Acomode mi cabello en una coleta. El día de ayer había sido demasiado pesado, tanto así que literalmente no podía caminar.
Tendría la clase hasta las once, así que tenía tiempo de sobra. Pues recién eran las siete.
–¿Se puede?
Unos toques en la puerta me sacaron de mis pensamientos.
Sonreí inmediatamente, sabía de quien se trataba. Conocía la voz de Erick a la perfección y sabía que era él.
–Pasa –dije dándole un último toqué a mi cabello.
Escuche como la puerta se abrió y segundos después como esta misma era cerrada.
Me di la vuelta observando a Erick, vestía de color negro y su cabello caía por su rostro. Pasó su mano por el, acomodándolo hacia atrás con facilidad.
–¿Qué haces acá? –pregunte con cierta duda.
–Pues pase a verte, no está mal, ¿o si?
–Oh, no –me acerque más a él–. No tiene nada de malo. Sólo que me has tomado por sorpresa.
–Si, lo he notado –dijo con una sonrisa en el rostro.
De nuevo, y eso me ponía más que feliz, verlo sonreír a pesar de todo lo que estaba pasando.
Me moría de ganas por abrazarlo, por besarlo. Quería que las cosas se arreglaran ahora mismo, aunque sabía que no sería tan fácil.
–¿Tienes hambre? –pregunto a lo que asentí.
–Podemos ir al comedor si quieres, está bien –él me miro y negó rápidamente.
–Estaba pensando en que... –metió las manos a los bolsillos delanteros de su pantalón–. Podríamos salir a comer fuera, ¿quisieras ir?
–Pero...
–Ya se lo que dirás –dijo burlón mientras daba unos pasos hacia delante–. Y no, no pasará nada. Créeme que todo está más que bien, no me pasará nada, tampoco a ti.
Lo dude por un segundo, pero al final termine por aceptar.
–Está bien, vamos –camine hacia la puerta sintiendo los pasos de Erick detrás mía.
[...]
Erick me observaba con detenimiento y eso sólo me ponía un poco incómoda.
–Está rico –sonreí mientras le daba un mordisco a los trozos pequeños de carne.
Él por su parte, simplemente le dio un sorbo a su botella de cerveza.
–¿No crees que es demasiado temprano como para ponerse ebrio?
Me miro y soltó una risa mientras dejaba la botella sobre la mesa.
–No estoy ebrio, Vera –rodó los ojos con burla–. Con un trago no te pones de tal manera.
No me refería del todo a eso, más bien lo decía porque eran las ocho de la mañana y él estaba bebiendo cerveza.
–Vera –tragó saliva–. Se que dije que no te diría nada al respecto sobre lo que pasó aquel día en la cárcel. Pero tampoco puedo ocultártelo y que te enteres por otra persona, ¿entiendes?
Deje el tenedor sobre el plato sólo para poder prestar más atención al ojiverde.
–Ya dímelo de una vez –alenté a que comenzara con su relato. Él me miro de mala forma y soltó un cansado suspiro.
–Pues si me dejarás terminar, posiblemente lo haría –dijo sarcástico.
–Si, lo siento, continúa –me disculpé.
Él asintió y se acomodó en el asiento de forma correcta.
–Me preguntaste como fue que salí tan rápido. Aún no me siento con la seguridad de decírtelo, pero como dije antes. Quiero que lo sepas por mi y no por alguna otra persona –di un leve asentimiento y tome un sorbo de mi limonada–. Bien. Pues era una día de trabajo pesado, como suele ser la mayoría de las veces. Me canse de todo, y me importaba muy poco lo que fuese a pasarme por saltarme el trabajo. Como pude logre salir de ahí, terminando en el baño dándome una buena ducha después de una larga y dolorosa semana –me miro a los ojos fijamente–. Unos tipos aparecieron en el lugar, dijeron que habían venido por mi y que alguien de afuera necesitaba de mi ayuda. Yo no entendía mucho lo que estaba pasando o si era una broma de algún cabrón para ganarme un castigo más. No te diré como pasó exactamente, pero la cosa es que lograron sacarme de allí. Viaje por horas, totalmente cansado y muerto del hambre, deseoso por comer algún buen platillo, pues la comida de acá era un completo desastre. No sabía hacia donde me dirigía con exactitud. No hasta que te vi a punto de dispararle a un tipo. No podía ni creerlo, ¿de verdad mi chica sería capaz de cometer semejante estupidez? Vi el miedo reflejado en tus ojos así que no lo dude ni por un segundo cuando disparé en dirección al tipo. Aún recuerdo tu mirada al verme de nuevo, después de todo lo que habíamos pasado, pero la cara que pusiste al estar frente a Ryan, fue justo la misma que tuviste cuando recién nos vimos por primera vez, cuando temías de mi. Tus mirada estaba repleta de miedo y ahí lo supe, algo pasaba con él chico, algo verdaderamente malo como para que te pusieras de esa forma, tan frágil –tomo mi mano con delicadeza, trazando dibujos con su dedo índice–. No sabes lo duro que es para mi todo esto, más aún lo duro que es ignorarte y fingir que nada pasó entre nosotros. Pero me duele en el alma saber que tu y Joel... ¡Qué algo hubo entre ustedes! No puedo soportarlo, eres mía, sólo mía. Y me siento como un completo cabrón por todo el daño que te he causado, me he puesto tan enfadado por un beso que tuvo su explicación, y que no significo nada como ambos dijeron. Qué ni siquiera me puse a pensar en el daño que te hice, y tú nunca te pusiste como lo hice yo y de verdad lo siento mucho. Yo te amo Vera, lo hago como jamás pensé que amaría a alguien, jamás pensé que aquel sentimiento llegaría un día a mi. Te amo, con todo mi estúpido corazón. ¡Mierda! Seguramente estoy sonando demasiado cursi, tu sabes como odio eso, lo sabes. Pero tu me haces serlo, ¿ves todo lo que provocas en mi? Joder Vera, haces que sienta un maldito zoológico dentro de mi.
~~~~~~~~~
¡Perdón por la tardanza! Pero acá está.
Poco a poco conoceremos más a fondo los sentimientos de Erick. También se vienen más problemas en camino.
100 comentarios y sigo✨
ESTÁS LEYENDO
Plan de escape |EDUA#2|
FanfictionAmbos sufrían en silenció, queriendo apartarse del mundo, desaparecer por completo de aquí. ¿Qué pasará si el destino tiene planeado unirlos de nuevo? Seguramente nada bueno. Ambos se llevarán con una gran sorpresa, más aún el, pues se encontrara co...
