EL TERROR DESDE AFUERA
Cuando el tiroteo comenzó, el caos y los gritos se hicieron presentes, Aleck soltó la mano de Juan debido a la marea de personas que corrían de un lado a otro, preso del pánico tropezó con alguien y cayó al suelo, intentó localizar de nuevo a Juan pero ya lo había perdido de vista, sólo pudo ver a Christopher frente a él, tirado en el suelo con el cuerpo de Isaac posado sobre sus piernas.
Parecía que Isaac había sido alcanzado por los disparos y que Christopher se encontraba completamente consternado y confundido, sumergido en un estado de shock, no sabía ni qué hacer, las personas le saltaban por encima y él continuaba allí sin moverse, Aleck vio también a Amanda que ya estaba tirada en el suelo sin moverse.
Asumió entonces que ella también había sido alcanzada por uno de los disparo, intentó levantarse y sintió la mano de alguien sobre su hombro, giró la mirada y le dijeron entre señas que guardara silencio y los siguiera, Aleck volteó de nuevo para precisar a Christopher y llevárselo con él, pero éste ya había desaparecido del lugar.
Para cuando arrastraron a Aleck fuera de la zona de tiro, hasta la terraza del local, no había señales de Christopher, sólo había visto el cuerpo de Amanda y el de Isaac tirados en el suelo, la chica de lado e Isaac boca abajo, no tenía la certeza de si ambos estaban muertos.
Un grupo de muchachos comenzaron a patear una valla de metal, tratando de tumbarla para poder escapar del lugar; pateaban, empujaban y jalaban la valla de una manera frenética, ellos solo querían salvar sus vidas y no podían llegar a darse el lujo de perder ni un segundo.
Cuando el miedo y la desesperación se apodera del ser humano, el cerebro y el cuerpo actúan de maneras que podrían resultar difíciles de explicar. Todo el miedo y la desesperación ayudaron a todas las personas para que concentraran sus fuerzas y finalmente lograran tumbar con éxito la valla.
Uno a uno fueron saliendo, los que estaban en pie ayudaban a quienes estaban heridos, algunos con disparos en los hombros, otros con detonaciones en las piernas u otras extremidades, era un mar de sangre por donde se mirara.
Aleck logró salir y corrió con fuerzas cuadra arriba, lejos del lugar; no tuvo tiempo de agradecer a quien lo había sacado de la sala de baile y lo había llevado hasta la terraza para escapar, pero estaba seguro de que Dios recompensaría a aquella persona.
Pasaron un par de minutos, en realidad menos de los que se esperó para que apareciera la policía, llegaron un montón de patrullas, junto a unas cinco o seis ambulancias, y se posaron frente al club, preso de los nervios, Aleck corrió hasta la policía para explicarle lo que adentro se vivía.
Uno de los agentes se llevó a Aleck hasta una zona segura y allí él le relató todo desde el inicio, describió el armamento que utilizaba el tirador, su vestimenta, alegó que el sujeto no llevaba chaleco antibalas, máscara antigás o alguna otra herramienta que le sirviera de apoyo, el sujeto solo tenía un rifle de alto calibre y una pistola.
Desde las afueras del club se escuchaba claramente la ráfaga de disparos, la policía confirmó entonces que era bastante probable que contara con un rifle de alto calibre, minutos después se hizo el silencio y en seguida, dentro del club, rompieron el silencio con detonaciones simples que iban una detrás de otra con un lapso entre ellas, probablemente, con una pistola automática.
Pusieron a Aleck bajo custodia para protegerlo y tomar nota de su declaración, éste alcanzó a contarle que dentro del local estaban cinco de sus amigos y que probablemente estarían heridos, el agente asintió y le prometió que harían lo posible por rescatar a todos del lugar y sacarlos con vida.
Al lugar de los hechos llegaron como torpedos los cuerpos especiales, bajaron rápidamente de un camión negro con armamento pesado, corrieron hasta los autos policiales y se pusieron en posición defensiva, el capitán del escuadrón se puso al tanto de la situación con el agente de la policía, le suministró con pelos y señales toda la información que Aleck había aportado y el capitán se puso en marcha.
Se retiró hasta su escuadrón y comenzaron a trazar el plan de ataque, llegaron un par de camionetas más, de ellas salieron personas con cámaras y micrófonos, la prensa se hacía presente en el lugar, para el momento ya habían cerrado el perímetro, dejando a la prensa a metros de distancia del lugar de los hechos.
Los minutos parecían transcurrir muy lentamente y Aleck comenzaba a desesperarse, no tenían noticia alguna de lo que ocurría dentro.
Una joven, oficial del escuadrón especial, reportó que el tirador había realizado una llamada al 911 indicando su nombre y apellido al operador, confesando que había sido él quien había realizado los disparos dentro del club nocturno PLUS.
-Se trata de un musulmán.- Indicó la chica y le entregó al capitán el número desde el que se realizó la llamada.
El capitán se retiró del lugar y comenzaron a estudiar de nuevo el plan a seguir, el tiempo se acababa y dentro podría estar muriendo cada vez más y más personas, ese era el mayor temor de todos, la prioridad era rescatar a todas las personas encerradas en el club.
Estudiaban las posibilidades, discutían entre ellos las tácticas a seguir y algunas veces llegaban a subir el tono de voz, el caos reinaba también fuera del club, los nervios eran palpables en el ambiente y nadie tenía el control suficiente, aunque se tratara de personas entrenadas, nadie quería que se siguieran perdiendo vidas en las manos de un desquiciado.
Otro disparo y probablemente otro caído, las opciones comenzaban a acabarse y quizás no habrían sobrevivientes para cuando pudieran entrar, en las afueras del club habían ambulancias, patrullas de la policía y decena de agentes de táctica inteligente que se mantenían a la espera de las ordenes.
Aleck estaba completamente ileso, no contaba con ninguna herida externa, aunque en su interior era una historia completamente diferente, intentaba mantenerse relajado, dentro de lo que podía, aunque por su mente pasaran las peores imágenes; estaba alejado, en un lugar bastante seguro por orden de los efectivos policiales y esperaba con ansias ver salir del lugar a todos sus seres queridos.
El cuerpo especial realizó una llamada para negociar con el agresor, comenzaron con el dialogo, pero el agresor no daba su brazo a torcer, estaba dispuesto a acabar con todos y cada una de las personas que aún quedaran con vida dentro del lugar.
El capitán comenzaba a sudar y trataba de mantener la calma, intentando persuadir al atacante y llevarlo a una zona de negociación, pero éste se negaba a colaborar haciendo referencias al Estado Islámico y tachando de impuros a los homosexuales.
Los intentos no daban resultado y el escuadrón comenzó a trazar líneas muy cercanas al local, estaban listos para ingresar en cualquier momento, el capitán sin éxito, finalizó la llamada de negociación y se dirigió con largos pasos a uno de los camiones, rápidamente comenzaron a sacar maletines negros y los llevaron con cuidado hasta una de las paredes del local.
Probablemente esa sería la señal para entrar, aquella señal que todos habían esperado.
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Masacre en el Club
RandomUna pequeña historia inspirada en la masacre de la discoteca Pulse de Orlando, un tiroteo ocurrido el 12 de junio de 2016 donde al menos 50 personas perdieron la vida y mas de 40 resultaron gravemente heridos; una noche fatidica que algunos recordar...