Capítulo 14

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Y eso hicimos. Yo y Andrés nos fuimos a clase. De camino a casa pasamos por el Starbucks y nos dirigimos a mi casa ya con Joel. Ya había avisado a mi madre y por eso tenía la mesa lista para sentarnos y disfrutar. Después nos fuimos a la casa de Andrés.
- Bueno, bienvenidos a mi humilde hogar. - dijo abriéndonos la puerta, entró caminando y fue directo a donde estaban sus abuelos - Buenas tardes abuelo, ¿necesita algo?
- No, Andrés. Gracias.
- Abuelita, no haga eso sola. - su abuela estaba intentando abrir un garrafón de agua de 5 litros - Déjeme, yo lo hago. Siéntese que ahora le llevo el vaso de agua.
- Vale cariño. Muchas gracias.
- De nada abuela.

Andrés siempre fue muy cariñoso con su familia y cuando perdió a sus padres sufrió muchísimo. Él no era un niño común que pasaba de sus padres, que les desobedecía, él ya desde pequeño los amaba y era súper bien educado.
Pero supongo que así es la vida... a veces parece que elige qué hacer y a quién de manera a causar el máximo daño posible.
Sus padres eran ambos hijos únicos y él no llegó a conocer a sus otros abuelos, así que el que sus abuelos se quedaran con él significa mucho... él sabe que ellos no estaban en condiciones de cuidar a otro niño pequeño pero de igual manera lo hicieron para que él no tuviera que ir a un centro de adopción. Resumiendo: sus abuelos lo son todo para él.

Yo y Joel nos dirigimos a la habitación de Andrés y nos sentamos delante de la pequeña tele.
Su habitación, de color azul cielo, estaba muy poco decorada. Apenas tenía una cama, dos mesitas de noche con un despertador viejo, un armario, la pequeña tele, la Xbox y un espejo. En dicho espejo colgaban unas fotos. Realmente no tenía decoración, solo nuestras fotos.
Nos sentamos y hablamos mientras esperamos por Andrés.

- Perdonen chicos, ya estoy. - dijo entrando en la habitación - ¿Listos para perder?
- Yo no, lo siento. Pero ya estoy listo para ganar, es casi lo mismo ¿no?
- Hahaha. Cállense anda. Que quien va a ganar aquí será la princesa Bella.
Nos miramos entre los tres y nos partimos de la risa.

Se siente tan bien estar con estos locos... casi hacen que me olvide de ti, Simón, o mejor dicho: de lo mucho que te necesito.

Así dimos inicio a la divertida tarde.
Jugamos varios juegos de carreras, mis favoritos, y a decir verdad no hubo nunca un ganador ya que a cada carrera ganaba uno.
Eran las 8p.m. cuando Joel interrumpió nuestro maratón:
- ¿Os molesta que yo no juegue unos minutos? Hace tiempo que intento hablar con un amigo de Nueva York y nunca coincidimos. Con la diferencia horaria...
- Claro, entendemos perfectamente.
- Allá ahora son las 2p.m. así que...
- Perfecto, no te preocupes. Total ahora ibas a perder. - dije picándole el ojo y sacando la lengua de forma divertida.
- Bueno, pues si quieren sigan jugando que yo voy a llamarle.
- No, no. Después seguimos jugando... ¿podríamos también conocerlo? Ya te presenté a todos mis amigos, me gustaría conocer alguno tuyo. Jajaja.
- Claro, por mi perfecto.
Llamó a su amigo y puso el móvil en voz alta. En la pantalla ponía "Anthony" así que esperé que hablasen en inglés pero para mi sorpresa del otro lado escuché una hermosa y dulce voz hablando en un español (latino) perfecto:
- Hola Joel.
- Heyyy, Anthony. Por fin coincidimos.
- Si, es verdad. ¿Qué tal su vida por España? ¿En serio no va a volver? Al menos nos hubiéramos despedido bien, ¿no cree?
- Jajaja. Claro que voy a volver. Mi corazón pertenece a la gran manzana. Peeero, la verdad es que me encanta España. ¿Cuándo vienes tú a visitarme?
- Uff... Ya sabe que me encantaría. Pero con el trabajo y todo..
- Ya ya. Puessss mira. Estoy aquí en la casa de un amigo, estamos también con una amiga y te están escuchando. No te molesta ¿verdad?
- No, no. Para nada. Mucho gusto.
- Oh, ¿ya puedo hablar? - Andrés no puede evitar ser tonto - Holaaaaa. Ay Dios mío. No me lo puedo creer. Mi. Voz. Está. En. Nueva. Yoooooork. - me da vergüenza ajena, jajaja.
- Jajaja. Sabía que ibas a decir eso. - le conozco demasiado bien - Bueno, hola. Me llamo Bella.
- Oh, que hermosa voz tiene. Mucho gusto en conocerla Bella, mi nombre es Antonio pero todos mis amigos me llaman Anthony. - esclareció mi gran duda sin siquiera tener que preguntarle.
- Igualmente. - dije sonrojándome.
- Yo soy Andrés, ya que estamos.
- Jajaja. - Escuché su risa por primera vez y siendo sincera me enamoré de su risa, sonó tan limpia, tan pura, tan genuina, tan linda... podría escucharla todo el día. - Mucho gusto.
- Igual, jaja. Oye, hacemos un trato. Tú te vienes a España y yo a NY. ¿Vale?
- Jajaja. - volvió a reír y yo volví a enamorarme - Me parece que no va a poder ser, aunque yo estaría encantado tengo muchas responsabilidades a las que atender.
- Jo, vale. - Andrés parecía un niño pequeño y yo me reí al escuchar su reacción.
- Su risa también es muy linda.
- Oh, ammm, gracias. - no sabía que decir, no me suelo poner nerviosa hablando con chicos, ¿por qué con el chico misterioso del otro lado del mundo si?

