Punto de vista: D.O.Comencé a despertar por la brisa helada que se colaba por las cortinas abiertas. Miré a mi alrededor y aún era temprano. Traté de moverme, sin embargo, unos brazos fuertes me sostenían con fuerza, impidiéndome alejarme. Al principio me alarmé, sin embargo, recordé al instante que Kai se había quedado conmigo, ya que tras lo sucedido anoche ambos caímos rendidos por el cansancio.Traté de voltearme para quedar frente a frente con él. Después de un rato de lucha contra sus brazos, logré mi cometido. Le observé detenidamente: se veía tan lindo y tranquilo como nunca, tan diferente a cuando está fuera de estas cuatro paredes. Sin embargo, en cuanto lo veía, me seguía angustiando su situación en casa y el porqué de sus heridas.Sin darme cuenta, estaba acariciando su rostro con suavidad, y él se removió un poco bajo mi tacto. Noté entonces que sonreía levemente con los ojos cerrados.—Estabas despierto... —dije casi en un susurro—. ¿O te he despertado yo? —terminé de decir angustiado por si había interrumpido su descanso.—Me he despertado hace un rato, pero me hice el dormido para ver qué hacías —dijo divertido, abriendo esos ojos oscuros que me hipnotizan.Reí un poco, entonces me acerqué más a él y le besé tiernamente en los labios. Cuando nos separamos, él suspiró:—Podría acostumbrarme a despertar así todos los días... es el mejor regalo.Me acurruqué junto a él un rato más. Era tan cálido y su piel suave. Por la cercanía podía escuchar su corazón, el cual latía muy rápido y fuerte contra su pecho.—Estás nervioso —dije riendo por su estado.Este se sonrojó visiblemente, para luego decir con voz ronca:—¿Cómo no quieres que esté nervioso si estás desnudo pegado a mí?¡Y bingo! Ahí lo noté. Lo había olvidado por completo. Me sobresalté y me tapé como pude con las sábanas, las cuales olían totalmente a él, a su aroma varonil.Lo escuché reírse de mi reacción, pero entonces se puso serio de golpe y me preguntó con preocupación:—¿Te duele algo?No entendía bien la pregunta y fruncí el ceño.—Quiero decir... escuché que dijeron que cuando... bueno, dos personas "hombres" lo hacen, el que recibe suele quedar adolorido la primera vez —dijo Kai sonrojado, o bueno, eso supuse por el tono de voz ya que no me estaba mirando a la cara por la vergüenza.Al rato me destapé un poco. Tenía razón en su preocupación, sin embargo, me sorprendí al notar que no me dolía nada. Quizás es porque él siempre fue muy dulce y cuidadoso, o quizás mi cuerpo aún no había asimilado nada de lo que pasó. Entonces le miré fijamente... en serio, este hombre saca lo peor y lo mejor de mí.Le pillé desprevenido y me senté sobre él a horcajadas, totalmente desnudo. Le vi tragar duro y yo le reté con la mirada:—¿Qué pasa, señor? ¿Le pone nervioso que yo esté así? —entonces moví mis caderas lentamente sobre su miembro, que despertó al instante.Este soltó gemido tras gemido y entonces dijo con dificultad:—Eres insaciable... me vas a matar.Tomó mis muslos con sus manos grandes y los movió aún más rápido sobre su ya erecto miembro, marcando el ritmo.—Supongo que ya no podremos estar apartados el uno del otro... —dije entre gemidos y sosteniéndome de su torso para no flaquear y caer.Pasamos toda la noche juntos, haciéndolo una y otra vez entre caricias y besos, perdiendo la cuenta de las veces que nos amamos. Cuando al fin llegó la mañana, nos bañamos —juntos, claro está— y lo volvimos a hacer bajo el agua caliente. Al final, cuando sí terminamos de bañarnos, me besó y le pasé ropa limpia que tenía guardada de unos primos, que por suerte tenían la misma complexión física que él y le quedaba perfecto.Después bajé por algo de comer para los dos y subí para que desayunáramos tranquilos. Luego nos fuimos a clases en mi auto, ya que si nos dábamos prisa no llegaríamos tan tarde.Punto de vista: ChanyeolComencé a despertar y, como siempre, mis padres estaban discutiendo a gritos desde la cocina. Mi familia no era la mejor del mundo. Mi padre es un alcohólico de cuidado y, bueno, se podría decir que mi madre es una mujer sumisa que aguanta todo.Cuando era pequeño solía meterme en medio de las peleas para evitar que el bastardo de mi padre la fuera a matar a golpes. Creo que fue suerte que no me matara a mí en el intento. Sin embargo, ahora ya no lo hago siempre, ya que terminamos peor los dos. Claro que siempre me meto cuando es realmente necesario, cuando veo que la cosa va en serio. Jamás he entendido por qué se deja tratar así. Le he dicho que lo denuncie, sin embargo siempre sale con la misma cantaleta: "¿Y quién nos mantendrá?". Me he ofrecido a dejar la escuela y trabajar, sin embargo no me deja. Le he dicho que no puede seguir así... tampoco es que él nos mantenga realmente; mi madre trabaja en una fábrica y lo poco que gana tiene que repartirlo o esconderlo, ya que ese idiota se lo quita a la primera de cambio para bebérselo.Me arreglé, tomé mis cosas y bajé las escaleras arrastrando los pies. Llegué a la cocina y, como siempre, el bastardo a la primera hora ya estaba tomando cerveza de pie.Me acerqué a mi madre y la saludé con un beso, evitando mirar a mi padre. Luego me acerqué a la mesa y tomé un emparedado que ella me había dejado listo. Estaba dispuesto a salir de ahí cuanto antes.—Serás vago... no sé para qué vas al colegio si eres igual de inútil que tu madre —soltó él con su voz arrastrada por el alcohol.—Ya está... es suficiente —dije volteándome.Me acerqué a él con intención de golpearle, pero mi madre me detuvo agarrándome del brazo y me miró suplicante:—Déjale... ve a clases o llegaras tarde —dijo ella con voz triste.Este sacó dinero de su bolsillo arrugado y me lo iba a dar, pero negué con la cabeza.—No hace falta, estoy bien. Úsalo tú para comer algo en el trabajo —le dije bajito a ella.Ella sonrió con tristeza y acarició mi rostro manchándolo de harina. Le di un beso y salí dando un portazo que retumbó en toda la casa.Como todas las mañanas, fui corriendo hacia el instituto. No podía darme el lujo de gastar dinero en transporte a menos que realmente fuera necesario. Estaba llegando a la primera esquina, cuando alguien tocó una bocina repetidamente. Me volteé molesto y era Baekhyun, quien me sonreía desde el coche de sus padres.Me iba a subir en el asiento del copiloto, sin embargo él negó con la cabeza, apagó el motor, se pasó a ese lado y me indicó que subiera yo al lado del conductor. Le sonreí y corrí a subirme. Cuando ya estaba sentado y con la puerta cerrada, él se acercó y me besó apasionadamente, robándome el aire.—Dios... me podría acostumbrar a esto cada mañana —dije al finalizar el beso, recuperando el aliento.Él me acarició el rostro, limpiando algo que yo tenía, y entonces caí en la cuenta:—¿Qué haces aquí? —pregunté curioso y sorprendido.El me besó una última vez en la punta de la nariz y dijo:—Es solo que te extrañaba... además, anoche me quedé muy preocupado por ti, escuché los gritos.Le sonreí, pero fue más como una mueca de dolor. Anoche habíamos estado hablando por teléfono hasta tarde, sin embargo, en eso llegó el idiota de mi padre a casa y comenzó a pelear con mi madre. Me despedí de él muy rápido y sin dar explicaciones. Era obvio que él había escuchado los gritos al otro lado de la línea; si hasta los vecinos los escuchaban...El debió notar mi preocupación y mi cara larga, y dijo mientras daba caricias a mi rostro para tranquilizarme:—Sabes que, si necesitas algo, sea lo que sea, puedes decirme. Estoy aquí para ti.Yo asentí agradecido y al final manejó hasta el instituto.Cuando llegamos, nos encontramos con Kai y D.O., que hablaban —o bueno, parecía que discutían—, sin embargo, mi amigo Kai se veía muy divertido y relajado. Nos acercamos a ellos y saludé:—¡Eh! Negro... qué tal.