8. Oportunidad

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Cómo le empecé a dar una oportunidad

Laura

Acaricio suavemente la mejilla de Ross, provocando que me abrace con más fuerza. Me arrepentía. Me sentía sucia. Sentía como si hubiera engañado a Julian, mi difunto novio, y por eso no podía quedarme. Beso con suavidad sus labios y me levanto cuidadosamente para empezar a vestirme.

Agarro mi celular y decido mandarle un mensaje a Lily, su turno había terminado. Ya era de noche.

"Emergencia. Necesito que vengas a buscarme. ¿Puedes?"

Su respuesta me llega justo cuando termino de vestirme y bajo a la sala.

"Pásame la dirección y estaré allí en seguida."

Suelto un suspiro de alivio y tras mandarle la dirección, salgo de la casa y me dirijo a la orilla del mar. Me siento en la arena y finalmente permito que las lágrimas salgan.

Me sentía tan avergonzada y mal conmigo mismo que no podía evitar llorar. Había sido una experiencia única, que me hizo darme cuenta que tal vez no odiaba tanto a Ross Lynch como aparentaba... Pero no era Julian. Julian me esperó por años, y yo caí en tan solo dos meses en la seducción de Ross.

No podía negarle nada a ese hombre, conocía demasiado bien a las mujeres.

Sollozo y cubro mi cara con mis brazos. Joder... Había sido una más. Me entregué a él y yo era una más. Soy una idiota.

— ¿Laura? — pregunta una voz detrás mío.

Ni siquiera me molesto en mirarlo. Ya sé muy bien quien es.

— Fue un error, Ross... Me siento tan sucia y estúpida. — murmuro llorando.

Ross se sienta a mi lado y me abraza por los hombros, pero yo me alejo. No quiero saber nada de él.

— Laura... — dice sorprendido. — Jamás quise que fuera así.

— ¡Estaba mal, estaba débil y tú te aprovechaste de eso! — le recrimino. — Realmente sabes como manejar a las mujeres a tu antojo, en sus momentos débiles.

— Estás siendo injusta.

— ¡Y tú un hijo de puta!

Ross se levanta y yo también lo hago, poniendo distancia entre nosotros.

— ¡Jamás te he obligado a nada, Laura! Te pregunté si estabas segura y me dijiste que si. ¡No he abusado de ti ni del momento! Simplemente pasó. — me grita.

— ¡Era virgen! ¿De acuerdo? Era malditamente virgen. No estaba lista en ese entonces, Julian esperó pacientemente pero jamás llegó el momento. ¡Y tú vienes de repente y haces que me sienta completamente lista! Me siento sucia. Me siento mal por Julian, por mi y por la relación que tenía. Para ti esto no fue nada, fui solo una más y en realidad lo entiendo... Pero me entregué a ti, Ross, y eso no es nada que yo hubiera hecho antes. — digo, ignorando las nuevas lágrimas que amenazan con salir.

— Laura... — murmura, pero lo detengo al escuchar el sonido de mi celular.

— Debo irme. Han venido a buscarme. Adiós, Ross. — me despido para después marcharme de allí.

— ¡Laura, espera! — grita cuando me estoy yendo pero ni siquiera miro hacia atrás.

Ahora solo me quedaba olvidar esto. Quizás buscarme un nuevo trabajo. No quería volver a verlo.






— ¿Qué pasó? Esa era la playa privada de Ross... — dice Lily mientras estamos volviendo, tras un largo silencio.

— No quiero hablar sobre aquello... No aún. — murmuro.

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