Dos semanas después, Jon se aproximaba algo cabizbajo a la entrada del instituto. No había descubierto nada nuevo, y se sentía completamente aislado.
—¿Qué te pasa? —Preguntó Mario.
—Entre que no logro descubrir nada nuevo acerca de lo que está pasando y que lo he dejado con mi novia, estoy bien jodido. —Dijo Jon.
—Pues quizás esto te quite la incertidumbre, o tal vez la aumente. —Dijo Paloma.
—Decídmelo. Total, no podéis joderme más de lo que ya lo estoy. —Dijo Jon.
—Hemos encontrado el cadáver de una chica en el patio de atrás. —Dijo Mario.
—¿Cuál fue la causa de la muerte? —Preguntó Jon.
Mario y Paloma adoptaron un gesto austero antes de explicárselo a Jon.
—No tenía nada de sangre en las venas, y marcas de colmillos por todo el cuerpo. Estaba pálida, blanca como la leche. —Dijo Paloma.
—¿Vampiros? —Preguntó Jon.
—Tal vez. —Dijo Paloma.
A Jon no le gustaban los vampiros. El solo hecho de pensar en ellos le producía náuseas. Eran seres salvajes, de aspecto similar al humano, y que gustaban de beber la sangre de sus víctimas.
—Vampiros no, por favor. Esos hijos de perra chupasangre son lo peor. —Dijo Jon.
—Pues va a ser que sí, y como no nos demos prisa nos van a joder vivos. —Dijo Mario.
En ese momento fue cuando oyeron un ruido procedente del patio trasero. Sacaron sus pistolas, y en cuanto cruzaron el túnel que había hasta el patio de atrás, Paloma fue derribada inmediatamente por uno, pero Jon le cortó la cabeza rápidamente al vampiro con una espada que él tenía, antes de que pudiese hacerle algo. La sangre fluyó a chorros del corte, y la cabeza rodó unos metros por el suelo.
Otro apareció detrás de Paloma, nuevamente, pero esta vez Paloma cogió su espada y decapitó instantáneamente al vampiro. La cabeza salió disparada por los aires de lo rápido que Paloma la separó del cuerpo del vampiro.
Otros tres vampiros salieron de entre la maleza y los rodearon. Jon peleó con el primero, quien trataba de morderle. Jon le encajó varias puñaladas en el abdomen, antes de poder cortarle la cabeza.
Paloma peleaba con el segundo. Las patadas que le daba le hicieron sangrar un poco por la boca, pero finalmente logró decapitarlo. La cabeza rodó por el suelo, dejando un rastro de sangre.
Mientras tanto, Mario peleaba con el tercero. Mario daba tajos con la espada algo erráticos, pero necesitó cuatro golpes para decapitar al vampiro. En el primero, logró que vomitase sangre, y le hizo un corte de una profundidad normal en la nuca. En el segundo, salpicó sangre de la herida, y alcanzó las vértebras cervicales. En el tercero, la sangre salpicó en aún más cantidad, salpicándole a Mario en la cara. Mario estaba a punto de desmayarse, y Jon lo notó. Finalmente, al cuarto golpe, logró separar la cabeza del cuerpo. La cabeza del vampiro rodó por el suelo.
—Hay que avisar al resto. —Dijo Jon.
—Completamente de acuerdo, mano. —Dijo Mario.
Entonces, al avisar, el resto vino.
—Tenemos buenas noticias. 25.000 jóvenes de otros institutos se nos van a unir. Vamos a tener un ejército. —Dijo Patricia.
—Eso está bien. Así podemos enfrentarnos a las Sombras del Odio y al calvario que están poniendo sobre nosotros. —Dijo Jon.
—¿Cuántos vampiros hay por aquí? —Preguntó Paloma.
—Según mis cálculos, son más de veinte. —Dijo Patricia.
—Mierda. —Masculló Jon.
Estaban completamente rodeados de vampiros, de esos seres sanguinarios y violentos que les matarían como no hicieran algo.
—¿Listos para decapitar vampiros? —Dijo Jon.
—Completamente. —Dijo Patricia.
Todos sacaron sus espadas, listos para cortarles la cabeza a los vampiros. Uno de ellos se acercó y empezó a intentar morder a Paloma, pero Paloma sacó su espada y, de un tajo limpio, cortó su cabeza. La cabeza salió disparada por los aires, y Dios sabe adónde llegó. La sangre manchaba la espada de Paloma.
Entonces, tres se lanzaron a por Juanjo, y Juanjo los decapitó a los tres rápidamente. La sangre salpicaba por todas partes. Uno atacó a Marta, y Marta cogió su espada y lo decapitó también.
Una vampira, ya que era una chica, fue a por Jon, intentando matarle. Lucharon, y ella era fuerte. Asestó a Jon varias patadas en la cara.
«Este dolor no me lo quita nadie», pensó.
—Maldita zorra con colmillos. —Dijo Jon con rabia.
La vampira se abalanzó sobre él, y ambos rodaron por el suelo, dándose puñetazos, patadas y arañándose. Finalmente, Jon logró superponerse.
—¿Vas a follarme, niñato? —Dijo ella en tono burlesco.
—Más te gustaría a ti, zorra. —Dijo Jon.
Jon sacó una cadena con pinchos, y empezó a hundírsela en el cuello. La sangre salía con cada vez mayor abundancia. Entonces, cuando la hundió más, empezó a salpicar, pero la vampira no parecía inmutarse. Finalmente, ella murió, y Jon contempló durante unos instantes su cuello destrozado, donde la sangre salía a borbotones y formaba burbujas.
Se levantó, asqueado del resultado, y tiró la cadena al suelo.
Entonces, Alejandro, el muy bestia, cogió un hacha enorme.
—¿De dónde has sacado el hacha? —Inquirió Jon.
—No lo sé. Patricia la tenía por ahí. —Dijo Alejandro.
—Que sepas que a Patricia no le gusta que le quiten cosas sin su permiso. —Dijo Jon.
—¿Y a mí qué? Total, no creo que me pase nada. —Dijo Alejandro.
Entonces, empezó a pelear contra uno de los vampiros, quien quería hincar sus colmillos en su cuello, pero Alejandro cogió el hacha y, de un tajo rápido, rebanó la cabeza del vampiro, pero una enorme cantidad de sangre le salpicó en la cara y en la ropa.
—Me he manchado de sangre, joder. —Dijo Alejandro.
—Pues le dices a tu madre que has matado a un cerdo, y asunto resuelto. —Dijo Jon.
El resto de vampiros se fueron, y Jon y sus amigos quedaron allí parados durante un rato.
—Vamos a volver. La próxima vez no tendréis tanta suerte, hijos de puta. —Dijo la vampiresa, quien iba a la cabeza de los otros vampiros.
—A ver si es verdad y os traéis un puto ejército. —Dijo Jon, burlesco.
Volvieron a sus respectivas casas. Jon sentía una extraña sensación de alegría, como si se hubiera quitado un peso enorme de encima, y subió al coche con su padre.
Encontrarían más problemas con total seguridad.
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Sombras de Odio II: El Sótano de los Horrores
ParanormalDespués de las vacaciones de Navidad, Jon y sus amigos vuelven al instituto para cursar su segundo trimestre del año. Pero lo extraño no cesa allí. Una serie de asesinatos y de apariciones de criaturas servirán para descubrir un extraño lugar, ocult...