Capítulo 18

1.8K 222 316
                                        


De un momento a otro soltó mi mano con brusquedad sin importarle el lastimarme.

Sus ojos estaban bien abiertos y su semblante estaba más serio de lo normal.

–No puedo creerlo –negó con la cabeza mientras soltaba una risa fingida. Apretó sus dientes y observe como tenía hechas puño ambas manos, quedando en blanco sus nudillos–. ¿Y lo dicen así? Tan fácil...

–Erick, déjame explicártelo, por favor.

Rogué, tenía su vista puesta en mi, y sólo así me pude percatar de su mirada, totalmente decepcionado.

–No quiero escucharlo –posó sus codos sobre la mesa y tapó sus oídos–. Ni siquiera llego a comprender el que hacen acá.

–Hermano... –comenzó Joel pero el ojiverde lo interrumpió con una dramática risa.

–Tu no eres mi hermano –escupió–. Y ahora me doy cuenta de que jamás lo fuiste. No puedo creer que fuiste capas de semejante estupidez –ahora me miro a mi, y sentí una fuerte presión al ver su rostro, se notaba mal–. Y tú. ¿Seguiste el beso?

Trague saliva, ¿cómo le contestaba aquello?

–Si –contestó Joel por mi.

Le lance una mirada furiosa, yo tendría que haber dicho eso.

–Pues... –susurró–. Si eso es todo, pueden irse.

–¿Qué?, ¿así como si nada? –lo mire inquieta, no quería irme.

–Si, justo así –se cruzó de brazos mirando a un punto fijo–. No quiero verlos ahora, déjenme acá, por favor.

–No –sujeté su mano, pero él la aparto con rapidez–. Erick, mírame, te lo pido.

–Deberías sentirte afortunado, Joel.

Miro al moreno de una forma agresiva.

–Estoy teniendo demasiada paciencia, y estoy luchando por no ir y romperte la cara –resopló–. No sabes como quisiera hacerlo ahora.

Sus dientes rechinaron, estaba furioso.

–Lo siento –murmuró el moreno con la cabeza baja.

–Erick, no sabes cuanto lo lamento, perdóname –pedí, odiaba verlo asi, sabía que lo había lastimado de la peor forma.

–No quiero hablar contigo, con ninguno de los dos.

–¡Escúchame, joder! –grité, llamando la atención de varias personas.

–¿Qué quieres? –rodó los ojos–. ¿Decirme lo mucho que disfrutaste?

Negué rápidamente.

–Zorra... –escupió sin remordimiento alguno.

Sentí mis ojos cristalizarse, él seguía mirándome con rabia.

–Me arrepiento tanto de esto –negó con la cabeza–. Hubiese sido mejor matarte desde el inicio, así no tendríamos esta estúpida discusión.

Comenzó a gritarme, se levanto del asiento y antes de que se acerca a nosotros, un guardia llego y lo tomo por los brazos.

–¡Hey! Calmadito Colón –él ojiverde se movía inquieto. Luchando por soltarse y volver acá.

Lleve las manos hacia mi rostro, cubriéndolo y soltando un pequeño sollozo. Ahora no me quedaba nada más, no tenía porque seguir acá, lo mejor sería volver a casa.

–Quiero irme, Joel –lloriqueé.

Sabía que no tenía porque enojarme con él, pero bien pudimos guardamos aquel pequeño detalle, pudimos esperar más tiempo, no soltarlo con simpleza.

[...]

Me abrace a mis piernas, recargando mi cabeza en ellas y dejando salir mi llanto.

No podía creer al punto que había llegado, ahora más que nunca sabía que lo amaba.

Sabía que daría mi propia vida por aquel hombre, él que fue mi perdición y maldición al mismo tiempo.

Me había enamorado completamente de un secuestrador, un asesino. ¿Eso estaba bien?

–¿Se puede? –escuche la voz de Joel.

Justo la persona que estaba intentando evitar.

–Déjame sola.

–Ábreme, necesito hablar contigo. No puedes volver a la misma actitud de niña chiflada, por favor.

La puerta se abrió sin darme tiempo de reaccionar. Joel entro y me observo desde el marco de la puerta.

–Lo siento, ¿si? –dijo lentamente mientras se acercaba a mi.

–¿Qué sientes?, ¿el que hayas arruinado todo? –gruñí enfadada.

–Ya te lo dije –rodó los ojos–. No podíamos ocultarle eso, hubiese sido peor.

–Lo dices como si fuera fácil, no tienes ni una idea de lo que provocaste. Ahora me odia –chillé escondiendo mi rostro entre mis piernas.

Aún seguían sus palabras en mi mente, navegando sin querer salir.

–No te odia –aseguró–. Sólo está dolido, él jamás llegaría a odiarte.

–Tu no sabes eso, así que mejor cállate, ¿quieres?

No estaba de humor para sus tonterías, y no hacia más que provocarme.

–Vera...

Escuche como me llamaba, pero simplemente lo ignore.

Así sería de ahora en adelante, lo ignoraría por completo.

–Se que estas enojada –soltó un suspiro y sentí como tomo asiento a mi lado–. Y tienes razón, todo fue mi culpa.

–Me alegra que lo reconozcas –dije bordé.

–¡Déjame acabar! –gritó dejándome completamente paralizada.

Soltó un largo suspiro.

Sus ojos conectaron con los míos y me dedico una triste sonrisa.

–Creo que me gustas, Vera.




~~~~~~~~~~~

200 comentarios y sigo✨

Plan de escape |EDUA#2|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora