Epílogo

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Epílogo 

Me levanté con un dolor en el brazo, hice las sábanas a un lado y me puse de pie. Camine al baño y busqué en el cajón la píldora que me había recetado el doctor. Me la tomé con un poco de agua de la llave y luego me saque la ropa, quedando solo en ropa interior. Ya tendría tiempo para bañarme luego. Volví a la habitación y busqué ropa limpia. Me puse un buzo gris, y una sudadera rosada. Busque las pantuflas y salí de la habitación, estaba llegando a las escaleras cuando siento un ruido proveniente de abajo. Corrí hasta asomarme a la baranda. Sonreí. 

-¿Qué te ha pasado? -Ahí estaba Ryan con una caja vacía en las manos. Y el piso lleno de pelotas para el árbol de navidad.

-Esta caja estúpida, se abrió. -Hizo un puchero y dejo la caja en el piso.

-Ella no es estúpida, lo eres tú por no agarrarla bien. Tonto. -Sonrió.

-Te callas, no me faltes el respeto. 

-Entendido capitán. Te ayudaré. 

Comencé a bajar las escaleras mientras Ryan comenzaba a recoger algunas pelotas y volvía a meterlas en la caja. 

-¿Pero, qué haces? 

-Las pongo aquí, y luego las arrastramos cerca del árbol. -Hizo un gesto con sus brazos, como si fuese la idea más genial del planeta.

-Por favor, solo recogelas y vamos poniéndolas en el árbol. 

-Gran idea, genio. 

Estuvimos adornando el árbol de navidad por cerca de media hora, Ryan era un chico demasiado perfeccionista para las festividades. Quería que todas las pelotas estuvieran casi a la misma distancia. Cuando terminamos, nos alejamos de nuestra obra de arte. Nos sonreímos. De la cocina salía un olor fenomenal. Lamentablemente con una mano no podía ayudar mucho en la cocina, solo retrasaría las cosas. Por lo que deje mi propia receta de galletas, mientras Sam se encargaba de eso. Fui a encontrarme con ella. Desde que todo pasó, volvimos a ser las mismas amigas de siempre. Sam se disculpó, a lo que le dije que las disculpas se las daba yo a ella. 

-Eso huele de maravilla. -Sam se giró con las manos aún cubiertas de harina. Sonrió para sí misma y se limpió las manos en un paño de cocina. 

-Y quedarán de maravilla también. Ya puse la leche en el refrigerador, y la comida para la cena podríamos comenzar a prepararla unas horas después de almorzar.

-Sí, me parece perfecto. ¿Qué hay de almorzar? 

-Los chicos ya fueron por comida. ¿No tienes hambre? Son las doce, no has tomado desayuno. 

-La verdad es que no tengo apetito, esperare a que salgan esas galletas para robarte algunas. -Comenzó a reír. Se acercó al horno y observo por la ventanilla.

-Esta bien, apenas esten, te aviso. ¿Las vamos a decorar, no?

-Pero obvio que sí, es lo divertido de la navidad.

Sentimos el ruido de un auto en la gravilla de la parte delantera de la casa, mi corazón se aceleró. Miré a Sam, y ella me sonrió cómplice.

-Ve, ustedes están cada vez más odiosos. -Me reí ante su comentario y me puse de pie. 

Apenas la puerta se abrió, se escuchó un "jo jo jo". Justin entró junto a Peter, ambos con bolsas en las manos, y lo que mas me causo ternura, fue verlos a ambos usando cintillos de cuernos de reno. Corrí hacía Justin, cuando se percató, soltó las bolsas y me recibió en sus brazos. Rodee su cintura con mis piernas, mientras él me abrazaba con fuerza. Comenzamos a reír mientras él giraba conmigo en sus brazos. Nos besamos, nos besamos como siempre. A cada hora, a cada momento, en cada ocasión. 

-Dios, vayan a su habitación. Su amor me hace vomitar mariposas.

Todos los que estábamos en la sala de estar, incluyendo a Sam quien había entrado a recibir a Peter, de una manera no tan escandalosa como yo, miramos a Ryan quien ponía sus brazos sobre su cara.

-Mariposas, mariposas, mariposas. Por el amor de Dios. -Negaba con su cabeza y se agachaba. Comenzamos a reír. Podía ser muy chistoso cuando se lo proponía, era el payaso de la familia. De nuestra familia. 


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Y ahora, los agradecimientos:) <3!


Changing Attitudes [BOOK 2; Drugs & Troubles]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora