Capítulo 27

1.8K 196 86
                                        


Me levanté lo más rápido que pude. La silla se tambaleo pero no llego a caerse.

–¿Qué hace... –junte mis labios con los suyos haciéndolo callar. Sentí su mano en mi cintura acercándome más a él.

Lo tome por el cuello de su camiseta olvidando por completo el hecho de que estábamos en un lugar público y había gente mirándonos.

–Creo que –susurró sobre mis labios sin dejar de besarme–. Deberíamos parar.

Me aleje de él poniendo ambas manos sobre su pecho. Mire hacia las mesas de adelante dándome cuenta de todas las miradas estaban dirigidas hacia nosotros.

Erick me miro burlón con una sonrisa en el rostro. Ahora mismo estaba muerta de la vergüenza, ¿que acababa de hacer?

Vi como se acercaba uno de los gerentes y sabía que un problema era lo que obtendríamos. Erick dejo un par de billetes sobre la mesa y tomo mi mano para después salir corriendo en dirección al auto.

–¡Más lento! –reí a medida que seguía corriendo.

Paramos justo frente al auto. Coloque mis manos sobre mis rodillas intentando recuperar el aire.

–Ya viste lo que has provocado –soltó una carcajada– Yo sé que soy irresistible, pero pudiste haber esperado hasta llegar al cuartel.

–¡Erick! –me quejé.

Golpe su hombro con fuerza, por lo menos eso pensé que hice.

–¿Se ha enojado la princesita? –hizo un puchero y se acercó a mi, tomándome por los hombros mientras me empujaba con cuidado hacia atrás.

–No me digas así –rodé los ojos al escuchar el ridículo apodo.

Con sus manos en mis hombros me acercó a él, cubriéndome con sus brazos.

–¿No te gusta, cariño?

Levanté la mirada para poder observarlo a los ojos.

Desde ahora mi color favorito era el verde, sin duda.

–¿Esto significa que estamos bien?

Sus labios se movieron haciendo una mueca.

–Ya es tarde, deberíamos volver –dijo ignorando por completo mi pregunta.

El camino fue de lo más largo, y pesado. Sentía que duraría una eternidad el llegar. Me sentía completamente mal, había mal interpretado las cosas con Erick.

Ni siquiera espere a que estacionara el auto cuando ya estaba fuera de el. Podía escuchar los gritos de Erick llamándome, pero me sentía realmente mal como para escuchar alguna de sus palabras.

Los chicos me miraban extrañados, pues como no. Estaba corriendo por el pasillo con las mejillas empapadas en lágrimas y seguramente mis ojos estaban rojos. La habitación se vio cada vez más cerca hasta que ya me encontraba frente a ella.

Abrí la puerta y me encerré en la habitación. Todo esto era un completo desastre, de verdad lo era.

Unos leves toques en la puerta me hicieron dar un pequeño brinco.

–¡Vete! –grité.

Me senté en la cama, abrazando a una de las tantas almohadas que tenía.

Podía escuchar como la puerta seguía moviéndose gracias a la fuerza que Erick ejercía para que está se abriera. Y de pronto así lo hizo, mostrándome al ojiverde con un par de llaves en sus manos.

–¿Creías que no pediría tus llaves? Fue lo primero que hice al llegar acá.

Se acercó a mi pero lo aleje poniendo mis manos sobre su pecho.

–Se lo que dirás, y no quiero escucharlo –susurré.

–Vera...

–Por favor –pedí.

Mis manos dejaron de hacer contacto con su pecho. Observe como caminaba hacia la puerta, obedeciendo mis suplicas. Se iba.

Justo antes de pasar por la puerta, se puso de pie, mirando hacia al frente.

Escuche como soltó un suspiro y lentamente se dio media vuelta.

–Para que lo sepas –me miro–. Si, estamos bien.

Y salió de la habitación, dejándome completamente sola y confundida.




~~~~~~~~~~

No diré mucho, pero... Estamos cerca del final.

50 comentarios y sigo✨

Plan de escape |EDUA#2|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora