Capítulo 7: Una oportunidad

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Punto de vista: LayEstábamos hablando con Suho, pero de pronto llegó D.O. y nos sorprendió tomados de la mano. La verdad es que el cómo llegamos a estar así es un tanto extraño. Sigo estando algo confundido, ya que él siempre me ha molestado e incluso me ha agredido, pero por alguna extraña razón, en este momento ya no le temo tanto. De ser cierto, hoy mismo disfruté mucho el tiempo a su lado, aunque todo sigue siendo muy extraño para mí.#Flashback#Él apretó su mandíbula y comenzó a empujarnos hacia atrás. Difícilmente lograba mantener el equilibrio, hasta que chocamos contra un árbol y me capturó totalmente entre el tronco y su cuerpo. Se acercó más a mí; me estaba comenzando a sentir de una forma extraña, algo ansioso y con el corazón acelerado. Él se inclinaba hacia mí mientras no dejaba de mirar mis labios. Al estar tan cerca, estábamos tan cercanos que casi respirábamos el mismo aire.—¿Por qué será que desde que nos besamos por accidente no dejo de preocuparme por ti? —susurró muy bajito.—No sé de qué me hablas —dije, tratando de empujarlo levemente y de apartar mi mirada de la suya.Pero él fue más rápido que yo: tomó mis muñecas, las subió y las sujetó sobre mi cabeza contra la corteza del árbol con una sola mano, mientras que con la otra sostenía mi cuello con suavidad, sin hacerme daño. Al mismo tiempo, metió una de sus piernas entre las mías, aprisionándome completamente.Al sentir ese contacto tan íntimo y la cercanía, solté un chillido que sonó más como un gemido ahogado. Él me miró fijamente a los ojos y, de pronto, me besó. Era un beso lleno de posesividad. Dejé de empujarlo al instante y entonces él soltó el agarre de mis manos; yo las dejé caer a mis costados. Él comenzó a acercar más su cuerpo, si es que eso era posible, y cuando su entrepierna rozó la mía, gemí ahogado dentro del beso. Él sonrió con satisfacción.Yo jamás había besado a nadie, y mucho menos había tenido esta cercanía con otra persona. Al final, cedí completamente a su beso y lo seguía de manera algo torpe, la verdad, pero él parecía disfrutarlo mucho. Subí mis manos hasta su cuello y me colgué de él. Cuando acaricié su nuca con mis dedos, él gimió muy bajo y con voz ronca.Entonces, bruscamente, se apartó de mí y dio un paso hacia atrás, dándome la espalda.—Será mejor que lo dejemos hasta aquí... o no podré detenerme y te haré mío aquí mismo —dijo con la voz entrecortada.Me sonroje hasta las orejas por sus palabras. Acerqué una mano a mis labios; podía sentir claramente lo hinchados y sensibles que estaban.—Yo... yo no... —iba a intentar hablar, pero él me interrumpió.—Espera, no digas nada —dijo apresurado, todavía dándome la espalda.Guardó silencio unos instantes, fue entonces que escuché cómo suspiraba pesadamente. Lentamente se volteó hacia mí. Cuando ya estábamos frente a frente, habló muy bajito, tan bajo que si no estuviera tan cerca de él, no lo habría escuchado:—Mira, sé que he sido un completo idiota contigo. Y sé que todo esto será raro, al principio... pero desde aquel día en el castigo, ya no dejo de pensar en ti.Me quedé totalmente de piedra. Él se acercó más y posó sus manos en mis hombros con suavidad, para luego hacerme que lo viera directamente a los ojos.—Con ese beso descubrí que no me eres indiferente... Tú... ¿podrías darme una oportunidad?Lo miré aún más asombrado. ¿De verdad me está pidiendo eso? Bueno, la verdad es que él tampoco me fue nunca indiferente, realmente... pero tampoco sé si es lo correcto o lo que yo quiero.Él me miraba con ojos suplicantes, pero yo no sabía qué responder. Entonces recordé algo y lo dije en voz alta:—¿No que eras hetero?Él sonrió de lado y contestó:—Lo soy. Pero solo me gustas tú.Reí por su respuesta y le dije:—Eso te hace ser gay.Él rio sonoramente y contestó:—Me da igual. Nunca me ha importado realmente lo que digan los demás.Suspiré pesadamente. Él me miraba como si quisiera descubrir todo lo que pasaba por mi mente.—Sabes que nuestros amigos se odian a muerte —le recordé.Él asintió, guardó silencio un momento y luego dijo:—Soy consciente de ello. Y estoy seguro de que si no hubiese ocurrido nuestro pequeño accidente, seguiría siendo un idiota contigo, por lo menos hasta que me resignara a confesarme más adelante.¿Qué quiso decir con "resignarse"? Él debió deducir lo que estaba pensando, ya que continuó hablando:—Si te soy sincero, me he dado cuenta de que te molestaba y te hacía bromas pesadas porque... porque me gustabas. La verdad no quiero asustarte, pero me encanta ver tu cara de susto, te ves tan lindo... Quizás antes no me había percatado de ello, pero realmente me gustas mucho —dijo eso muy sonrojado y casi en un susurro al final.—¡Eh, Suho! —lo llamé suavemente.Él levantó su mirada y la conectó con la mía. Se veía muy lindo sonrojado. Sabía que, al igual que sus amigos, él es conocido por ser un mujeriego, y muchas veces lo vi coqueteando con chicas... pero en este momento, él parecía totalmente sincero.Sé que lo que estaba a punto de hacer podría ser una estupidez o una locura. Según mis amigos soy un despistado y olvidadizo, pero también sé ver a través de las personas y sé que, aunque mis amigos juran odiar a los "orangutanes" —como los llama D.O.—, todos en el fondo sienten algo por ellos, al igual que yo. Pero son tan orgullosos... Bueno, al venir de familias millonarias, les enseñaron que el orgullo ante todo. ¡Pues no! Pero ahora mandaré mi orgullo a la mierda.Sin perder más tiempo, subí mis manos hasta sus hombros y lo acerqué a mí. Él, sorprendido, dudó unos instantes, pero finalmente rodeó mi cintura con sus brazos. Mientras nos mirábamos a los ojos, él sonrió tiernamente y yo le seguí en el sentimiento.—Entonces, ¿puedo tomar esto como una respuesta positiva? —dijo sonriendo de oreja a oreja.Yo sonreí aún más ampliamente y asentí con la cabeza.Él se acercó y me besó dulcemente, a lo que yo respondí con todo mi ser. Para ser las primeras veces que besaba a alguien, él me hacía sentir que nacimos el uno para el otro.Después de un buen rato nos apartamos y nos sentamos en el césped a hablar, mientras reíamos y nos tomábamos de las manos. Pero entonces, de pronto, apareció D.O. y nos separamos abruptamente.Habíamos quedado en que, por el bien de todos, lo mantendríamos en secreto, porque sabíamos que nuestros amigos se opondrían y probablemente harían lo que fuera para separarnos. Pero nunca pensé que D.O. sería el que nos pillara a la primera...La verdad es que, de todos ellos, a D.O. y a Luhan —la Diva—, son a los que más les temía, ya que son los que suelen llegar más allá de los golpes. Bueno, ellos junto a Kai y Chanyeol, y nosotros les seguíamos el ritmo siempre, cuando iniciaban las peleas.

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