Capitulo veintidos.

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No, no termine en la cama con Nick, quisiera decir que me deje llevar, pero no, eso no paso.

Él se encontraba en la sala de estar, mientras yo preparaba la cena, hablamos como personas civilizadas, no lo perdone del todo, y sobre las vacaciones que tomare con Maryfran y su novio tuvieron un ligero cambio, pues mi querido esposo se nos une, me opuse, pero él me dejo hablando sola.

-No, Nick –digo negándome a que vaya con nosotros a las vacaciones.

-Samantha, digas lo que diga, iré contigo –dice tomando entre sus manos mi cara.

-Ya te he dicho que... – paro de hablar cuando lo veo parase de su asiento y cruzar la puerta que dirige a la cocina.

Termino de hacer la cena, comienzo a colocar los cubiertos, vasos y platos en la mesa, y sirvo la porción de lasaña en cada plato

-Nick, la cena está servida – le aviso, no me es necesario gritar ya que él está al otro lado de la puerta –Nick, ya la cena está servida –repito, ya que no me ha respondido y no ha venido, así que voy en busca de él

Paso a la sala de estar, no está, voy al patio trasero donde siempre va por las noches, tampoco se encuentra ahí, vuelvo a entrar a la casa, me dirijo a las escaleras que se dirigen a nuestra habitación y en cada escalón que subo escucho más cerca la voz de Nick, esta al teléfono, cuando llego a la puerta de la habitación, esta se encuentra entre cerrada pero escucho con más claridad

-Ya te he dicho que si... Si, ya he reservado una mesa para dos... Está bien... No, Paige, ella no sabe... Vale, nos vemos mañana –cuelga

¿Quién es Paige y porque mi esposo reservo en un restaurante?

¿Por qué Nick hablaba con esa mujer?

¿Y si es la mujer con la que Nick se besó en el bar hace unos días?

¿Qué no se aun?

Tantas preguntas pasan por mi mente y no sé cuáles son las respuestas, pero lo que sí sé es que entre esa Nick y esa mujer estaba pasando algo y no lo voy a permitir. Abro la puerta y lo encuentro sentado en una esquina de la cama con sus brazos apoyados en sus piernas y sus manos acunando su cara, me recuesto en el mural de la puerta

-La cena está servida –digo y observo como Nick baja las manos de su cara y voltea, me doy la vuelta para bajar a la cocina

Al llegar a la cocina me coloco en mi asiento, pero no empiezo a comer, sino que espero a Nick, que llega unos minutos después

-Y bien, ¿ya hablaste con Maryfran? –dice para luego levarse una porción de lasaña a su boca

-¿Sobre qué? – digo separando un poco el vaso de mis labios

-De que me les uno a las vacaciones, Sam –dice

-No –digo sin interés -¿Quién es Paige? –digo jugando con el tenedor

-¿Ah? – dice sin entender, ¿se hace el bobo o qué?

Coloco el tenedor a un lado del plato y repito:

-¿Quién es Paige?

-Una amiga – responde sin interés -¿Por qué lo preguntas?

-Subí a buscarte, estabas al teléfono y hoy cuando la mencionabas –le respondo y llevo a mi boca un trozo de mi comida

-¿Escuchaste algo más? –dice un poco nervioso.

-Solo que te encontrarías con ella, ¿no debía enterarme de eso?

-Te lo iba a decir luego, pero es solo para trabajo. – dice para luego beber un poco de su agua.

-Vale. –respondo no tan convencida.

Terminamos de cenar y lavo todos los trates, guardo lo que quedo de lasaña y voy a la habitación seguida de Nick, al cruzar la puerta de la habitación soy empujada y acorralada rápidamente por la manos de él, quien empieza a besarme salvajemente.

Ok, no sé qué está pasando

-Ehh, ehh – digo tratando de sepáralo – quieto.

-Sam, no soy un perro. –dice y sonríe en mis labios –No me digas "ehh, ehh, quieto" como si fuese uno.

Luego de unos minutos le respondo el beso a Nick, coloco mis manos alrededor de su cuello y me dejo llevar

-Sam, te necesito, –dice de pronto –quiero volver a lo que éramos antes –no respondo, separa un poco del mío y continua hablando –cariño, no quiero que sigas molesta conmigo, sé que últimamente he metido la pata y lo lamento, pero esa mujer a la que por error bese no significa nada para mí, tu eres la única que me importa. –para de hablar, me observa mientras con su mano libre me acaricia el rostro –Te amo, Samantha, eres tan perfecta. No sé qué hice para merecerte, te he fallado tantas veces, pero mírate sigue aquí con este pedazo de basura –dice y me besa nuevamente, pero esta vez con delicadeza como si tuviera miedo de que me pudiese romper en cualquier momento- no continuare si no quiere –dice y le sonrió para luego besarlo –Dios, te amo tanto

Y sí, me deje llevar.

Ya es tarde para la verdadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora