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Jun despertó en el suelo de su habitación con su cuerpo completamente sudado, las sábanas caían desde el final de la cama, se enredaban por su torso y tocaban el frío suelo del cuarto.

Su cabello era un completo desastre del cual ni siquiera sabía cómo había logrado tenerlo en ese estado, su pijama estaba completamente húmedo y se apegaba a su piel. Se sentó en el suelo un momento para tratar de que su cabeza despertara de aquel largo descanso de la noche anterior. Sus sentidos todavía no reconocían el lugar en el que estaba pero poco a poco todo su cuerpo le fue correspondiendo.

—Maldición...¿Qué hora es?

Tomó su teléfono con su mano derecha y cayó en cuenta de que hoy era un día en el que tenía que asistir a la Escuela.

—¡Diablos!. Me quedé dormido.

Tomó como pudo las sábanas y se dirigió al cuarto de baño para por lo menos lavarse la cara y cepillarse los dientes, ya se arreglaría el cabello por el camino. Agarró sus pantalones y su camisa, se puso los zapatos y como pudo trató de abotonarse la camisa en un corto periodo de tiempo.

—Me matarán cuando llegue al salón.

Comenzó a correr  como si no hubiese un mañana, tratando de sostener a duras penas su mochila con una mano y sus pantalones con la otra, una vez que pudo llegar al paradero para esperar el autobús vio nuevamente su teléfono para comprobar qué tan atrasado estaba, vio la fecha junto con la hora y se dio cuenta de que hoy era sábado y se había levantado con tres horas y media de anticipación para su cita con Minghao.

—¡Idiota!, pude haber podido dormir un poco más.

Llevó ambas manos a sus ojos y los dejó ahí por unos momentos mientras que su cara daba hacia el cielo, suspiró pesadamente y comenzó a caminar nuevamente pero esta ve sin prisa y en dirección a su casa.






























Minghao despertó con el sonido de las aves las cuales estaban posados junto a su ventana, las suaves almohadas le arropaban como a un delicado bebé y las sedosas sábanas lo envolvían sutilmente. Hoy parecía que la suerte estaba de su lado, caminó hasta su ventana y la abrió para poder respirar ese aromático y fresco viento, al parecer, hoy sería un gran día.

Caminó hasta el baño y se dio una ducha refrescante, y se cepilló suavemente sus dientes. Una vez que estuvo duchado, se colocó el atuendo que había escogido con anterioridad. Unos jeans negros los cuales estaban rasgados, una playera blanca con una frase de letras negras y sobre esta una camisa roja a cuadrille; Unas converse del mismo color de sus pantalones.

Ámate [K.S.Y L.J.H]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora