Capítulo Treinta y Cuatro

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Audrey

Todo el lugar estaba en silencio, Audrey miraba como los hombre iban de un lado para otros, pero solo había un hombre con ella en ese lugar. Ella solo estaba pensando en la preocupación que tienen que estar Matt y los demás por ella, movió un poco las manos para saber si la cuerda estaba floja, pero estaba firme e hizo que le doliera un poco.

Ella se quedó quieta y luego escucho que alguien estaba caminando a donde estaba ella, levantó la cabeza y vio a Antonio que la estaba mirando, ella no dijo nada y siguió con la cabeza agachada. Antonio no dijo nada y coloco una silla delante de ella, Audrey no levantó la cabeza, pero Antonio coloco su mano en la barbilla de ella e hizo que se levantara.

-¡no me toques! –grito Audrey. -¡eres un hijo de pu**! –Antonio se quedó en silencio. –el confiaba en ti, y yo también confié en ti. –Audrey estaba muy molesta, así que pensó en no llorar.

-Audrey mírame. –dijo Antonio.

-no voy a mirar a un hijo de pu** traidor. –cuando terminó de hablar, alguien entró y comenzó a reírse.

-que chica tan ruda. –dijo Miguel entrando. –no te va a decir nada Antonio, para ella eres el traidor. –ambos no dijeron nada. –Luna. –dijo Miguel. –me encanta decirte Luna.

-púdrete Miguel. –dijo Audrey.

-que boca Luna, tú no eres así, eras más una chica tranquila. –ella se quedó en silencio. -¿Por qué no me dices nada? ¿No quieres sabe de tu padre? –ella levantó la cabeza y lo miro. –creo que eso te llama la tensión. –dijo Miguel. –el agente Arthur Casanova, el hijo de puta pensó que no me iba a dar cuenta o que no iba a saber la verdad.

-¡mataste a mi padre! –grito Audrey.

-bueno es verdad, maté a tu padre, pero el imbécil quería atraparme y eso me dio mucha risa. –Miguel se estaba riendo, pero Audrey estaba seria y lo miro. –tienes que reírte Luna, tu padre era un imbécil, pensó que me podía engañar, pero me sorprendió que se arrancara de mi lado, pero yo te encontré a ti y mira las cosas de la vida, tu también me querías atrapar con ese imbécil de policía, pero tengo algo que agradecerte. –Audrey lo quedó mirando.

-¿de qué hablas? –el sonrió.

-que gracias a ti, supe que Henry, Marcus, Pedro y Sharon son de la CIA. –ella abrió los ojos. –así que tuve que matarlos, pero el bastardo de Marcus no sé dónde está.

Audrey no sabía qué decirse en ese momento, ella miraba para todos lados ya que no quería llorar, por su culpa ellos ahora estaba muerto. Miguel se sentó en la silla donde se había sentado antes Antonio, él estaba en silencio viendo y escuchando todo lo que estaba pasando.

-pero igual te doy las gracias querida Luna, ya que por ti, nadie más va a saber lo que hago. –Miguel sacó un cuchillo y comenzó hacer movimiento con él. –creo que conoces a Antonio.

-no quiero saber nada de él, solo quiero saber dónde está mi padre.

-lo siento, pero eso es imposible, ya que creo que mis hombre lo tiraron y no sé dónde fue. –Audrey comenzó a llorar de la rabia que estaba sintiendo. –no llores Luna, el hijo de pu** no necesitas que llores por él.

-eso a ti no te importa, es mi padre y lo has tirado como si nada.

-lo tiramos como una basura que era, él quería atraparme siendo amigo mío y socio, no soy estúpido Luna, llevo toda mi vida haciendo esto, mi abuelo y mi padre hacía lo mismo.

-¿Cómo supiste lo de mi padre?

-aunque me costó la información ya que hicieron un buen trabajo, tengo mi gente y me ayudaron a encontrar la verdad y solo le seguí el juego, pero creo que se dio cuenta de que yo sabía y corrió como una cobarde. –Audrey se quedó en silencio y espero que él siguiera hablando. –así que tuve que inventar algo, así que pensé que él me había engañado y se había ido con mi dinero, y ahí es donde tu sales, no tenía información de ti ya que ellos se encargaron de borrar en el sistema, pero uno de mi gente lo siguió y dieron con tu casa y supe que él estaba escondiendo a una pelirroja muy bella, así que hay comenzó todo.

PelirrojaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora