Maratón 3/?
Vera Lodge
Mis piernas flaquearon y sentí como si fuese a caer en cualquier momento, el tipo me miraba con una sonrisa de satisfacción, el aire me faltaba y la vista se me hacia cada vez más borrosa, gracias a las lágrimas.
–Esto es mentira, el esta muerto –lloriqueé, caí de rodillas al suelo sin importarme el si me lastimaría.
–No, todo es una mentira –río mientras se acercaba más a mi, se arrodilló frente a mi y acaricio mi mejilla–. Toda tu vida ha sido una mentira...
–¿Qué dice? –limpie mis lágrimas con el torso de mi mano.
–Lo que escuchaste.
–¡Es mentira! –chillé, retrocedí un poco mientras que el avanzaba un tanto hacia mi.
Me di la vuelta y corrí hacia la salida, podía escuchar los grandes pasos del señor, a lo lejos vi el auto, y no dude en ir hasta el.
»Actualidad«
Me escabullí por la ventana, no estaba demasiado alto y tenía un poco de experiencia en esto.
Y justamente ahora todo cobraba sentido, el porque Joel desaparecía por horas, la razón por la cual estaba en la cárcel el día en que lo seguí... ¿A caso podría ser cierto?
–¡VERA! –escuchaba los gritos de Joel a mis espaldas, pero pocas ganas me quedaban para regresar, no podía seguir más así, de esta forma.
Me pare en la banqueta y alcé la mano en busca de un taxi, pasaron unos minutos hasta que por fin logre tomar uno.
–Buenas noches –dijo amable.
No le contesté, tan sólo le pase el papel, sus ojos se abrieron como platos y retomo el camino.
Cerré los ojos y recargue mi cabeza en el asiento, sentía una presión en mi pecho, no sabía lo que estaba haciendo o con que me encontraría, lo único que sabía, era que cualquiera de los dos opciones, me pondrían fatal.
Todo el camino fue más que silencioso, mis manos temblaban y mi corazón latía con fuerza. Poco a poco nos acercábamos más, el enorme edificio se hacía presente, y mis nervios aumentaron notablemente.
–¿Está segura que quiere entrar, ahí? –señalo con la mirada el lugar, asentí nerviosamente y me incline hacia el frente para pasarle un billete.
–Quédese con lo sobrante –sonreí, baje del auto y cerré la puerta a mis espaldas. Pude escuchar como el auto se marchaba, trague saliva antes de entrar.
Había un par de guardias en la entrada, no omitieron palabra alguna al verme entrar, cosa que me tranquilizo un poco. No era la única "visitante" por así decirlo, había familias enteras, y algunos chiquilines.
–¿Necesita ayuda? –habló una voz a mis espaldas, me di media vuelta y mire a la señora.
–Vengo a realizar una visita –susurré.
–¿Cómo?
–Quiero hacer una visita –dije en voz alta, ella asintió y miro el reloj de su muñeca.
–Lo siento, quedan cinco minutos –dijo ella.
–Eso me es más que suficiente.
–No se puede, se lo dije –habló bordé, por algo trabajaba aquí.
–Usted dijo que quedaban cinco minutos –le recordé, ella volvió a mirar su reloj y sonrió.
–Cuatro –golpee el piso con la suela de mi zapato. No me iría de aquí sin comprobar lo que el señor había dicho.
–¡Mire, usted no me va a impedir el pasó! –grité, en un momento de distracción aproveche y comencé a correr sin rumbo.
–¡Deténganla! –la escuche alzar la voz. Recordé donde había estado la vez que encontré Joel, estaba a unos metros. Mi respiración estaba agitada y a medida que avanzaba más, la presión en mi pecho aumentaba.
–¡ALTO AHÍ! –sentí como me tomaban del brazo con fuerza.
–Necesito verlo –susurré, el siguió jalándome hacia la salida–. ¡Por favor!
Chillé, le di un empujón al tipo y por un momento logre zafarme de su agarre, pero no tardo en volver a sujetarme con más fuerza de la que anteriormente hacia.
Colocó mi brazo por detrás de mi espalda y comenzó a empujarme hacia el frente.
Me movía intentando zafarme de su agarré, pero era imposible, y por un momento, deje de luchar, había perdido la oportunidad. Y seguramente me prohibirían el volver a pisar el lugar.
–¡MALDITO ASESINO! –escuche un grito a mis espaldas, después de unos lloriqueos. Todos los presentes voltearon hacia donde provenían, una señora de cabellos rojizos gritaba en dirección a un chico que estaba de espaldas.
Los guardias llegaron con rapidez y alejaron a la señora del chico, ella lo golpeaba, más sin embargo el no hacia nada para defenderse. Vi como lo tomaban del brazo y lo alejaban de ahí, mis ojos se abrieron rápidamente al ver el anillo que llevaba en su dedo índice... Alcé la mirada y sentí las lágrimas comenzar a caer, solté un sollozo ruidoso, el tipo que me tenía agarrada, me miro con confusión.
–¡ERICK! –grité y me solté del agarre del guardia.
Se dio la vuelta y mi corazón paró por un mínimo instante...
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Plan de escape |EDUA#2|
FanfictionAmbos sufrían en silenció, queriendo apartarse del mundo, desaparecer por completo de aquí. ¿Qué pasará si el destino tiene planeado unirlos de nuevo? Seguramente nada bueno. Ambos se llevarán con una gran sorpresa, más aún el, pues se encontrara co...
