Capitulo cinco.

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Y había pasado una semana desde el acontecido momento, todo iba de maravilla, Nick llegaba a la hora que indicaba que tenía que salir de trabajar, cenábamos juntos, al terminar de comer yo limpiaba los trastes y Nick simplemente los guardaba, luego tomábamos como cada día nuestro camino a la habitación donde nos dábamos una ducha para así por fin finalizar el día durmiendo, y a la mañana siguiente recibieran al nuevo día con un buenos días con un pequeño beso de parte de cada uno.

Como ya era de costumbre, Nick iba directo al baño mientras que yo bajaba a la cocina a hacer el desayuno década uno, después de terminar y colocar el desayuno de cada uno en la mesa, iba a la habitación para ducharme y como era de costumbre al entrar en la habitación Nick se encontraba anudando su corbata frente al espejo, pero lo que más me encantaba era el exquisito olor del perfume tan delicioso y varonil de mi esposo, pase por su lado y fui al cuarto de baño.

Ya estaba lista para para bajar a la cocina donde se encontraba mi esposo tomando un vaso de agua, se encontraba de espalda así que lo abrace colocándome de puntillas para poder poner mi mentón a la altura de su hombro.

-¿Vamos?- dije cerca de su oído, sentí como se estremeció, sonreí

-Cla... Claro- dijo con un tono ronco en su voz, me separe de él y deposite un pequeño beso en sus labios

Recogimos nuestros respectivos desayunos, fuimos directo a la puerta para así poder montaron en el auto, como siempre Nick de caballeroso abrió por mí la puerta del copiloto, subí y mi esposo rodeo el auto, se montó y lo puso en marcha. Nick aparco en la entrada del gran edificio donde trabajaba.

-Nos vemos en la noche, cariño- dicho esto, deposite un beso en sus labios

-Está bien, amor. Espero y prepares algo muy delicioso

-Claro, amor. Llega temprano y si vas a llegar tarde avísame antes- abrí la puerta del auto, salí y la cerré, comencé a caminar directo a la puerta del edificio.

Al entrar como era de costumbre salude a Marie al igual que ella a mí. Fui al ascensor y marque el piso 5, en este se encontraba lleno de oficinas las cuales siempre estaban llenas de documentos por firmar y cuentas por sacar. Mi oficina se encontraba casi al final de todas, al llegar me senté y empecé a revisar los informes, hasta que una visita inesperada llego.

Ya es tarde para la verdadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora