Capítulo 82: El futuro a nuestro lado

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PUNTO DE VISTA TAO


El sol brillaba con fuerza aquella mañana, casi como si quisiera competir con los nervios que sentíamos todos en el estómago. Nos encontrábamos frente a los grandes portones de la universidad, ese edificio imponente que durante años había sido el sueño de unos y una meta imposible para otros. El aire estaba cargado de tensión, esperanza y un miedo silencioso que nos recorría a todos.De un lado estábamos los que habíamos dado la prueba: Luhan, Baekhyun, Xiumin, Lay, Suho, D.O y yo. Llevábamos en las manos los papeles de inscripción, las uñas mordidas y la respiración contenida.Del otro lado, un poco más apartados, estaban ellos. Kai, Sehun, Chanyeol, Kris... vestían ropa más sencilla, algunos ya con las manos ásperas del trabajo que habían empezado a hacer semanas atrás para ahorrar algo de dinero.

 Se veían hermosos y fuertes, pero también se veían pequeños ante esa gran puerta de entrada que ellos creían prohibida.Antes de que nos separáramos para ir a ver la lista de resultados, Chanyeol se acercó a Baekhyun. El grandote, que siempre parecía tan seguro, tenía los ojos brillantes y algo de miedo en la mirada. Tomó la cara de su novio entre sus manos grandes y ásperas y le dijo con voz ronca y llena de amor:—Amor, escúchame bien. Pase lo que pase ahí dentro, tú eres lo más grande que me ha dado la vida. Si entras, yo estaré aquí fuera esperándote cada día, trabajando duro para que no te falte nada. Si no entras... nos iremos juntos a trabajar y construiremos nuestro futuro a nuestra manera. Pero tú brilla, Baek... brilla por los dos, ¿sí?

Baekhyun, con los ojos llenos de lágrimas, lo abrazó con fuerza y le dio un beso breve pero intenso.—No importa dónde estemos, mi vida siempre va a estar atada a la tuya —respondió él.Fue entonces cuando abrieron las puertas. El murmullo de la gente se hizo más fuerte. Caminamos todos juntos hacia el tablero donde estaban pegados los resultados. El corazón me latía tan fuerte que creía que todos podían escucharlo.Ahí estaban los nombres.—¡Aquí! ¡Estoy aquí! —gritó Suho casi al instante, señalando los primeros puestos. Suho había sacado la mejor nota de todos, como siempre, inteligente y dedicado. 

Lay, que iba de su mano, encontró su nombre un poco más abajo y soltó un grito de alegría, abrazándose a su novio con tanta fuerza que casi lo tira al suelo.—¡Yo también! —gritó Xiumin saltando en un pie, feliz como un niño pequeño.Y entonces, entre los nombres que faltaban, vi el mío. Y justo debajo, el de Baekhyun.—¡LO LOGRAMOS! —grité, y sentí cómo las lágrimas caían por mis mejillas sin permiso—. ¡Estamos adentro!Salimos corriendo hacia la entrada donde nos esperaban ellos.

 Baekhyun se lanzó literalmente desde las escaleras hacia los brazos de Chanyeol, que lo giró en el aire mientras ambos lloraban y reían al mismo tiempo.—¡Entré, amor! ¡Entré por ti, por nosotros! —decía Baekhyun entre sollozos.Yo corrí hacia Kris . Él me miraba, sí, me miraba, pero no se acercó. Se quedó parado ahí, con las manos en los bolsillos de su pantalón viejo, con la cabeza gacha, pensando cosas que me dolía solo imaginar. 

Cuando estuve frente a él, no me dejó hablar, él se adelantó con la voz rota:—Felicidades, Tao... te lo mereces de verdad. Ahora... ahora tendrás nuevas amistades, gente de tu nivel, gente que pueda darte todo lo que tú mereces... —dijo él sin mirarme a los ojos, dando un paso atrás como si quisiera irse.Lo agarré de la camisa con fuerza, lo acerqué a mí hasta que nuestras narices casi se tocaron y le grité, furioso y enamorado a la vez:—¿De qué nivel hablas, idiota? ¿Crees que un papel o el dinero en el bolsillo te hacen menos que yo? ¡Entré para tener un futuro donde vivir CONTIGO! ¡Entré para tener una casa donde tú seas el dueño! Si te vas, yo entro ahí y rompo mi certificado, ¿me oyes? Eres tú o no hay nada. ¡Te amo a ti, no a la universidad!Kris me miró con esos ojos profundos donde se mezclaba la tristeza y el amor infinito, y asintió mientras me abrazaba con desesperación, ocultando su cara en mi cuello. 

