Capítulo dedicado a Dulce Cardona🌹
Gracias por todo el apoyo, lo agradezco muchísimo. También sabes que te quiero😚💙
Vera Lodge
Observe al moreno que miraba todo en silenció. Erick comenzó a explicarnos de que iba todo esto, y había ignorado por completo a Joel, cosa que me dejo un tanto tranquila.
–¿Equipo? –susurraron a mis espaldas.
Mi di la vuelta encontrándome con la misma chica que había hecho equipó la vez pasada. Me encogí de hombros al igual que hizo ella, se posó a mi lado y comenzamos a mirar el frente con atención.
–Ayúdame, di algo tu también –lo escuche decirle a Ryan.
Este sólo rodó los ojos y se posó al frente.
Hacia un frío de muerte, pero era de suponerse. Después de todo era la colina, era obvio que estaría helado más no lo había pensado antes.
La dinámica consistía en usar las armas, con el silenciador.
Cada vez el miedo era más creciente. Ryan estaba completamente loco, y era capaz de obligarnos a usar las armas unos contra otros. Y lo había hecho antes.
–No creo que sea bueno que te adelantes –susurró el ojiverde.
–¿Y que propones?
–Pues algo simple –comentó–. Siempre se empieza por lo básico, lo sabias, ¿no?
El rasco su nuca y miro al grupo de chicos con confusión.
–Bien –dijo rendido.
Erick sonrió triunfal, como si hubiese sido un gran logró.
–Tal vez podamos utilizar los obstáculos, siguen en su lugar.
–Podría ser bueno –opinó el ojiverde.
Señalo al frente, y todos comprendieron a lo que se refería en el momento que comenzaron a caminar.
El lodo se adhería a la suela de mis zapatos. Era una sensación totalmente horrible. Ni caminar bien se podía.
Sentí una mano en mi cintura. Di un salto por el susto, pero al darme cuenta de que sólo se trataba de Erick, me tranquilice.
–¿Qué haces?
–Estoy aún enfadado contigo, si –me miro directamente–. Pero no puedo alejarme de ti.
Susurró contra mi oído.
Retire su mano del costado de mi cintura sólo para entrelazar nuestras manos. Él sonrió ante mi acción. Esto era extraño, pero si era la única forma de estar cerca de el, aceptaría sus reglas.
Los chicos nos miraban incrédulos, me sentí como una hormiguita. Todas las miradas estaban sobre nosotros, y desde que llegue había sido así, ¿qué tanto se traían conmigo?
–¿No tienes frío? –su voz llego hasta mis oídos como un canto. Levanté la mirada sólo para poder verlo–. Hace mucho frío acá y sólo tienes un suéter que no te cubre nada.
–Pues si –admití–. Pero estoy bien, no pasa nada.
De un momento a otro soltó mi mano. Observe como se quitaba su chaqueta, quedando en una simple camiseta negra, que hacia resaltar sus músculos.
–No Erick –me negué, pues hacia mucho frío y si sólo cargaba con esa camiseta, posiblemente se lleve un resfriado–. Úsala tu, es tuya.
–Anda –me la entregó–. No seas terca.
Lo mire dudosa, pero al final opté por ponérmela. El calor invadió mi cuerpo rápidamente, y podía respirar su aroma.
–Gracias –agradecí tan amable gesto.
Él me dedico una sonrisa. Literalmente aquello me había causado un par de sensaciones, verlo sonreír, era una de las tantas cosas que amaba de él. A pesar que nunca lo hizo seguido, era como un regalo que te diera una sonrisa.
Él volvió a tomar mi mano, dándole un pequeño apretón.
Mire nuestras manos y sin darme cuenta, una gran sonrisa se formó en mi rostro. Pero no fue hasta que volví mi vista al frente, que desapareció.
Joel.
Se había detenido, y sus ojos viajaban hacia nuestras manos.
–Joel –él ojiverde intentó sonar amable, pero simplemente no se le daba.
–Erick –contestó de la misma forma.
El ambiente se puso totalmente tenso y las personas se alejaban cada vez más de nosotros, ha tal punto de desaparecer.
–No dejaron acá –avisé.
Ellos prestaron su atención en mi y dejaron de mirarse.
–Sé el camino, Vera –informo Erick.
Comenzó a caminar mientras me jalaba de la mano. Joel se quedo atrás, de pie, sin moverse.
Eso había sido totalmente incómodo.
–¿Te pasa algo? –hablé mientras seguía sus pasos.
–No, todo esta perfecto.
No creí ni en lo más mínimo a sus palabras. Sabía que tenía que ver con Joel.
–Bien.
Di por terminada la conversación, no quería que el amargado Erick volviera.
Pronto habíamos llegado al tan esperado lugar. Parecía que estábamos en el lugar de entrenamiento del ejército. ¡Mierda!
–¿Qué es todo esto?
Erick soltó un carcajada.
–Ya verás.
Llegamos hacia donde estaba Ryan, quien me dedico una mala mirada.
Tome a Erick de la camiseta. Los recuerdos de la noche de ayer me perseguían como horrendas pesadillas.
Erick quedo sorprendido por mi repentina acción. Pero no quería estar cerca de Ryan.
–¿Estas bien?
Me alejó de él poniendo ambas manos en mis hombros. Se agachó un poco para poder mirarme mejor.
Una de sus manos viajo hacia mi barbilla, y con cuidado empujo hacia arriba. Sus ojos parecían moverse de un lado a otro, mirándome en total estado de confusión.
–¿Estas bien? –repitió.
Mire a Ryan de reojo quien observaba todo con una sonrisa burlona, más Erick por estar de espaldas no veía aquello.
–Si –dije rápidamente.
Sabía que no se la creería tan fácil, no sabía si eso era una virtud o un defecto.
–Sabes que puedes contarme, ¿no?
–Estoy bien, de verdad.
Me soltó suavemente, como si no quisiera lastimarme.
Camine hacia donde estaban todos los chicos, dejándolo atrás. Pero no quería que comenzara a bombardearme con sus repentinas preguntas.
Ahora lo que importaba era arreglar todo, tanto mi relación con Erick como los problemas con Joel.
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50 comentarios y sigo✨
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Plan de escape |EDUA#2|
FanfictionAmbos sufrían en silenció, queriendo apartarse del mundo, desaparecer por completo de aquí. ¿Qué pasará si el destino tiene planeado unirlos de nuevo? Seguramente nada bueno. Ambos se llevarán con una gran sorpresa, más aún el, pues se encontrara co...
