Capítulo 74: Nadadores

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Punto de vista: ChenEra mi turno, pero no quería preguntas personales ni cursis que me pusieran sentimental, así que simplemente dije firme:—Reto.Baekhyun quedó algo decepcionado, ya que claramente quería sacarme algunas verdades y secretos. Infló sus mofletes y suspiró pesadamente pensando qué hacer, para finalmente decir con una sonrisa traviesa:—Te reto a correr desnudo por toda la casa y terminar nadando en la piscina templada del sótano.Escuché un reproche fuerte y miré a mi amigo Xiumin. Este mismo, con cara de pocos amigos, le dijo a Baekhyun:—¿No crees que es mucho? ¡Está nevando afuera y hace mucho frío! Se va a enfermar —regañó.Baekhyun por su parte sonríe negando tranquilamente:—Se puede negar y elegir verdad si quiere... ¿no crees, amigo mío?Lo miré a él, a mi Xiumin, esperando que se retractara o dijera algo más, pero en vez de eso, yo ya me estaba quitando la ropa sin dudar. Todos me siguieron con la mirada cuando salí corriendo hacia afuera de la cabaña. Era asombroso lo rápido que corría... se nota que era deportista y estaba en forma. En poco tiempo ya me encontraba en el sótano, sumergido y nadando en la piscina templada, donde se estaba de maravilla.—¡Qué rico se está aquí! —dije disfrutando del agua calientita.Y de pronto escucho a Xiumin gritarme desde arriba, rojo como tomate:—¡Eres idiota o qué! ¡Ya vístete, todos pueden verte desde aquí arriba, tonto! —decía este sonrojado de la vergüenza ajena.Yo solo reí como suelo hacerlo, sin importarme nada, y me acerqué a los vestidores para vestirme con algo de ropa seca y una chaqueta que había ahí colgada. Luego fui por mi ropa y me vestí bien.Al cabo de un rato volví junto con todos los demás a la sala principal, pero con evidentes hematomas y golpes... Xiumin no me había perdonado las nalgadas por correr desnudo.—¿No crees que se te pasó la mano? —le dijo Lay a Xiumin al ver los moretones.Y este negó tranquilo, como si nada hubiera pasado. Chen solo sonrió de lado, sabiendo que se lo merecía por ser tan descarado.Entre risas y pasando el rato, bromeando de lo sucedido, al fin se acabó mi turno y era el turno del dulce unicornio... ¡Lay!

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