Capítulo 3

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—¿Elle?

—Definitivamente tengo que comprar la maldita almohada. -respondí riendo.

—Te vi hoy por la televisión... Estábamos por entrar a una junta y mi abuelo encendió la televisión de la sala -Alistar habló del otro lado de la línea–. Justo en ese momento uno de los inversionistas entró y él murmuró orgulloso “Es mi nieta”.

Ellea rio fascinada.

—Tu abuelo es el ser humano mas noble que he podido conocer. -Ellea respondió.

—Debería dejarte para que duermas un poco. -su esposo murmuró.

—No, Al -pero la mirada que Nicole le lanzó para reprenderla le hizo entender que él tenía razón–... Sí, esta bien.

—Llama si sucede algo ¿si?.

—Lo haré. -susurre– Te amo.

—Te amo también cariño. Adiós. -y finalmente él termino la llamada.

Suspiré al ver las grandes ojeras que tenía aquel día. Dormir por las noches me era imposible.

El insomnio me consumía por completo, dos, tres, cuatro, cinco o incluso diez veces lograba despertarme para ver el reloj en mi teléfono, despues estiraba la mano y notaba que el otro lado de la cama estaba vacío.

Me sentía sola.

Por las noches no hacía nada mas que abrazarme a mi misma, cerrar los ojos y esperar a que fuera de mañana. Muchas otras veces, solo lloraba hasta que los rayos del sol entrarán por mi ventana, ahí cerraba los ojos y dormía dos horas por lo menos.

Y hoy, era un día de esos.

---Elle, Debes de dormir -Nicole murmuro acariciando mi cabeza--, esto no es bueno para ti, mucho menos para el bebé. 

---No quiero regresar a casa. -murmure– Amo a Al, Nizze, lo amo como en su momento pensé que no lo haría pero... Estoy sola, sola la mayor parte del tiempo. Sola siendo seguida por dos guardias.

---Tendras a el bebé muy pronto herzen, sabes bien que Al no esta contigo porque esta trabajando y ambas bien sabemos que muchas veces no es por su gusto.

Una Lagrima deslizó por mi mejilla.

---Es solo que... No quiero estar sola ahora Nicole -Murmure abrazandome a su pierna-- Quiero regresar a Casa.

---¿Paso algo con Julianne ayer? Oh no... ¿Cate hizo algo? -Cuestionó preocupada.

---No... pero yo... Ya no puedo hacerlo, no puedo hacerme esto...

---Oye, yo estoy aquí ¿si? -sonreí levemente– y mis hijas te aman mucho... Eres parte nuestra familia, no estas sola ¿si?.

Las lágrimas bajaron como torrentes por mis mejillas. El embarazo definitivamente no era lo que esperaba.

—Oye... ¿Recuerdas el día qué nos conocimos?

---Asentí riendo– Parece que... Parece que sucedió hace tantos años ya. Siempre seras los ojos de Cate sobre mi ¿no es cierto?.

—Esa mujer es mi persuasiva. -respondió ladeando la cabeza.

—Cate...

Cate.
Dejé que las palabras se las llevará el viento que soplaba muy fuerte a esta hora. Esa mujer era mi vida aunque yo no lo aceptará y ella no lo supiera; sus ojos, su voz, su cuerpo, su boca e incluso su cabello me volvian loca.

---Regresaremos a casa hoy Ellea -Ella musito provocando que abriera los ojos-- Se que aún faltan tres días mas, pero tu eres mas importante.

---Puedo irme yo sola Nicole, estaré bien. Puedes quedarte, incluso si Miranda quiere, puede quedarse también, pero yo ya no.

No sin ella.

---Solo duerme un rato Cielo. -Murmuro.

Cerré los ojos concentrandome en los sonidos. En el mar y el oleaje, en las hojas de los árboles al moverse por el viento, en el sonido de la campana en el muelle al anunciar que los barcos llegaban, en el cantar de las pocas aves que estaban ahí, en el murmullo de las personas que se encontraban a pocos kilómetros de nosotras y de la arena en mis pies.

---Solo Duerme.

.

---¿Y a donde iras Elle? -Cuestionó Miranda.

---A casa Lizzy, estaré bien. -Cerré las maletas.

---No, no iremos contigo. -Ella negó. 

---No Elizabeth, el pequeño Nathan y Phill estan disfrutando de esto, quédate con ellos, estare bien ¿Si? -Ella asintió--... Solo quiero ir a Casa.

Ella beso mi mejilla y despues me ayudo a llevar las cosas a el elevador.
El botones fue el encargado de subir mis cosas a el automóvil, besé la mejilla de Miranda y después la de Nicole.

---Prometo que estare bien. -Susurre en su oido.

—Llama cualquier cosa que suceda... Por mas mínima que sea ¿quieres? -Nicole sonrió tristemente– No te alejes, herzen. No ahora.

—Lo prometo. -respondí abrazándola.

Ellas asintieron no muy convencidas y me dejaron subir a el automóvil.

---¿Señorita?

---A el aeropuerto.

El chófer asintió levemente.
Y fue ahí que la vi, su automóvil estaba llegando cuando el mio comenzó a partir, ella lucia tan feliz y llena de vida que sentí finalmente que ya no era necesaria en su vida.
Que ella finalmente estaba siguiendo adelante, que yo ya no tenía por que volver a entrar.

Y lo entendí.
Tenía que ir a casa, quizá no la que por mucho tiempo había sido mi casa, sino a el lugar al que ahora pertenecía.

A casa.

Forever MineDonde viven las historias. Descúbrelo ahora