Capítulo 4: El fantasma de la niña

156 7 0
                                    



Había pasado ya una semana. La nieve caía en copos finos y blancos. Y entonces, cuando Jon salió de su casa para coger el autobús, tuvo que abrigarse bien, porque hacía un frío que pela. En el autobús, Jon estuvo con Daniel. Estuvieron teniendo una conversación sobre Juego de Tronos.

—Bueno, pues ya verás la sorpresa que te llevarás con Jon Nieve. Creo que va a pasar algo para lo que no estás preparado. —Le dijo Jon.

—Madre mía. Me temo lo peor. Que no les pase nada ni a Jon Nieve ni a Daenerys. —Dijo Daniel.

—Tranquilo. Esta serie te va a dar muchos mareos, pero tú los aguantarás. Ves The Walking Dead, y es mucho más fuerte. —Dijo Jon.

Entonces, llegaron al instituto. La nieve cubría el suelo completamente, creando un manto blanco increíblemente espeso.

Cuando llegaron, lo primero que alcanzaron a ver fue a Patricia hablando con David Federico de algún tema extraño. En ese momento, un extraño joven apareció.

—Hola, chicos. Mi nombre es Alejandro Parcera, y os voy a ayudar en lo que necesitéis. —Dijo el joven.

Patricia dejó colgado a David para hablar con Jon y Daniel, y con Alejandro Parcera, ese misterioso joven.

—Así que quieres entrar en nuestro pequeño ejército. ¿Cuál es tu especialidad? —Le preguntó Jon.

—Informática. Se me da bien hackear y colgar llamadas en Skype, pero en general soy bueno en informática. —Respondió el joven.

Jon y el resto entraron entonces a clase. Pasaron las dos primeras horas y salieron al patio, y después las dos horas siguientes, y salieron al siguiente patio. Después, entraron a sus dos últimas horas de clase.

Jon pidió salir al baño en ese momento. La profesora, aunque a regañadientes, le dejó. Fue al baño, se sacó la polla y meó en el váter de chicos del instituto. Cuando se subió los pantalones, se percató de una cosa: la temperatura de la zona había bajado. Sentía tanto frío que le dolía hasta respirar. Fue entonces cuando se dio cuenta de lo que había detrás de él; una fantasmagórica y ensangrentada niña, que llevaba un vestido blanco con una enorme mancha de sangre.

—¿Estás bien? ¿Necesitas...ayuda médica? —Preguntó Jon.

—No. Yo estoy muerta, pero creo que podrías ayudarme. —Dijo la niña fantasma.

—¿Eres un...? —Iba a decir.

—Fantasma. Soy un espíritu. Llevo mucho tiempo encerrada en este instituto, y quiero que tú y tus amigos descubráis la razón por la que morí. —Dijo la niña.

—¿Qué está ocurriendo? —Preguntó Jon.

—Los monstruos que me mataron están regresando. Yo los oía mientras dormía, y ahora una amenaza se cierne sobre este instituto. Una temible criatura está a punto de liberarse, y sumir este lugar en el caos. Se dice que esa criatura es la personficación del caos y la muerte. De hecho, se dice que esa criatura es culpable de la caída de Roma, entre otras cosas. —Dijo la niña.

—¿Y cómo es que una criatura así se encuentra en este mismo instituto? —Inquirió Jon.

—Ya te iré contando más secretos, Jon. Tú y yo podemos ser amigos, así yo te contaré lo que necesitas saber para llevar a cabo tu misión. —Dijo la niña.

—Y una pregunta, ¿cómo sabes mi nombre? —Inquirió nuevamente Jon.

—Tantos años de vagar por este instituto me hacen conocer a todos y cada uno de los alumnos que entran y salen de él. —Dijo la niña.

—¿Y sabes algo de Alejandro Parcera? —Preguntó Jon.

—No tengo ni idea de quién es. —Dijo la niña.

Para cuando Jon quiso decir algo, vio que la niña había desaparecido, o sea, ya no estaba en la puerta del baño.

Jon volvió a clase en ese instante. Había pasado ya un rato, pero en ese rato había descubierto unas cuántas cosas...



Sombras de Odio II: El Sótano de los HorroresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora