Maratón 1/?
Zabdiel De Jesús
Me levanté de golpe y lleve una mano a mi pecho, intentando regularizar mi respiración, otra pesadilla, la misma de siempre.
Cerré los ojos, queriendo mantener aquellas imágenes lejos de mi. La psicóloga no ayudaba en mucho, y sentía que era una pérdida de tiempo el ir con ella. Estiré mi brazo hacia el buró, en busca de mi celular, lo tome y lo desbloqueé, dejándome ver las aplicaciones.
Contacto marcado; Richard Camacho.
Y como lo imagine, estaba en línea, seguramente sin poder dormir al igual que yo. Me debatía entre si enviarle un mensaje o no, hace tiempo que había perdido la comunicación con el por completo, exactamente desde que nos sacaron de ese horrible lugar.
De sólo recordar lo que había pasado, logró darme un escalofrío.
»Cinco meses atrás«
–¿Qué está pasando? –murmuró la chica con nerviosísimo.
–No lo se –dije en voz baja, me levanté del suelo aún con los brazos atados y camine hacia la puerta, recargue mi cabeza y pegué mi oído. Lo único que podía percibir, era un eterno silencio, y al parecer no había nadie aquí.
Volví hacia dónde los demás é intente deshacer el agarre de las cuerdas, la chica se negaba y se movía inquieta, mis uñas rasgaron su piel por accidente, ella soltó un leve grito más no le presenté importancia y seguí intentando. Teníamos que salir de aquí a como de lugar.
–Basta... –susurró.
–No seas llorona, es un simple rasguño, no te vas a morir –gruñí enojado. A pesar de no ver el rostro de la chica, sabía que una mirada de resignación se había hecho presente en su rostro.
–Sólo se cuidadoso –susurró Richard.
¿Qué les pasaba? Estaba intentando salir de aquí y ellos no hacían más que quejarse por cosas simples, teníamos que irnos, ahora.
–¡Ya está! –chilló la chica.
–Ahora ayúdame –exigí, ella camino a pasos torpes hasta mi lado. Y sin problema alguno, quitó la cuerda, dejándome en completa libertad. Hice unos leves movimientos con mis muñecas, para evitar el dolor, aunque creo que no sirvió de mucho.
–¡Falto yo! –habló Richard. Corrimos hacia el y comenzamos a zafar el agarre de las cuerdas, no podía creerlo, por fin estábamos libres, sólo faltaba salir de la casa.
–¿Está abierta la puerta? –quiso saber la chica.
Me encogí de hombros y camine hasta la puerta.
–Cuidado, Zabdiel –la escuché decir, hice un leve movimiento de cabeza y posé mi mano en la manija, para nuestra buena suerte, estaba abierta.
–Está sin llave –murmuré.
–No hay que emocionarnos –habló Richard–. Puede ser una trampa, lo saben muy bien.
Tenía razón, pero no perdíamos nada con intentarlo. Di el primer pasó fuera de la habitación, el frío aire me golpeó con rapidez, gire en dirección a los chicos y les hice una seña para que se adelantaran.
No había nadie en el pasillo, todo estaba hecho un desastre, como si hubiesen entrado a robar.
–Tengo miedo –susurró la chica, mire por encima de mi hombro, viendo como se apegaba al pecho de Richard y soltaba pequeños sollozos.
Maldita suerte, maldita la hora en que ese estúpido se había cruzado en mi camino, si algún día lo veía de nuevo, lo mataría con mis propias manos. Te odio Erick Brian Colón, por todo lo que has hecho, y peor aún, por arrebatarme al amor de mi vida.
Despegué la mirada y seguí caminado, siempre para enfrente, ya no vería hacia atrás, no más.
–¿Está seguro? –preguntó Richard.
–Eso creó... –murmuré, di un pasó más al frente, mi pecho subía y bajaba a medida que avanzaba, estaba temblando del miedo.
–¡Mira, ahí! –grito la chica señalando la gran puerta, estaba abierta.
–Lo logramos –chillamos al mismo tiempo. Apenas di un pasó hacia afuera, sentí el frío viento golpear mi rostro, la luz de la luna iluminaba el paisaje, y festeje en mis dentros.
–¡Lo hemos hecho! –festejé, mis ojos de posaron rápidamente en la chica, no dude en lanzarme a sus brazos dándole un fuerte abrazó.
–Muchísimas gracias, por ayudarme –susurró, sus brazos rodearon mi cintura.
Pronto el similar sonido de un arma, aturdió nuestros oídos.
–¡No! –grité, la chica se desvanecía en mis brazos poco a poco. Mi camiseta ahora estaba repleta de sangre, sus brazos aflojaron su agarre y no hice nada para sostenerla, simplemente deje que cayera al suelo.
Lleve ambas manos a mi rostro y comencé a soltar en lágrimas, tenía un gran agujero en su estómago y al ver esa imagen, mi estómago se removió por completo.
Los sonidos de las sirenas comenzaron a escucharse, y ahí supe, que la ayuda había llegado y todo esto había acabado.
»Actualidad«
Jamás olvidaría todo el daño, no podría. Y de algo estaba completamente seguro, Erick Brian Colón, pagara por todo lo que ha hecho.
Una lágrima resbalo por mi mejilla velozmente, y sin pensármelo dos veces, marque al teléfono de Richard, teníamos que hablar seriamente.
»Escribí este capítulo mientras estaba sentada en una tienda de renta de vestidos, así que no me culpen de tan aburrido capítulo jajajaja«
»¿De cuantos capítulos quieren el maratón?«
»Nos leemos en unas horas😚❤️«
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Plan de escape |EDUA#2|
FanficAmbos sufrían en silenció, queriendo apartarse del mundo, desaparecer por completo de aquí. ¿Qué pasará si el destino tiene planeado unirlos de nuevo? Seguramente nada bueno. Ambos se llevarán con una gran sorpresa, más aún el, pues se encontrara co...
