Capítulo 8: Secretos (1/3)

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—¿Qué se supone que está pasando aquí? —dije algo molesto, cruzándome de brazos.—Yo... yo lo puedo explicar —dijo Lay, algo angustiado y nervioso.Lo miré y luego pasé mi vista hacia Suho. Este se puso detrás de Lay, pasó sus brazos por sus hombros en un medio abrazo protector y luego me miró fijamente a mí.—Supongo que es inútil ocultarlo más —dijo él con tranquilidad.—Pero ¿qué dices? —susurró Lay, ya a punto de llorar por el nerviosismo.Vi cómo Suho lo soltaba suavemente y usaba sus manos para limpiar las lágrimas que ya comenzaban a caer de sus ojos, con una ternura que jamás imaginé ver en él.Pero ¿qué rayos...?, pensé totalmente confundido.Suspiré pesadamente y ambos me miraron esperando mi reacción. Entonces me dirigí a Suho con seriedad:—Será mejor que no lo lastimes nunca... o juro que más vale que ni siquiera hayas soñado con tener hijos en tu vida.Lay comenzó a llorar con más fuerza y dijo entre sollozos:—Yo... yo lo siento... solo... solo pasó... no te enfades... no me odies, por favor.Reí levemente. Siempre ha sido un sentimental. Y sabía muy bien que él nunca haría nada para lastimar a sus amigos, al igual que también sabía que sentía cosas por Suho desde hace tiempo. Se le notaba: siempre que peleaban o discutían, después él lloraba; le dolía cuando Suho lo trataba con tanto desprecio. La verdad es que los demás del grupo también lo molestaban, pero él solo se ponía mal cuando era Suho quien lo agredía o ignoraba.Me acerqué a ellos. Suho se apartó un poco, respetando mi espacio, y yo abracé fuerte a mi amigo para calmarlo.—Será nuestro secreto —les dije—. Solo traten de que los demás no se enteren, o realmente se van a molestar y harán de todo para separarlos.Él me abrazó con fuerza y susurró:—Gracias...—No hay de qué, pequeño unicornio —le respondí.Me aparte levemente y me giré para quedar frente a frente con Suho. Lo miré muy mal y le advertí:—Como ya te dije: si te atreves a lastimar a mi unicornio, te rebanaré el paquete y te lo haré comer a la fuerza.Él tragó duro y asintió varias veces, un poco asustado por mi mirada.Lay rio finalmente, aliviado, y se lanzó a abrazarme de nuevo, pero Suho lo tomó en sus brazos y lo alejó un poco de mí, diciendo celoso:—No lo abraces tanto, que me pongo celoso.Lay y yo nos miramos y rompimos en risas. Entonces él rodeó sus brazos alrededor del cuello de Suho y le dijo con cariño:—Tonto... D.O. es uno de mis mejores amigos, nunca lo vería como algo más.Yo reí por la forma tan tierna en que lo dijo y entonces comenté fingiendo indignación:—¿Tratas de decir que no soy lo suficientemente bueno para ti?Lay se soltó de Suho, se colgó de mi cuello y fingió querer besarme para molestar, yo lo aparte riendo, mientras Suho hacía un fingido puchero de desagrado.Reímos y hablamos un buen rato. La verdad es que jamás me había dado el tiempo de hablar tranquilamente con él, ya que nuestros grupos no se llevan nada bien, pero debo admitir que no es tan malo como pensaba. Y si soy sincero, al estar con ellos se me olvidó por completo mi pequeño problema con Kai.Como ya había pasado bastante tiempo, habíamos perdido la clase anterior, así que fuimos directo hacia la última del día: Educación Física.Yo y Lay entramos primero al vestuario, y al rato entró Suho, quien fue directamente a sentarse con sus amigos, que ya se encontraban ahí dentro. Miré alrededor y noté que Kai aún no llegaba. Al cabo de unos minutos entró, pero traía un rostro lleno de rabia y mal humor. Cuando nuestras miradas se cruzaron, él apartó la vista de golpe y pasó de largo junto a mí sin decir nada.Me dio algo de pena, no sé por qué, pero me dolió un poco su indiferencia. Sin embargo, no me dejaría vencer: al igual que él, aparté mi vista y me hice el ocupado.Cuando entró el profesor, pasó la lista y nos fuimos todos hacia el gimnasio. Nuestro grupo podía ser excelente en los estudios, pero nuestro rendimiento en gimnasia rondaba lo ordinario y normal, exceptuando a Lay y a Tao, que eran muy buenos en todo tipo de deportes.—¡Bien, chicos! —anunció el profesor—. Hoy jugaremos un partido de fútbol, así que yo armaré los grupos para que sean lo más equilibrados posible. Kai y Sehun serán los capitanes de cada equipo.Me estremecí al escucharlo. Sabía que quizás Kai no me escogería, ya que estaba enfadado conmigo por lo que pasó antes. Y Sehun me detestaba... bueno, eso parecía ser. Seguramente terminaría siendo escogido al final, como siempre, o peor, me dejarían para el último.Bajé la vista al suelo, tratando de hacerme pequeño, pero para mi asombro escuché su voz:—Escojo a Kyung Soo.Me quedé totalmente de piedra. No podía creerlo. Ya que, según las reglas no escritas, nuestro grupo siempre era dejado al último —según ellos, para humillarnos—. Bueno, pero nosotros no nos dejábamos, ya que durante los partidos siempre terminábamos golpeándonos, sin importar que fuéramos del mismo equipo, claramente siempre por "accidente".Lentamente y sin mirarle a la cara, caminé hacia mi puesto, poniéndome cerca de él, pero no tanto como para tocarlo ni sentir su calor. Podía sentir la mirada incrédula de los espectadores y de los demás alumnos; seguramente todos pensaban que Kai planeaba torturarme o ponerme en evidencia.Al cabo de unos minutos, los equipos estaban formados. Por suerte, en el equipo de Kai quedaron también Baekhyun y Xiumin, lo cual me tranquilizó un poco. De los amigos de Kai, él escogió al "orejas de dumbo" (Chanyeol) y al que sonríe como el gato de Alicia (Chen). Los demás quedaron todos con Sehun. Éramos seis por cada grupo, ya que los demás chicos armaron otros dos equipos más aparte, mientras que las chicas de la clase se fueron a jugar tenis a la cancha de al lado.El partido comenzó. Por orden del profesor, yo quedé de portero. Gran chiste, pensaba, si yo no atrapaba ni una. Y como si me hubiera leído la mente, Kai se acercó molesto a la portería y me gritó:—¿Es que eres ciego o te haces para molestarme? ¿Esos grandes ojos que tienes los tienes de adorno o qué?Dejé caer la boca al suelo del asombro. Y después de procesar lo que dijo, lo miré con mucha rabia. Él se dio cuenta de inmediato de cómo me había hablado e iba a intentar tocarme para disculparse, pero yo aparté su mano de un manotazo y le dije furioso:—En primer lugar, yo no quería que me pusieran de arquero, ya les dije que se me da fatal. Y en segundo lugar, cuida mucho lo que dices, intento de carbón con falta de neuronas, porque te irá muy mal si me vuelves a hablar así.

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