Capítulo 40: La perfección (1/3)

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Punto de vista: ChanyeolÉl estaba tan sonrojado y se veía tan tierno. Apenas y había luz, más que la que se colaba por las ranuras de lo que era una ventana de la carpa. Me acerco a él y lo vuelvo a besar con ganas. Lo atraigo a mí y lo siento a horcajadas sobre mí, para que tenga el control, pero a la vez sentirlo.Siento como pasa sus manos por mi espalda desnuda, lo que hace que yo suelte más de un suspiro mientras lo beso. Bajo mis manos de su cadera a su trasero y lo masajeo suavemente a través de la tela. Este termina el beso y me mira muy sonrojado, con los labios hinchados.—¿Qué sucede, bebé? ¿No te gusta que te toque así? —pregunté alarmado, porque no quería asustarlo ni que se sintiera incómodo.—No... no es eso, es que... me gusta demasiado —dijo este bajito, escondiendo su cara en mi cuello.Yo sonreí como un bobo y comencé a besar su cuello, buscando esas zonas sensibles. Este arquea su espalda hacia atrás, lo que me da mayor acceso a él. Bajo de su cuello y beso su pecho, llegando hasta sus pezones. Sus jadeos me elevan a lo más excitante que jamás he sentido. Aún no hacemos nada y aun así me tiene muy excitado, duro y listo para él.—Baekhyun... —le llamo apartándome un poco para que este me viera a los ojos. Él, sonrojado, lo hace—. Te amo.No me dice nada al principio, a lo que me siento un poco mal por haberlo dicho en este momento. Este apoya su cabeza en mi hombro y susurra:—¿Cómo me lo puedes decir así, en este momento, Chanyeol, bobo?... Te amo, Chanyeol, aun siendo un completo idiota.Sonrió y lo recosté suavemente sobre las mantas y me coloco entre sus piernas, en el medio.—Sea o no sea el momento, te amo como un loco. No te lo decía antes por miedo al rechazo, y me molestaba y terminaba molestándote, pero ya no lo ocultaré más.Punto de vista: BaekhyunMe toma por sorpresa su repentina confesión. Aun si estábamos juntos, es cierto que casi no me lo había dicho o simplemente no le tomé el peso. Ahora que estamos intentando llegar a otro nivel en nuestra relación, quizás no era el momento ideal, porque solo causó que mi deseo por él creciera el doble. Le amaba y quería que me tomara, que me marcara como de su propiedad. Quizás es muy masoquista lo que quiero, pero lo deseo más que nada.Cuando este me recuesta sobre las cobijas y se pone entre mis piernas, me sonrojo mucho. Comenzó a besar mi cuello bajando poco a poco. De mi boca solo jadeos salían, los cuales trataba de ocultar poniéndome la mano encima, no quería que nos interrumpieran menos en este momento.—Chan... Channie, no juegues conmigo... —jadeo mientras que este sonríe maliciosamente y comienza a bajar hasta llegar a mi miembro ya erecto y marcado en el pantalón.Me mira y yo me sonrojo ante lo que venía. Me quita la ropa interior y metió mi miembro en su boca de golpe, comenzando a lamer, de la punta hasta el final, chupando con fuerza. Me aferro a las sábanas y muerdo mi labio para evitar gemir alto. Este no se detiene y mete mi miembro más profundo en su boca y comienza a meter y sacar rápidamente, sin darme tiempo a siquiera a reaccionar. A la vez, siento como sus dedos tontean alrededor de mi entrada, buscando.—Ah... Chan... Chanyeol... —gimo su nombre cuando este introduce dos dedos de golpe en mí, sin darme un respiro.Comienza a penetrarme con sus dedos, buscando el punto sensible, mientras que me sigue masturbando con su boca, alternando velocidad y presión.—Ah... Chan... más... más rápido... —pedí sin vergüenza.Aquel ardor, que causaban sus dedos en mi interior al principio, rápidamente fue remplazado por un placer inmenso. En unos minutos, dos dedos no fueron suficientes: quería que se metiera hasta el fondo de mí, quería ser uno con él. Sabía que dolería, pero lo deseo. Quería que sea duro y bruto conmigo."Sí, soy masoquista... pero su masoquista".Le quito de encima y le acuesto boca arriba. Me siento sobre él y me dejo caer, penetrándome con su duro y gran miembro de golpe, hasta el fondo.Arqueo mi espalda y algunas lágrimas caen ante aquel dolor punzante, pero me gustaba, me hacía sentir que era suyo.—Baek... amor... ¿estás bien? —dijo preocupado mi novio, sujetando mis caderas para que no me moviera si me dolía.

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