—Te he dicho que no soy negro... ¡para tener pencas de orejas no escuchas nada! —dijo algo molesto, aunque sin fuerza.Yo reí y noté que tanto Baekhyun como D.O. también se reían de él.—¿Qué pasa chicos? Parecía que discutían... ¿tan poco duró el amor? —dijo divertido mi lindo Baekhyun, metiéndose en problemas como siempre.—No pasa nada fuera de lo normal... que las zorras de por aquí tratan de comérselo y él se deja —dijo molesto D.O., mirando feo a Kai.—Serás idiota... —le dije a Kai moviendo la cabeza.—No es así... ella se me tiró encima, sin embargo... —mi amigo no terminó lo que decía ya que D.O. le dio un golpe en el brazo.Kai tomó a Baekhyun del brazo y mientras jalaba de él hacia dentro del edificio, dijo —bueno, gritó—:—Me da igual... se te veía muy divertido. Nos vemos luego.Yo reía y entonces noté algo extraño. Miré a Kai y este se le quedaba mirando baboso a D.O. mientras él caminaba delante. Reí y comente bajito:—Cómo que D.O. camina algo raro hoy... ¿no te parece?Mi amigo se sonrojó de golpe y tosió de pronto, muy evidente. ¡Qué malo es para disimular! Yo comencé a reír y entre carcajadas dije:—Vaya, vaya... nunca pensé que el pequeño satán te fuera a dar la "lección" a ti.Kai se puso aún más rojo, si es que se podía. Cuando al fin me logré calmar, y tras una lista de insultos por parte de mi amigo, comenzamos a caminar hacia dentro del instituto. Y antes de entrar le pregunté divertido:—¿Y qué tal estuvo? ¿Tan bueno es?Kai sonrió como un casanova, sin embargo, podía ver en sus ojos lo enamorado y colado que estaba por el pequeño satán.—Fue... ¡Woo!... simplemente perfecto. Solo te diré una cosa: es insaciable. —dijo eso último y sonrió como un bobo perdido.—Ya, ya... no quiero más detalles, gracias —dije riendo imaginándome la escena.Cuando al fin llegamos a entrar, nos encontramos a los demás amigos, exceptuando a Kris, quien no estaba por ningún lado. Preguntamos por él, pero nadie sabía nada. Después fuimos a clases donde nos encontramos a los demás compañeros, como también a mi hermoso Baekhyun, quien por alguna razón no me sonrió al verme.Noté que mi amigo Kai se acercó a D.O. y le dijo algo a mi novio al oído. Este asintió y se paró de su sitio. Noté que D.O. maldijo bajito y miró hacia afuera molesto. Entonces mi amigo se sentó donde era el puesto de Baekhyun y mi novio se sentó donde estaba antes Kai; quien, para mi suerte, se sentaba justo junto a mí ahora.Me acerqué rápidamente y me senté junto a él, le abracé y le besé en la mejilla.—Qué sorpresa... ¿qué te ha pedido el tonto de mi amigo ahora? —pregunté curioso.—¿No es obvio? Quiere hablar con su "Dodito" y no quiere que se enfade si él está ahí, así que intercambiamos sitios. Y yo acepté, además, así puedo pasar tiempo contigo y te puedo ayudar en clases, que hace falta —dijo sonriendo con picardía.Yo asentí y nos quedamos abrazados un rato. Miré a mi alrededor y noté que el chico chino, el de las ojeras, tampoco estaba en su sitio. Curioso... no será que...
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Rivales
FanfictionDel odio y el amor hay un solo paso, pero hay una gran brecha que solo algunos son capaces de superara. Que pasar cuando un grupo de chicos que no hacen mas que pelear, se vean en bueltos en diatintas situaciones. A-Grupo de Estudiantes de Elite D...
