El Rescate De...Zelda?

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Zelda inclino la cabeza mostrando su horror, ahora ya entendia porque llamaban a esa isla ''la isla maldita'' pero lo que no sabia era que en ese momento los deformes habitantes de la isla la estaban buscando por todas partes, tanto jóvenes como viejos, cada uno de los hombres sin excepción buscaban a Zelda para satisfacer sus deseos pervertidos, principalmente el jorobado que tuvo el encuentro con Zelda la buscaba incansablemente, toda la isal fue peinada hasta las cuevas donde vivian los leprosos mas ancianos.

_No puedo quedarme aquí. Dijo Zelda levantándose de piso dispuesta a correr a donde sea sin rumbo aparente.

_No lo hagas jovencita, la isla esta llena de hombres sedientos de carne de mujer como la tuya. Dijo la mujer deforme pero Zelda no le hizo caso y salio corriendo de la cueva.

Habían pasado varias horas desde que el jorobado tuvo aquel encuentro con Zelda, tanto el como sus secuaces no habían sentido ni siquiera el olor de mujer que Zelda desprendia y decidieron separarse para buscarla por separado. Al cabo de unas horas el jorobado se sento cerca del rio con una cascada enorme para recuperar sus fuerzas donde precisamente había encontrado a su presa asustada que corria sin rumbo. Rápidamente se escondio y observo a donde se dirigía, sin ella saber que el estaba cerca entro en la cascada donde descubrió una cueva oculta tras sus aguas, el jorobado vio la oportunidad de tenerla solo para el.

_Muchacha, se que estas ahí, sal ahora. Dijo el jorobado haciendo que su voz fuera eco por todo ese lugar que estaba a oscuras, absolutamente sin ninguna luz.

De entre las sombras una muy asustada Zelda surgio de entre las sombras para atacar al jorobado en su punto débil, la muleta con la cual lograba moverse debido a la ausencia de su otra pierna. Aunque estaba prácticamente inutilizado su cuerpo obstruia la salida de la cueva, Zelda no podía escapar.

_Por favor déjame ir.

_Dame la muleta ahora o la pasaras mal. Decia el jorobado tratando de alcanzar su muleta en las manos de Zelda.

_Yo no te he hecho nada en mi vida, tampoco quiero hacerte daño.

_Llevo 20 años en esta isla, 20 años pudriéndome lentamente, no voy a renunciar a un poco de placer. Trato de incorporarse con su única pierna. _Ven aquí, no podras escapar.

Con todas sus fuerzas y con todo su valor Zelda le dio un fuerte golpe al jorobado con su propia muleta qe resulto en el fin para el jorobado, pues cuando cayo hacia atrás se dio un fuerte golpe que lo dejo inconsciente y arrastrado por las aguas del rio, al no tener 2 piernas no udo mantenerse a flote y murió ahogado.

Al cabo de unas horas su cuerpo sin vida fue encontrado por sus compañeros pero y no podían hacer nada por el.

_Miren. Dijo uno de ellos. _Es el jorobado

_No podemos hacer ya nada por el.

_¿seguimos buscando a la muchacha?

_No, seguramente todo fue una alucinación de su mente vieja y su deseo obsceno de tener una mujer.

Para evitar otro encuentro desagradable Zelda dedicaba todas su fuerzas durante varios días en ayudar a los leprosos mas ancianos, tanto hombres como mujeres, todos sin excepción brindaban protección y escondite a la joven a la cual empezaban a tomar aprecio. Aunque se habia resignado a su muy injusto destino y ya se estaba acostumbrando a cuidar a aquellas personas sin sentir asco sino compasión, no perdia la esperanza de ser rescatada hasta que un dia, un milagro ocurrio, el barco en el que había llegado volvia a acercarce a las playas de la isla maldita donde fue visto por Zelda inmediatamente cuando solto su ancla para desembarcar.   

Traia a bordo a  1 personaje muy extravagante, esa persona era la señora Laisha, dueña de un burdel muy exitoso.

_Ya hemos llegado Lady Laisha. Dijo Yabu el mismo dueño del barco que llevo a Zelda a la isla maldita.

_Si me has engañado no recibiras de mi ni una sola moneda.

_Le puedo asegurar que yo no soy capaz de eso, siempre le he sido fiel, Lady Zelda es una muchacha de una belleza envidiable.

_Tu ambicion me sorprende, fuiste muy bien pagado para traerla aquí y ahora quieres ser pagado para rescatarla, solo espero que no tenga ni un solo rastro de esa enfermedad horrible que aquí padecen estas personas.

_Lady Laisha le aseguro que todo esta bien, recuerde que además de marinero soy su fiel empleado, nunca le mentiría ni me atrevería a fallarle.

Después de haber cumplido las despiadas ordenes de Raven, el marinero sin escrupulos pensaba ganar aun mas dinero con el sufrimiento de Zelda, salvándola de un lugar horrible para llevarla a un lugar peor. El mismo dia que llego a tierra luego de cumplir la encomienda de Raven visito a su señora Laisha para comentarle de la exquisita belleza de la joven que llevo a la isla maldita.

Una muy emocionada Zelda fue corriendo a la playa pensando solo en su posible rescate cuando en ese mismo momento Lady Laisha y su malvado ayudante bajaban de la arena.

_Ve como no le he mentido Lady Laisha, es una joven hermosa. Dijo Yabu refiriéndose a Zelda.

_¿ustedes vienen a salvarme?

_Aun no estoy convencida, oye tu jovencita...desnúdate, muéstrame tu cuerpo que según dice este ignorante es hermoso y libre de lepra.

_No...no lo hare. Dijo Zelda con mucha vergüenza mientras negaba con la cabeza.

_Obedece a mi señora, desnúdate. Dijo Yabu con un cuchillo en la mano dispuesto a lanzarlo para cumplir las ordenes de su señora.

No tuvo mas remedio que ceder y se despojo de su vestido, gracias a esto Laisha supo que no tenia ninguna enfermedad, estaba libre de esos males. Se acerco a ella para ayudarla a vestirse mientras reia muy hipócritamente.

_Lo siento pequeña pero tenia que asegurarme que no eras como los habitantes de esta isla.

_¿quien eres?

_Una amiga, una amiga que quiere ayudarte, te llevare a un lugar muy...agradable donde te sentiras como en casa, no te arrepentiras de estar en mi burdel.

 _¿en su que?

_En mi humilde hogar, ya veras.


CONTINUARA... 



LA ODISEA DEL HEROEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora