El interrogatorio de Zelda

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El hombre montado a caballo y Link se dirigieron sin descanso a donde el autor de la carta se encontraba esperando a Link, pasaron por jardines, cultivos e incluso por la playa donde Link había desembarcado, ese ultimo lugar aun tenia los 99 cuerpos sin vida de los piratas que ingenuamente querían conquistar Hyrule.

_Veo que ese lugar te trae recuerdos. Dijo el hombre montado a caballo. _Aun no me presento, soy Lancellot, el escudero de mayor confianza de Lord Fausto.

_Yo soy Link, soy un pirata.

_¿Pirata? ¿Que es un pirata?

_Son personas que salen al mar buscando aventuras, son mas que simples saqueadores o busca tesoros, son un símbolo de libertad.

_Aparentemente también son muy malos peleando, solo 10 de nuestros mas inexpertos caballeros pudieron acabar con todo ese pequeño ejercito.

Link se sorprendió, aquel hombre llamaba inexpertos a esos formidables guerreros, si de eso eran capaces solo 10 inexpertos, no quería imaginar de que serian capaces los expertos.

_Se que hicimos mal en llegar su tierra con malas intenciones pero mi deseo es sincero, quiero ser un guerrero tan fuerte como los de este país, puede que no provenga de este lugar pero mi deseo es sincero, no busco poder o venganza por todos mis amigos, solo quiero hacer algo bueno con lo que me quede de vida o sino pueden tomar una espada y cortarme la cabeza ahora mismo.

_Todas esas palabras debe repetírselas a la persona que te mando a traer aquí.

Al terminar esa oración, el escudero señalo un enorme muro que rodeaba un enorme jardín con pequeños puentes, ríos, flores y una enorme casa hecha de madera en el centro, la única forma de entrar era a través de un portal hecho de metal dorado que se abría solo a aquellos que fueran invitados del dueño del lugar, esa pequeña villa llena de naturaleza era si duda un lugar perfecto para vivir pero había un detalle que le quitaba lo hermoso, los guardias que estaban esparcidos alrededor del muro tanto dentro como fuera de el eran unos guerreros muy bien conocidos por Link debido a su fiereza y poder en la batalla, cada guardia era un caballero de Hyrule. Link los reconoció debido a que algunas caras de ellos estuvieron en el grupo de 10 que acabo completamente con su tripulación de 100 hombres. Por un momento Link se sintió un poco asustado al entrar a esa villa pero todo cambio cuando vio una cara conocida por el, la cara del niño que conoció en la feria donde estaba siendo exhibido, Kyo estaba acercándose a el con una sonrisa.

_Hola mi nuevo amigo, te había dicho que te iba a sacar de ahí. Le dijo Kyo a Link.

_Aun no entiendo como hiciste eso...¿Como tu padre me pudo sacar de ahí?

_El es el gobernador del pueblo Kakariko, el capitán Fausto, supremo dirigente de los caballeros de Hyrule del pueblo, no te asustes pero...el fue el que envió a los 10 caballeros de Hyrule a que acabaran con tu grupo de hombres extranjeros, no ordeno que los mataran, ellos solo hicieron lo que consideraron ya que su deber es proteger el pueblo.

_¿Es difícil convertirse en caballero de Hyrule? Pregunto Link evitando enojarse al saber que estaría frente a la persona que mando a matar a todos sus amigos, a pesar de todo el quería ser uno de esos formidables caballeros.

Kyo dejo salir una pequeña risa de burla de solo escuchar esa pregunta, era absurdo que un extranjero de cabello dorado, ojos azules y piel pálida sea un caballero de hyrule, alguien tan horrible nunca seria aceptado como defensor de este país.

_Es un proceso un poco complicado, debes hacer diferentes entrenamientos no solo de espada y escudo, sino también de arco y flecha, ballesta, lanzamiento de cuchillos, defensa personal, entrenamiento físico y mental, ademas de acostumbrar tu cuerpo a moverse lo mas rápido posible con o sin la vestimenta especial que tienen los caballeros.

LA ODISEA DEL HEROEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora