No había nada como un poco de vino para contrastar con el sabor de sus labios, habíamos pasado tal vez más de 10 minutos besándonos sin culpa alguna, las copas en estos momentos nos mantenían ocupados y me daban tiempo para saber cómo había logrado algo besar a alguien como ese hombre de ojos azules.
—No importa cuanto te arrepientas, ya sucedió.
— ¿Tú no te arrepientes? ¿Ni siquiera sientes un poco de culpa?
—No estoy seguro de sentirlo —se encogió en los hombros dedicándome una sonrisa.
Bajé la mirada hasta mis pies, no podía entender cómo podía estar en mi departamento sin pensar en su esposa como lo hacía yo.
— ¿Estás enamorado?
Dió un sorbo a su copa antes de mirarme con el ceño fruncido, no me hicieron falta palabras para estar segura de cuál era su interrogante.
—De tu esposa, ¿la amas o te casaste por ella debido al embarazo?
—En realidad esto fue prácticamente un golpe de suerte, quedar embarazada a días de nuestra boda, eso me hizo sentir feliz, estar con ella me hace sentir feliz. Cuando la conocí me pareció la niñas más dulce del mundo, ella es prácticamente el sol de mis días, me gusta tenerla a mi lado, proporciona a mi vida esa tranquilidad y amor. La amo, la amo justo como lo hice cuando la ví por primera vez.
Su forma de hablar había sido pausada, tranquila, sus ojos se habían iluminado dejando un poco de lado ese tono de perversión cubriendo el azul de sus pupilas.
—Tú me gustas —intentó recompensar su comentario.
— ¿Gracias?
—Por favor, no me odies por amar a mi esposa —agregó un poco de sarcasmo—, es algo inevitable.
—No entiendo cómo puedes hablar de amar a alguien y engañarla de esta manera, sin remordimientos.
—Probablemente soy un hombre bastante complejo, ella es la madre de mi hija, pero no puedo evitar nada de esto, yo le agradó a las féminas y ese sentimiento es recíproco.
—Claro —mi voz apenas fue perceptible, el silencio creció entre nosotros, no sabía cómo sentirme respecto a eso, amaba a su esposa por un lado mientras la engañaba por el otro, ¿realmente era un forma de amar?
Me tomó de la barbilla para obligarme a mirarlo directo a los ojos.
— ¿Vas a contarme cómo terminaste en este hermoso departamento? Realmente comienzo a pensar en abandonar mi carrera para comenzar trabajar en esa Boutique.
—Tendríamos muchos más clientes.
—Me contarás la historia, ¿cierto? —insistió riendo.
—De acuerdo. Hace un año mi padre decidió hacerme regresar desde Holanda para hablar seriamente conmigo, toda mi vida había estado acostumbrada a tener cualquier cosa, no importaba si era muy costosa o difícil de conseguir, siempre lograba obtenerlo. El año pasado una boutique demando a mi padre por 20 mil de dólares por daños psicológicos a una de sus empleadas, obviamente no deseaba pagar la deuda por mí cuando había caído en cuenta que era una niña malcriada, hizo un trato con el dueño de la boutique y a partir de ese momento comencé a trabajar en el lugar. Mi padre mantiene este lugar mientras yo me concentro en pagar esos 20 mil dólares.
— ¿En serio?
—Sí, debo estar trabajando en ese lugar al menos tres años más, realmente lo creí un castigo al principio. Veía a todas las chicas parecidas a mí comprando sin preocupación alguna y me sentía celosa, pero ahora entiendo mi mal comportamiento, he aprendido muchas cosas a lo largo de los meses, me siento afortunada.
—Increíble, otra chica en tu situación habría buscado escapar de cualquier manera.
—En realidad busque librarme de esto, cuando me di por vencida comencé a trabajar y ahora me siento más tranquila con esto, me agrada la rutina. Pero tú ciertamente me arruinas el trabajo.
Soltó una carcajada cerrando los ojos y quitando ese azul penetrante de mis pupilas.
— ¿Te arruino el trabajo?
—Todas se vuelven locas cuando estás presente, tiemblan al hablarte y de no ser por su "profesionalismo" y tu esposa te saltarían encima como un montón de lobos ambrientos.
—Eso es algo bastante alargador.
Puse los ojos en blanco deseando haberme callado segundos después de hablar sobre mi experiencia al asimilar mi trabajo, no era necesario aumentar de ego de quien lo tenía tan alto como para poder construir la torre más alta de cualquier cuento de hadas hadas.
— ¿Tú nunca te pusiste nerviosa? —pregunto acortando la distancia entre nosotros.
—No me intimidas tanto como a ellas.
Cuando sentía su mirada sobre mí, de alguna manera me provocaba a ser más delicada, moverme con elegancia, deseando parecer atractiva a sus ojos sin importar la mujer tomando su brazo.
—Me agrada mirarte, me gustaba más cuando tú mirada se posaba en la mía con ese algo en las pupilas, eres tan distinta.
—Tal vez porque no logras tenerme a tus pies como a las demás.
—Me agrada eso, una chica difícil de conquistar.
—No necesitas conquistarme, ya estás casado.
— ¿Puedes olvidar eso por unos segundos, por favor?
—Lo siento, pero no estoy acostumbrada a conformarme con un poco de las sobras de los demás —di un sorbo de la copa en mi mano. Era verdad, si había alguien para mí en el mundo, era alguien con tanto amor por mí para no poder mirar a nadie más.
—Podríamos no hablar de amor —por primera vez en la noche dejé de acercarme a la copa de vino y lo mire directo a los ojos intentando entender su propósito—, intentaré convencerte de compartir cada noche conmigo, no pretendo enamorarte, hablemos únicamente de seducción, sentir vibrar tus sentidos por desear tocar la piel de alguien más —dejó su rostro a momentos del mío mordiendo su labio inferior—. Te fascinan mis besos, lo sé.
Intenté mantener mi respiración controlada, no darle indicio alguno de estar a su favor, pero esos ojos azules, esos labios me llamaban a gritos para ceder, olvidarme de la cordura y el remordimiento.
—Una aventura —me atreví a susurrar.
—Exacto —esta vez fue él quien puso distancia entre nosotros, vertió el último trago de vino en su garganta y tomó su abrigo dirigiéndose a la puerta—, podemos poner reglas si eso te hace sentir más cómoda.
—Sería de gran ayuda.
—De acuerdo —giró la perilla.
— ¿Podrías salir por atrás... por favor?
—Lo haré a mi manera —me guiñó un ojo sonriendo y se fue.
Había dejado una niebla azul cubriendo mis pensamientos, por primera vez en mucho tiempo ese departamento me pareció enorme.
ESTÁS LEYENDO
Ojos azules
FanfictionMe acabo de topar con esos ojos azules, tan bellos, tan radiantes como descarados, esa sonrisa envolvente, oh cariño, si solamente no estuvieras terriblemente comprometido, si pudiera decir todo cuanto siento. ♦ Marie ha trabajado en aquella boutiqu...
