Capitulo 24.- "¿Dónde está, Sam?
No sentí la puerta del baño al cerrarse, tampoco sentí cuando Justin me quitó la botella de las manos, estaba media dormida en el sofá. Supe que se había ido cuando una manta me cubrió los hombros. Y luego unos labios algo temblorosos me besaron la frente por lo que pareció ser una eternidad. No me atreví a abrir los ojos. Fui una cobarde, pero lo prefería así. No tenía la fuerza, ni las ganas de enfrentarme a él nuevamente.
Cuando pasaron los minutos, me di cuenta de que él ya se había ido, y que no iba a regresar. Sentí un vacío tan grande en el pecho que sin querer, comencé a llorar. Mi pequeño departamento se sentía más agobiante aún.
Había destruido algo tan maravilloso. Algo que llegó sin querer. Romí la relación más linda que había tenido. No sabía qué hacer. Todo era un revoltijo en mi cabeza. Muy en el fondo sabía que la mejor decisión era ir y encarar a Douglas. Hablar todo. Saber la verdad. Aunque doliera como el infierno, aunque ellos me odiaran después...Era lo mejor. Así al menos la duda no me carcomería por dentro. Podría estar tranquila, todo sería más fácil.
No quise moverme. Quería quedarme ahí, con la sensación de sus labios sobre mi frente. Así todo se sentía más tranquilo. Más real.
Desperté pasado el mediodía. Dormir me había servido como consuelo. Los brazos de Morfeo me habían acogido de tal manera que no supe del mundo que me rodeaba. Mis lágrimas quedaron derramadas en el sofá, pero ya no había rastro de ellas. La presión de mi pecho había disminuido. Me levanté, fui directo al baño y me metí bajo el chorro de agua con la ropa puesta. Golpeé la pared de la misma manera en que Justin lo había hecho la noche anterior. Me apoye en ella y comencé a bajar, hasta quedar en cuclillas. El agua caía por mi cuerpo, y mi ropa ya se había ceñido a mi anatomía. Estuve ahí por cerca de una hora. Mis dedos estaban arrugados por el frío, y tenía el cabello húmedo por toda la cara.
Me puse de pie, cerré la llave y me quité la ropa mojada antes de salir. Tomé una toalla que estaba colgando sobre las cortinas y me la amarré al cuerpo. Apenas lo hice, su aroma me invadió. Quise llorar. Pero me contuve. Fui corriendo a mi habitación y me despoje de aquel trozo de tela.
Me puse unos jeans blancos, una camiseta holgada negra y un par de zapatillas. Amarré mi cabello en una coleta alta y me fui a la cocina. No tenía hambre, la verdad es que el apetito era de lo que menos me preocupaba. Busqué mi teléfono y cuando lo encontré, me arme de valor.
Para: Desconocido.
Nos vemos donde siempre.
No obtuve respuesta, así que deje el teléfono de lado. De todos modos, respondiese o no, yo estaría ahí. Estaba cansada de jugar al gato y al perro. Las cosas ya estaban bastante complicadas como para estar preocupándome de una persona como Douglas. No podía dejarme engañar por alguien como él. Seguramente ya lo había hecho antes. Quizá su modo de divertirse era así de enfermo y retorcido. Quizá en el sufrimiento de las personas él veía placer. Y si no, simplemente era un hijo de puta al cual le faltaba una buena patada en el culo.
Las horas se me hacían eternas. Cuando el reloj marcaba las cinco menos quince, me preparé una taza de café. El teléfono sonó. Mi piel se erizó. Por un extraño motivo no quería abrir aquel mensaje. Estaba asustada. Después de todo, estaba enfrentándome a la situación yo sola. Sin nadie a mi lado.
De: Desconocido.
Cambio de planes. Juntémonos en donde te conocí. Recuerda, a las once. Ni un minuto más, ni un minuto menos.
La noticia me llegó como un balde de agua fría. Yo sabía la razón de su cambio de planes. Era más que obvio. Las carreras nuevamente estaban en la ciudad. Y Douglas era el primero en presentarse siempre. No tenía que ser muy inteligente, él quería que yo fuese por una razón, además de contarme la verdad...él quería correr junto a mí. Y sabía que aquel era mi punto débil. No me sentía segura para tal espectáculo. No estaba lista. No con él a mi lado. Era algo imposible. Me sentía como una oveja. Una a la cual acorralan con cada movimiento. El lobo que me tenía atrapada no pensaba siquiera en liberarme.
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Changing Attitudes [BOOK 2; Drugs & Troubles]
FanfictionCuando pierdes lo que te mantiene vivo, algo dentro de ti se destroza, se pierde la fe, se pierde todo. Cuando despiertas y piensas que todo seguirá su curso, te equivocas. Quien quieres ha cambiado, y es ahí, es ese jodido momento, en el que reca...
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