3 de Mayo de 2016. 3º día de crucero, San Juan - Puerto Rico.
Cuando me desperté ya el crucero estaba atracado en el puerto. Salí a la ventana y enseguida sentí el calorcito de Puerto Rico en Mayo.
Estaba la temperatura ideal, no hacía ni demasiado calor ni frío. Estaba perfecto.
Me fijé en el hermoso color del agua, color turquesa... todo era tan bonito, tan vivo.
Recorrí toda la ciudad con mis ojos y me enamoré de todo lo que me rodeaba. La ciudad tenía un glamour especial y a la vez era muy cosmopolita.
Volví a entrar a la habitación y me alisté rápidamente para ir a desayunar.
Al abrir la puerta me fijé en que tenía una carta por debajo de la puerta. Me senté en la cama y la abrí. Contenía una hoja escrita a mano con una letra muy cuidada que decía:
"Buenos días Bella,
¿Qué tal tu noche? Espero que hayas podido descansar muy bien.
No sabía a qué horas saldrías a desayunar ni si coincidiríamos así que me decidí a escribirte una sencilla carta.
Yo y mi familia no tenemos ninguna excursión programada, sencillamente vamos a pasear y descubrir la ciudad. Volveremos a las 4p.m.
A las 5p.m es el All On-Board (todos a bordo) así que también tendrás que estar.
¿Qué te parece si nos vemos en el Living Room a las 5:30? Jugarán al Pictionary, sé que te gusta.
De todas maneras te estaré esperando... y si no puedes ir pues... ya nos veremos.
Solo deseo encontrarme contigo en la ciudad, me encantaría perderme contigo en un sitio tan hermoso como tú.
Que tengas un lindo día.
Saludos a todos,
Will."
Leer su carta me hizo sentir tan bien. Enseguida salí con una gran sonrisa en mi cara y mi familia lo notó.
No paraban de preguntarme y por eso les conté lo de la carta e incluso se la enseñé. Estaban todos muy felices por mi y mi hermana no pudo evitar picarme el ojo y decirme, de modo travieso: "Lo sabía."
Desayunamos lo más rápido posible y salimos del barco. Tampoco teníamos excursión así que simplemente paseamos por la ciudad.
A ti te encantaría, Simón.
Caminamos, caminamos y caminamos. Subimos una calle y bajamos otra. Subimos escaleras y entramos en tiendas. Lo vimos todo. La ciudad era tan bonita, tan especial, todo era tan colorido.
Se podía respirar el buen ambiente y el arte. ¿El arte? Pues si porque en cada esquina se podía ver algún artista pintando, algún cantante cantando y algún grupo tocando o bailando.
Todo era demasiado bello. Demasiado mágico. Se sentía como en un sueño.
Nos sentamos en la tranquila explanada de un restaurante con unos músicos al lado y disfrutamos la vista.
En cierto momento se hizo una gran multitud al rededor de los músicos y yo me levanté y me uní a la multitud para grabarlos con mi móvil.
En cierto momento siento unas suaves y calientes manos tocando mi espalda y me giro para ver quién es. William.
- Hola Bella. - me dijo al oído para que no se escuchara en el vídeo.
- Hola Will. - paré la grabación - Pues al final sí que nos encontramos antes de las 5:30.
- Veo que recibiste mi carta... - dijo con vergüenza - no sabía muy bien como quedar contigo así que eso fue lo mejor que se me ocurrió.
- Si, la recibí. Y me encantó. Gracias por el detalle...
- De nada. - como es más alto que yo me besó la frente.
Nos abrazamos y escuchamos lo que tocaban. Al rato empezaron a tocar Thinking Out Loud y nos miramos tímidamente el uno al otro.
- ¿Bailamos? - se sonrojó al pronunciar esas palabras.
- Yo... yo no sé bailar.
- Yo tampoco, ¿pero qué más da? No me importa hacer el ridículo si estoy contigo.
Casi que puedo jurar que aquellas palabras me hicieron sentir más de lo imaginable, más de lo posible, sentía que no le merecía porque de verdad era lo mejor que me había pasado.
Tú también eras así. No te importaba hacer el ridículo conmigo, lo hacías siempre con tal de hacerme sonreír. ¿En qué momento dejaste de hacerlo? ¿En qué momento hacerme sonreír dejó de ser tu prioridad?
Bailamos esa canción completa. Me sentía como una princesa bailando en una nube.
Suena muy tonto o incluso infantil pero así fue, no encuentro mejores palabras para explicarme.
Por un momento no había nadie, solo William y yo. Por un momento los ruidos desaparecieron completamente para dejar paso a la hermosa canción que se escuchaba ahora mejor que nunca. A pesar de no saber bailar bailé sin ningún problema, sin pensar...
Me sentía tan completa. Él era todo lo que yo quería, lo que yo deseaba, lo que yo buscaba...
Tú también lo eras, Simón...
Nuestras dos familia se juntaron y se conocieron por fin. Almorzamos todos juntos y todos se hicieron tan amigos que hasta seguimos paseando juntos y después volvimos juntos al crucero.
Ya en el barco nos fuimos los dos a la piscina y al jacuzzi. Disfrutamos un buen ratito y después nos fuimos, cada uno a su habitación, para arreglarnos.
A las 5:30 en punto llegué al Living Room y ya William me estaba esperando en la puerta. Entramos y empezó la diversión.
Como planeado jugamos al Pictionary, uno de mis juegos de mesa favoritos. Nos divertimos muchísimo y aunque lo evitáramos era innegable la atracción que sentíamos el uno por el otro, y todos se reían de nosotros.
Hicimos amigos y divirtiéndonos el tiempo voló. Cuando nos dimos cuenta ya habíamos jugado 4 juegos más y ya eran las 7:00p.m.
Nos fuimos a cenar las dos familias y se sentía demasiado bien para ser verdad.
Supongo que así es la vida. Te da lo que más quieres en el momento menos esperado.
Pero no todo es un mar de rosas... Porque la vida tanto te da como te quita. Eso me hizo.
Me dio todo lo que yo siempre deseé durante una semana, una semana perfecta que jamás olvidaré, y después me lo quitó.
Pero eso es otra historia, ¿no es así?
4 de Mayo de 2016. 4º día de crucero. Martinique.
El 4º día fue parecido al 3º, desperté y otra vez tenía una carta. Muy bonita con un pequeño juego de palabras que descifré y me dirigí a la zona de la piscina donde tienen unas máquinas de helados. Ahí estaba él esperándome con una flor en la mano.
Desayunamos y nos fuimos, con mi familia, a pasear por la isla.
Una vez más todo era demasiado hermoso. Todo parecía un sueño, un hermoso sueño del cual no quería despertar nunca.
Hicimos playa y yo como siempre preferí quedarme en la toalla con un libro.
Will también se quedó acostado al lado mío. Y nos fuimos turnándonos con el libro. El leía y yo escuchaba, yo leía y el escuchaba.
Eso hicimos hasta que Ethan vino y se tiró encima de Will diciendo:
- ¡Wiiiiill! Jajaja. - su risa es demasiado hermosa.
- Ethaaaan. ¿Qué pasó capitán? - dijo jugando.
- ¿Quieres venir conmigo al agua? Está súper rica. Yaammmm.
- Mmm, claro que si mi capitán. Pero tendremos que convencer a la princesa Bella a que venga con nosotros.
- Tienes razón. Pero eso es fácil, ella tiene cosquillas. Jajajaja.
Me miraron los dos con cara de pillos y supe que tenía que correr, cerré el libro y salí disparada corriendo por la playa. William me alcanzó y me hizo cosquillas. Ethan se unió al ataque y terminé en la arena partiéndome de la risa. Después de eso Will me recogió en brazos, me colgó en su espalda, y me llevó al agua.
Nos divertimos muchísimo los tres. Jugamos varios juegos y pude jurar que lo tenía absolutamente todo.
Me sentía como en una película perfecta. Como en las típicas imágenes que siempre se ven en las redes sociales de parejas perfectamente perfectas, esas imágenes que siempre me hacen pensar "¿algún día tendré eso?". Esas mismas que me hacen morir un poco por dentro.
Me estaba pasando.
Lo tenía todo.
Lo tenía a él.
Y aunque ya apenas nos hablemos... sólo quisiera poder agradecerle todo lo que me hizo sentir. Me hizo ver lo feliz que se puede ser. Me hizo volver a la vida. Me hizo realmente la chica más feliz del universo.
Una vez más volvimos al barco. A la noche cenamos con las dos familias y después nos fuimos a ver una película al aire libre (en la zona de la piscina), los dos en la misma camilla, abrazados y rodeados de toallas.
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Un momento define una vida
Romance"- Todo mejorará. ¿Me escuchas? Todo mejorará y saldremos de esta juntos, como siempre hicimos. ¡Por favor! - Escúchame Bella. No puedo más, no puedo ni quiero. Hoy terminaré con todas las libretas de historias tristes y dibujos deprimentes. Hoy r...
