—¿Quién eres? —Inquirió Jon.
—Tu destino era venir aquí, y perecer aquí. Y parece que las profecías no mentían. Soy la Mente Sangrienta. —Dijo el extraño hombre.
—¿Mente Sangrienta? ¿Qué coño es eso? —Inquirió Jon.
—Desde mi pequeña dimensión alternativa, he podido controlaros todo el tiempo. He controlado vuestros movimientos. Así que, bienvenido al Sótano de los Horrores. —Dijo la Mente Sangrienta.
Entonces, una serie de puertas se abrían, revelando que Jon se encontraba en una gran cámara circular.
—Si a tu amiga quieres salvar, una serie de cosas debes presenciar. A cinco personas perderás, y a tres nuevas ganarás. —Dijo la Mente Sangrienta.
—¿De qué narices me estás hablando? —Inquirió Jon.
—Estas puertas debes atravesar, y la verdad ante tus ojos vislumbrar. —Dijo la Mente Sangrienta.
Receloso, Jon se dirigió a la primera puerta. Al entrar, vio un enorme pasillo, que parecía ser el pasillo de un hotel. En el fondo, yacía el cuerpo de una chica morena y de baja estatura siendo atacada por unas sombras. Las sombras la apuñalaban violentamente con cuchillos, mientras gritaba de forma atronadora, y la hacían sangrar, hasta que un enorme charco de sangre se formó, y la chica murió.
Dijo unas últimas palabras, que Jon no alcanzó a entender. La luz se fue de sus ojos. Al fondo del pasillo, había otra puerta. Jon la alcanzó inmediatamente, y llegó a un enorme páramo nevado que inmediatamente reconoció como el instituto. Era el instituto, que se hallaba nevado, con miles de cadáveres en el suelo. Algunos habían sido apuñalados, a otros les faltaban brazos y piernas, y a otros la cabeza. Otros se encontraban destripados y a medio devorar, y en el frente de toda la masacre, se encontraba un temible ser de color negro y ojos rojos que Jon no alcanzó a reconocer, pero que le resultó perturbador en cuanto lo vio.
Entonces, encontró una puerta en la pared del final, que Jon imaginó que llevaría a la siguiente visión. La cruzó, y el siguiente lugar era un bosque oscuro, repleto de ojos que lo miraban, y que amenazantemente, escrutaban todos y cada uno de sus movimientos.
En ese momento, una chica rubia y de aspecto nórdico, según pensó Jon, apareció muerta en el suelo, devorada por las extrañas criaturas. Entonces, Jon vio una puerta, y al atravesarla, salió por el mismo sitio en el que había empezado.
—Aún no lo has visto todo, chico. Entra ahí a por más. —Dijo la Mente Sangrienta.
Jon entró por la puerta contigua a la que había entrado antes. Ahora sabía mejor cómo funcionaba. Cada puerta le mostraba tres visiones diferentes. Esperaba a ver qué se encontraría en la siguiente puerta.
Cuadno entró por la puerta, encontró una escena perturbadora. Pudo ver claramente la misma escena del instituto cubierto de hielo, con la diferencia de que esta vez había una chica de pelo castaño con gafas en el fondo del patio. Jon estuvo a punto de reconocerla. En ese momento, Jon vio algo aterrador: la chica tenía los ojos azules como si fuesen fuegos fatuos, y la cara cubierta de mordiscos que le penetraban hasta las capas internas de la piel, pudiéndose apreciar los huesos de la cara en algunas zonas.
Justo en ese instante, y antes de que la chica fuese a por él, encontró la puerta. La puerta lo transportó a un lugar bastante familiar. Era otra vez el instituto, pero parecía haber una batalla. Jon vio hombres trajeados enfrentándose contra adolescentes, y estos últimos les lanzaban disparos y flechas desde la parte de arriba de la edificación del instituto. Sangre, vísceras y muertos aparecían por todas partes a una proporción cada vez mayor.
Entonces, halló otra puerta. Cuando cruzó, apareció en un hospital, y no tardó en darse cuenta de que era la Arrixaca. Entonces, Jon pudo ver a una mujer joven, de menos de treinta años, según calculó. Al lado, un hombre de treinta y pocos años se encontraba sonriendo. La mujer llevaba un niño en sus brazos.
—¿Queréis que le cantemos una canción? —Inquirió el médico.
—No hace falta. Ya tiene su canción. La que dice que vencerá a la oscuridad. —Dijo el padre.
El médico se quedó con rostro anonadado. No sabía a qué se refería.
—Nada, era una metáfora. —Dijo el padre.
Entonces, encontró la puerta de salida de aquella visión, y volvió al mismo lugar. Entonces, entró en la puerta contigua, para ver qué tres visiones vería.
Cuando se introdujo, le llegó una visión tremendamente extraña. En ella, aparecía un oscuro sótano, y un dragón gigantesco escupía fuego en todas direcciones. Había un chico tratando de domarlo, pero no parecía que fuese a conseguirlo.
Encontró la siguiente puerta, y lo que encontró fue algo completamente diferente. El mundo se encontraba sumido en una gigantesca nube oscura. Pilas de cadáveres decoraban el suelo, y la sangre teñía todo el suelo de rojo. Jon pudo ver el instituto cubierto por la nube oscura, y un oscuro y tenebroso dios riendo en lo alto, mientras revivía a los muertos para unirlos a sus filas. Todos miraban a Jon con rostros amenazadores y terroríficos. Encontró la puerta, y la atravesó para llegar a la siguiente visión.
Lo que vio en esta visión lo dejó completamente atónito. Se encontraba en una habitación de una casa, y en ella había algo que lo dejó aterrado. Había una gran cantidad de pelo negro en el suelo, y en el centro, unas gafas. Esto sí que terminó de asustar a Jon, que buscó rápidamente la puerta para salir del lugar. Cuando salió, salió asustado.
—¿Qué pasa? ¿Te asustan las visiones? ¿Te asusta el destino que te depara? —Dijo la Mente Sangrienta.
Jon sacó una pistola y apuntó en la cabeza a la Mente Sangrienta.
—¿Quién eres y qué cojones quieres de mí? —Inquirió Jon.
—Lo descubrirás con su debido tiempo. Ahora entra en la última puerta, la de las visiones flash. Las llamamos así porque son más rápidas que las que has visto. —Dijo la Mente Sangrienta.
Jon bajó el arma, y se apresuró a entrar en la puerta.
La primera visión que vio fue la de una hermosa joven, similar a él, de cabello oscuro y bellas facciones, a la que miró por un momento.
—¿Hermano? —Dijo.
Pero justo cuando dijo eso, Jon pasó inmediatamente a la segunda visión. En ella, había un grupo de criaturas de hielo que decapitaban a un chico. Una de ellas sostuvo la cabeza del chico antes de lanzarla justo hacia donde estaba Jon. La cabeza chorreaba sangre por todas partes, hasta que la nieve del entorno se tiñó de rojo. Entonces, acabó la visión.
Pasó a la tercera visión, donde vio soldados que vigilaban el instituto constantemente, como si hubiese habido una cuarentena o algún extraño protocolo militar. Entonces, salió de la tercera visión y pasó a la cuarta.
En la cuarta visión, vio un ejército de miles de jóvenes que se preparaban para una batalla con armas de todo tipo, desde lanzas hasta metralletas y otras armas más pesadas. Habían tanques en ambos bandos.
Pasó a la quinta visión, en la que vio un humo negro que se desplazaba por los pasillos de un hotel, que parecía ser el mismo de otra visión que tuvo anteriormente.
Entonces, pasó a la sexta visión, en la que un grupo de hombres trajeados acompañaban a un hombre sentado en una silla de ruedas, y disparaban a un rezagado hombre que tuvo la mala suerte de encontrarse con ellos. El hombre cayó al suelo, y un charco de sangre se formó alrededor de su cabeza y su tronco.
Pasó a la séptima visión, donde se encontró a un sádico hombre con una motosierra que descuartizaba a un joven. La sangre salpicaba por todas partes, incluida la cara y la ropa del asesino. El cuerpo del joven se partió en dos.
Entonces, finalmente salió, y a Jon le sorprendió ver que no había salido por el mismo lugar, sino que había un pasillo con terroríficas estatuas que llevaba al centro de la sala, un lugar bañado con un pequeño estanque, y en la orilla del estanque vio lo que inmediatamente reconoció como el cuerpo de su amiga.
—Paloma. —Dijo.
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Sombras de Odio II: El Sótano de los Horrores
ParanormalDespués de las vacaciones de Navidad, Jon y sus amigos vuelven al instituto para cursar su segundo trimestre del año. Pero lo extraño no cesa allí. Una serie de asesinatos y de apariciones de criaturas servirán para descubrir un extraño lugar, ocult...