Kai y D.O estaban igual, llorando abrazados, mientras Luhan saltaba alegre alrededor de Sehun, quien solo sonreía con una mezcla de alegría y resignación, sabiendo que él tendría que tomar otro camino.Fue entonces cuando Suho, que había estado un poco apartado observando todo con una sonrisa sabia, se acercó a ellos con una carpeta grande en la mano. Se puso serio, muy serio, y llamó a los cuatro que se quedaban atrás:—Kai, Sehun, Chanyeol, Kris... vengan aquí, por favor.Todos nos quedamos en silencio.

 Ellos se acercaron despacio, confundidos. Kris, siempre el líder, preguntó con cierta desconfianza:—¿Qué pasa, Suho? ¿Todo bien?Suho abrió la carpeta y sacó cuatro papeles oficiales, iguales a los que nosotros teníamos en la mano. Los puso frente a ellos sobre el capó del auto.—¿Creen que no sé quiénes son ustedes? —empezó a decir Suho con voz firme—. ¿Creen que no me di cuenta de que, a pesar de ser unos desastres que apenas tomaban un libro, aunque no tuvieran libros nuevos ni luz en casa? —los señaló uno por uno—. Ustedes son brillantes, muchachos solo tienen que ponerle empeño. 

La vida les dio cartas malas, sí, pero son los mejores jugadores que conozco.Hizo una pausa y señaló los papeles.—Lay y yo , hablamos con los directivos de la universidad, les mostré sus historiales académicos, sus notas aunque no tan buenas , todo lo que valen... Ustedes tienen beca completa. Todos y cada uno de ustedes. Fueron aceptados con ayuda económica total, alojamiento y libros incluidos.

El silencio que siguió fue ensordecedor.Kai parpadeó varias veces, como si no entendiera lo que leían sus ojos. Sehun se llevó una mano a la boca. Chanyeol miró a Baekhyun con los ojos muy abiertos. Y Kris... Kris, que siempre parecía una roca inquebrantable, dejó caer una lágrima gruesa y pesada, esa que guardaba desde que era niño, esa que guardaba por todo lo que había sufrido.—¿Nosotros... también? —atinó a preguntar Kris con un hilo de voz.—Ustedes más que nadie —respondió Suho sonriendo—. Porque ustedes son los que más han luchado.

En ese momento estalló todo. Fue un caos de abrazos, de risas, de llantos de pura felicidad. Do, que siempre era el más duro, se colgó del cuello de Kai llorando como nunca, diciéndole que estaba orgulloso, que ahora sí, ahora todo sería más fácil. Tao saltaba entre Kris y Lay, feliz porque su familia no se separaría. Baekhyun no paraba de gritar de alegría.Todos los miedos, todas las preocupaciones sobre el dinero, sobre el futuro, sobre quién se iría y quién se quedaría... desaparecieron en ese instante.

Nos miramos unos a otros, todos formando un círculo, parejas entrelazadas, amigos inseparables. Ya no había ricos ni pobres, ya no había "los que van a estudiar" y "los que van a trabajar". Todos íbamos al mismo lugar, todos íbamos a construir lo nuestro, todos teníamos el futuro abierto frente a nosotros.Y lo mejor de todo... era que sabíamos que, pase lo que pase, íbamos a caminarlo juntos.—¿Listos? —preguntó Xiumin, secándose las últimas lágrimas y tomando la mano de Chen.—Más que listos —respondimos todos al unísono.Y así, bajo ese sol brillante, supimos que la verdadera prueba ya la habíamos pasado hacía mucho tiempo: la prueba de querernos, de apoyarnos y de no rendirnos nunca. Y esa, la habíamos aprobado con la nota más alta de todas.


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