Lunes por la mañana. Como siempre me despierto y me alisto para ir al instituto. Estoy en 1º de bachillerato, quiero ser psicóloga, por razones bastante obvias. Elegí humanidades, letras. Tengo clases sólo por la mañana, hasta las 14:00.
Después de clase esperé por el autobús.
- Bellaaaaa.
- Jajaja. No grites Andrés.
- Vale, vale. ¿Qué tal?
- Bien, ¿y tú?
- Bien, también.
- Me alegro. ¿Vas en autobús?
- Un amigo me dijo de ir con el, ¿quieres venir?
- Naah, no quiero molestar. Yo espero, tranquilo ve.
- No, no. Para eso espero contigo.
- Que no. No es necesario.
- Que si, que lo digo yo. Además, tú madre me dijo de comer con ustedes así que...
- O sea que lo que tú quieres es comer la maravillosa comida de mi mami. Jajajaja.
- Claroooo. Hoy hay lasaña. Yammm.
- Jajajaja. Pues vale.
Llegó el autobús y nos fuimos en él hasta la parada cerca de mi casa, a apenas una calle de distancia.
Llegamos a casa:
- Jadellyyys.
- Andréeees. ¿Cómo estas cariño?
- Bien, ¿y usted?
- Bien, bien. ¿Necesita ayuda con algo?
- No, hijo. La mesa está lista. Necesito que se sienten a comer.
- Vale, perfecto. - sus ojos brillaban ante la idea de comer la maravillosa lasaña de mi madre.
- Jhonnyyyyy, vengaaaa. Ya llegaron los niños. - gritó mi madre felicísima.
Nos sentamos todos y comemos. Durante la comida hablamos de cosas con poca, o ninguna, importancia pero se respiraba amor y tranquilidad en la casa.
Con Simón era exactamente igual... Él era muy respetuoso y por ese motivo les encantaba a mis padres. Tanto que casi siempre estaba metido en mi casa.
Estos últimos años mi madre ganó un cierto cariño tanto por Andrés como por Mark, siempre los está invitando a casa y muchas veces les lleva recipientes con su comida favorita, la de Andrés lasaña y la de Mark pasta al horno.
- Bella, necesito que me vayas a comprar unas cositas más.
- Mmm, vale mama.
- Te acompaño.
- Que va. No es necesario. De camino pasamos por tu casa así que te acompaño yo a ti, jajaja.
- Que no. - se gira hacia mi madre y empieza a hablarle ignorándome - No se preocupe, señora Jadellys. Yo voy con su hija. Así que si quiere comprar más cosas díganos todo, que yo ayudaré a Bella a traer la compra.
- Gracias, Andrés. Eres un amor.
Y así fue. Nos fuimos a comprar y mi madre aprovechó de decirnos más cosas, ya que yo no tendría que cargar con toda la compra.
- ¡Bella!
Escucho una voz detrás de nosotros y me giro para ver quién me llamaba.
- Bestia, ¿no?
- Si, eso mismo. ¿Qué tal?
- Bien. ¿Y tú?
- También.
Debo admitir que tenía una sonrisa de oreja a oreja y sus ojos color miel estaban ahora más claros y brillantes que nunca hasta que se acerca Andrés y se coloca detrás de mi apoyando su cabeza en mi hombro, entonces su cara sonriente desapareció para dar lugar a una cara algo triste, parecía decepcionado.
- Amm.. ¿Y tú eres? - dijo observando detenidamente a Andrés.
- Eso pregunto yo. ¿Quién eres tú?
- Va, va. No se me pongan chulitos. Thomas, este es Andrés, uno de mis mejores amigos. Y Andrés, este es Thomas, un chico muy simpático al que conocí aquí en el supermercado.
- Yyyy me debes algo.
- Ah si, es verdad. Venga apunta mi segundo número.
- ¿Eh?
- Verás Andrés, Thomas me pidió mi número y quedamos en que cada vez que nos veamos le daré un número de mi número telefónico.
- Ah vale. Me parece muy bien.
- Y a mi. Y ahora que tengo 2 números en apenas 2 días me parece aún mejor. Jajaja.
- ¿Lo viste ayer?
- Si, ¿de dónde crees que vinieron las compras que me ayudaste a guardar?
- Ah... Vale.
- Por cierto, ¿cómo es que estas siempre aquí, Thomas?
- Amm... Verás yo trabajo aquí.
- ¿Trabajas? ¿Cuantos años tienes? ¿No estudias? ¿Por qué no estudias? - preguntó Andrés rápidamente sin apenas respirar.
- ¡Andrés! - le regañé.
- ¿Qué? Te lo estabas preguntando pero te daba corte preguntar. - sabía que era verdad pero igualmente no estaba bien agobiarlo con tantas preguntas.
- Yo.. bueno.. - el pobre se sonrojó, se veía nervioso - estudio ciencias, quiero ser médico pero vivo con mi abuela y nuestra situación económica no es la mejor... Así que tengo clases por la mañana y trabajo por la tarde.
- Ah... - Andrés se quedó impresionado, pensaba que Thomas sería algún delincuente o algo así.
- Pues, me parece muy bonito de tu parte.
- Gracias.
- ¿Y cuantos años tienes?
