta ser su amiga pero eso no es lo que quiero, eso no es lo que siento.
No le quiero como a un amigo... le quiero más, mucho más.
Con él quiero todo lo que con nadie más querría.
Quiero ser suya y que él sea mío, quiero casarme con él y envejecer a su lado. Quiero...
Seguimos caminando rumbo al hotel despacio y a cada rato nos mirábamos tímidamente, con esas miradas hermosas que me derretían.
Infelizmente con él el tiempo vuela y en menos de lo que esperaba llegamos al hotel.
- Bueno... aquí se acaba la noche. - dijo triste.
- Si... - infelizmente.
- ¿Nos podremos ver otro día?
- Por mi si, pero tú tienes que trabajar...
- Oh, no se preocupe con eso. Me las arreglaré. Por favor... ¿podemos vernos mañana?
- Si, mi papá tiene la conferencia. Soy toda tuya.
- ¿Enserio?
- Si. Enserio.
- ¿A partir de qué hora?
- Bueno.. aún estoy con el cambio horario..
- Lo entiendo. ¿Que le parece si nos encontramos aquí mismo, en su hotel, a la 1pm y vamos a comer?
- Vale, perfecto.
- ¡Bien! Muchas gracias por el día de hoy. Me hace sentir muy bien, la verdad.
- Y tú a mí. Muchas gracias por todo lo de hoy, me lo pasé la mar de bien. - nos sonrojamos los dos.
Ninguno de los dos se quería despedir. Nos miramos unos minutos sin saber que hacer. Entre miradas tímidas y sonrisitas me volví a enamorar de él.
Si es que me enamora con tan sólo existir...
Sabía que debía irme y el sueño me estaba matando ya que para mí eran 6 horas más tarde así que tome yo la iniciativa. Me acerqué a él dando dos pequeños pasos y lo abracé.
Enseguida sentí fuegos artificiales en todo mi cuerpo, mariposas en el estómago y felicidad corriendo por mis venas.
Lo abracé y me abrazó. Nos abrazamos y sentí como todos y cada uno de mis pedacitos se unieron.
Era como si no hubiera sufrido, como si Simón no me hubiera roto completamente, como si no estuviera completamente rota por dentro...
Así fue. Se sintió todo tan lindo, tan mágico, tan reconfortante.
Y entonces entendí que de verdad le pertenecía, que por fin encajaba en un sitio: en sus brazos.
Sus brazos lo son todo. Son hogar. Son calor. Son frío. Son pasión. Son amor. Son dolor y son felicidad. Son fuego. Son hielo. Son azúcar y también sal. Sus brazos me hacen sentir todo, me hacen sentir tan bien.
Ese abrazo fue eterno y aún así me supo a poco.
Cuando nos separamos los dos estábamos rojos que ni tomates, jajaja, y sonriendo como dos tontos.
¿Sintió lo mismo que yo?
Así nos despedimos, con apenas un abrazo que jamás olvidaré. Me alejé y dije:
- Hasta mañana Anthony.
- Hasta mañana Bella...
Me rodé para no chocar con la puerta giratoria del hotel y entré, siempre mirando hacia atrás.
Me quedé unos segundos observándolo pero me di cuenta de que no podía evitar más lo inevitable y seguí mi camino.
Me dirigí a los ascensores aún con las mariposas en el estómago.
"Tliiimmm" (había llegado el ascensor)
Entré y las puertas se cerraron. Subí a mi habitación, cerré la puerta detrás de mi y me apoyé de espalda en la puerta. Me dejé caer suavemente hasta llegar al suelo y subí las rodillas haciéndome bien pequeñita. Llevé las manos a la cara tapándomela y sintiendo lo caliente que estaba. Sonreí. No pude parar de sonreír. Hundí la cara en las rodillas aún sonriendo.
Este día fue demasiado perfecto...
Si antes tenía alguna pizca de duda ahora ya no: te amo Anthony.
Mis padres, que estaban en la habitación de al lado (las habitaciones se comunican por una puerta interior), enseguida vinieron a verme. Me encontraron sonriendo como una loca perdida.
- Wow. Pues sí que estás feliz cariño. - dijo mi mamá sentándose en el suelo a mi lado.
- Claro que lo estoy, mamá. ¿Cómo no estarlo?
- Ese chico... Anthony... ¿va en serio, verdad amor? - dijo mi papá ya con cara seria.
- Si, papá. Va en serio. Lo amo...
- Él a ti también, eso ni lo dudes.
- Exacto. De eso no hay sombra de duda.
- ¿Cómo podéis estar tan seguros?
- Cariño, se le nota perfectamente.
- ¿Dónde? ¿Cómo?
- Se le nota en todo. En la manera cómo te mira. En lo atento que es contigo. En la forma cómo te habla. En cómo brillan sus ojos cada vez que te escucha hablar. En cómo se sonroja un poco al verte. En cómo sonríe por solo tenerte cerca. Se le nota en todo...
- Si, tu padre tiene razón. Se le nota incluso en la manera de caminar, siempre pendiente de estar cerca tuyo sin tocarte. Se le nota en su tono de voz. Incluso en cómo se arregla el pelo cada vez que te acercas a él.
- Si, cariño, se le nota muchísimo. Tú no lo vez porque estás igual de perdida que él.
- Gracias. - dije, con los ojos listos a derramar lágrimas, abrazando a mi mamá.
- De nada cariño. Pero ahora volvamos a lo importante: ¿cuando os volveréis a ver?
- Mmm... quedamos para mañana a la 1pm en la entrada del hotel. ¿Os parece bien?
- Claro. Nos parece genial, así no estarás sola.
- Bueno, ¿nos explicas por qué te sentaste en el suelo con esa sonrisa boba? Jajajaja. - mi papá, gracioso como siempre.
- Claro. Pues.. al despedirnos nos abrazamos y no tenéis ni la menor idea de lo que sentí. Fue como... fue como si todos mis...
- ...Pedacitos se unieran de nuevo. - mi mamá completó mi frase.
- Exactoooooo.
- Jajajaja. Tu mamá escribió en una libreta exactamente lo mismo cuando nos abrazamos por primera vez.
- ¿Enserio?
- Siiii, jajajaja.
- Entonces.. me entendéis..
- Claro que te entendemos cariño. Pero también entendemos que ya es tarde y que mañana tendrás otro "mejor día de tu vida". Vámonos a dormir, ¿si?
- Vale, mamá.
Nos despedimos y me acosté.
Gracias...
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Un momento define una vida
Romance"- Todo mejorará. ¿Me escuchas? Todo mejorará y saldremos de esta juntos, como siempre hicimos. ¡Por favor! - Escúchame Bella. No puedo más, no puedo ni quiero. Hoy terminaré con todas las libretas de historias tristes y dibujos deprimentes. Hoy r...
