11: Zarpa Roja y su madre

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En la mañana, Zarpa Roja estaba cazando con su mentor cerca de la frontera del Clan del Río. Garra Atigrada suspiró.

-Ay, Zarpa Plateada. Cuánto lamento haberte dejado.-susurró para sí el gato.

-Hoja Plateada.

-¿Eh?

-Zarpa Plateada es ahora Hoja Plateada.-informó la aprendiza. 

Había estado hablando con Flor Roja, su madre, quien le había comentado sobre el tema. La reina rojiza a veces se escapaba del campamento e iba al Clan del Trueno, sin embargo, no le había contado a Zarpa Roja el porqué de sus salidas.

-Cola Lluviosa le dio su nuevo nombre ayer, en la reunión de curanderos.

-Oh. ¿Y tú cómo lo sabes?-interrogó el macho.

Zarpa Roja vio una cola naranja. ¡Su madre, Flor Roja, estaba escapando al Clan del Trueno! Era su oportunidad, la que estaba esperando. Un escalofrío le recorrío la espalda, impaciente por descubrir la verdad. 

-Eh...nada. Ya vengo.-mintió.

La aprendiza salió corriendo y desapareció entre unas zarzamoras, hacia el territorio del Clan del Trueno. 

-¡Zarpa Roja! ¡Ven!-rugió Garra Atigrada a lo lejos.

La aprendiza hizo caso omiso de sus llamadas furiosas.

                                                 - - - -

Flor Roja entró a la casa abandonada de Dos Patas. Un gato de patas rojas muy parecida a ella la estaba esperando.

-Hola. Pensé que no vendrías.-dijo.

-Patas Rojas, mi hermano. Creo que voy a decirle a Zarpa Roja que somos parientes.

-No, no se lo digas. Odiará a su primo, Garra Atigrada.-maulló el lugarteniente.

-Estás exagerando. Se caen bien.

-Lo sé. Pero, me preocupa que quiera vengarse. Siento que Zarpa Roja no tiene una buena impresión de su mentor. Ya sabe toda la historia. Y si le añades que soy su tío, no...

-Calla. Escuché un crujido en la madera.-siseó Flor Roja.

Patas Rojas aguzó el oído.

-No escucho nada.

De pronto, una joven gata rojiza tropezó detrás de un trozo podrido de pared.

-Ups.

-¿¡Zarpa Roja!?-preguntaron los hermanos al unísono.

-¿Garra Atigrada es mi primo?

-Sí.-contestó Patas Rojas.

-Necesito que me cuenten todo, por favor.-suplicó la aprendiza.

-Bueno, ponte cómoda. No hay de otra. Te contaremos.-gruñó Flor Roja.

#2: El primer gatoWhere stories live. Discover now