- 18. También estoy intentando sacar el carnét.
- Ala, pero muchacho ¿donde encuentras tiempo para todo eso? - Andrés a veces es demasiado tonto.
- Organizándome muy bien.
- ¿Y por qué no llevas uniforme?
- Trabajo en la tienda de electrónica. Esa ahí - dijo apuntando hacia una tienda decorada con todo tipo de fundas y con letras gigantes publicitarias "Compra tu iPhone 7 aquí más barato que nunca", "Arreglamos pantallas rotas", "¿Buscas alguna funda en especial? ¡Nosotros la tenemos!" - y no exigen uniforme. Apenas un pantalón y un polo.
- Ah vale, perfecto.
- Enquanto te vi entrar le dije a mi compañero que cuidara la tienda pero debería irme. - peinó su pelo con la mano derecha flexionando el brazo y dejando ver un brazo perfectamente musculoso.
- Okayyyyy. Bella, mírame a mí, no a él. Mira, mira: también tengo. - dijo el tonto flexionando el brazo. Me conoce demasiado bien...
- ¿Qué dices Andrés? Estas cada día peor. Pffff.
- Si, si. Yo te conozco.
- ¿Eh? ¿Qué está pasando?
- Nada, Andrés es tonto y somos unos raritos.
- ¿Cómo que nada? Te diré lo que está pasando: flexionaste el brazo para impresionarla pero ¿sabes qué? Su mejor amigo va al gym. - le di un leve puñetazo en el estómago - Ayyyy.
- Em, no se de qué estás hablando. Bueno... me voy. Espero verte pronto y así poder tener el 3º número.
- Vale, veré si mañana vengo otra vez.
- Si vienes yo te acompaño, eh.
- Mira que eres tonto.
Nos despedimos de Thomas y nos adentramos en el supermercado para comprar.
Aunque yo me queje tanto de Andrés la verdad es que me encanta que sea así. Protector, celoso, cariñoso y algo tontito. ¿Qué puedo decir? Es una de las mejores cosas que me pasaron en toda la vida y aunque sólo nos conozcamos de unos años la verdad es que me acostumbré demasiado a tenerlo.
No sé qué haría sin él. No puedo perderlo. Moriría si también lo pierdo.
¿Por qué te perdí, Simón?
Simón también era así. Era muy dulce y me conocía como nadie en el mundo, ni siquiera mis padres o mi hermana. Él no sólo sabía qué estaba yo sintiendo con tan solo verme, él era capaz de saber en qué estaba yo pensando y eso me encantaba.
Él sabía adelantarse a todos los acontecimientos, a todos mis sentimientos, sabía qué hacer para evitar que yo llorara o para hacer que yo parara de llorar.
Y si es así ¿por qué lo hiciste? ¿Qué lleva a una persona a quitarse la própria vida? ¿Acaso no sabías que me matarías?
Un simple abrazo suyo era suficiente para quitarme cualquier tipo de dolor. Un beso en la frente, suyo, era mejor que cualquier palabra. Con apenas mirarme me hacia sentir mejor y una sola palabra era necesaria para hacerme feliz.
Tú lo tenías absolutamente todo... Y sin embargo, ahora que te fuiste me siento vacía.
- ¿Bella? ¿Bella? - desperté de mi pensamientos.
- ¿Qué?
- ¿Estabas en la luna, o qué?
- Estaba.. pensando, si.
- En Simón, ¿verdad?
- ...
- Venga Bella. Ya van casi 3 años.
- El día 24 de este mes cumple 3 años.
- Bella...
- Estoy bien Andrés. Tranquilo. Simplemente no puedo evitarlo, ¿entiendes? Cualquier cosa que me pase me hace recordarlo, me paso la vida pensando en él y comparando los demás con él.
- Lo sé... Y sinceramente ya no sé qué hacer Bella.
- ¿A que te refieres?
- Yo...
- Dímelo.
- Yo quiero ser tu Simón. Quiero que consigas olvidarlo y que yo sea para ti igual de importante que él lo era, y lo sigue siendo. Eres mi mejor amiga, eres la mejor chica que he tenido el placer de conocer y verte así me rompe, me destruye. ¿Entiendes?
- Yo.. yo no sé qué decir.
- No digas nada. Sé que algo así sólo se consigue con los años. Muchos y muchos años. Pero ya sabes que no soy muy bueno con las palabras, nunca sé muy bien qué decir para hacer que sonrías o qué evitar decir para que te pongas así...pensando en él.
- Creo que eso es imposible. Necesito pensar en él. Es todo lo que tengo de él... Y en verdad eres muy bueno con las palabras, siempre me haces sentir mejor.
- ¿Si?
- Si.
Enseguida me levantó en el aire (sí que es musculoso) y me abrazó, igual que lo solía hacer Simón.
¿Cómo olvidar alguien que te dio tanto para recordar?
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Un momento define una vida
Romance"- Todo mejorará. ¿Me escuchas? Todo mejorará y saldremos de esta juntos, como siempre hicimos. ¡Por favor! - Escúchame Bella. No puedo más, no puedo ni quiero. Hoy terminaré con todas las libretas de historias tristes y dibujos deprimentes. Hoy r...