¿Por qué vuelvo a sentir estas mariposas, Simón?

Seguimos hablando los 4 por llamada hasta que Anthony se despidió:
- Lo siento, necesito irme. Tengo que ir a trabajar y ahí no puedo hablar por llamada.
- Oh, si. Claro... Normal. Pues supongo que ya hablaremos. - mi voz, accidentalmente, dejó notar mi decepción.
- Si... Eso espero. - se escuchó como sonreía.
Se despidieron todos y yo me preparé para hacerlo también cuando escuché:
- Oiga, mmmm... ¿Podría darme su número, por favor?
Me sonrojé y enseguida le di mi número. Por muy raro que sea eso en mi: ni siquiera lo dudé. En seguida le canté mi número y él lo apuntó. Cuando Joel colgó la llamada tenía 4 atentos ojos en mi.
- ¿Qué? Paren de mirarme así. ¡Es raro!
- No sé, nunca le das tu número a alguien así sin siquiera pensarlo. Es decir... no dudaste ni un solo segundo. Parecía que ya sabías que te lo iba a pedir. Jajajaja.
- Vale... yo no te conozco tan bien como para saber eso pero te veías demasiado feliz. Jajaja.
- Agh, ¡venga ya! Si estoy como siempre.
- No no no, señorita. "Usted a mi no me engaña." - dijo Andrés en un intento fallido de imitar a Anthony.
- Jajajaja. Mira que eres tonto, eh.
- Lo soy, pero te conozco. - me recogió en brazos y me tiró en su cama.
Nos reímos los tres y después seguimos con los juegos hasta que ya era demasiado tarde y nos fuimos cada uno a su casa.
En cuanto llegué a casa lo primero que hice fue enviarle un mensaje, "Hey, hola. Soy Bella, la amiga de Joel.", coloqué mi móvil en mi mesita de noche cargando la batería y me fui a ayudar a mi madre. Cuando volví vi que me había respondido en el minuto siguiente al que yo le había enviado el mensaje, "Si, si. ¿Cómo olvidarme de usted?".
Al leer su mensaje sentí mariposas en el estómago. Si, eso mismo que dicen que pasa pero que la mayoría creemos que es un mito. Eso sentí...
Me despedí de mi familia, apagué las luces y me acosté. Y entonces empezó la mejor noche de mi vida.
Debido a la diferencia horaria pudimos hablar durante bastante tiempo y lo más interesante es que con él las horas eran minutos. Se sentía tan bien hablar con él.

Lo siento Simón...

Sus mensajes me acordaron de lo lindo que era Simón conmigo, antes él era así... Dulce y respetuoso. Cariñoso y simpático. Tranquilo y amable. Gracioso y divertido.
Lo tenía absolutamente todo... lo tenía...

Vuelve Simón..

Hablar con Anthony me hacía sentir en las nubes. Me sentía tan feliz y aunque es verdad que me hacía acordar de Simón no me ponía triste...
Tampoco lo comparo con Simón, como suelo hacer, sencillamente me acuerdo de Simon por lo bien que me hace Anthony sentir.
No me gusta admitirlo pero la verdad es que a cada palabra que me decía me enamoraba un poco más. Y poco a poco, palabra a palabra, en esa misma noche me enamoré.
Su forma de ser, su forma de hablar... todo en él era perfecto. No me hablaba con segundas intenciones, tampoco me hablaba con palabras bonitas intentando enamorarme. No... eso era lo más bello. Me hablaba como una simple amiga más, me hablaba con sinceridad.
Aún no lo había visto y ya me había enamorado...

Me prometí no volver a hacerlo, Simón. ¿Por qué me siento así si apenas lo conozco?

Y así fue como la chica que decía "no quiero enamorarme" se enamoró.

Un momento define una vidaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora