Capítulo 67: Un viaje para olvidar - Parte 2

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Punto de vista: Do—Te amo, Soo —dijo este de la nada.Alcé mi rostro viéndolo y sonreí.—Y yo te amo a ti.Este me besó dulcemente mientras sus manos me sostenían de mis caderas. Aquel dulce beso subía de nivel de a poco hasta que su lengua y la mía se hacen una sola. Podía sentir a la perfección cómo este exploraba mi cavidad bucal. Jadeé al dejar sus labios, sonrojado. Él abandonó mi cintura para acariciar mis labios; los sentía hinchados por la intensidad. En un movimiento rápido, él estaba sobre mí, entre mis piernas.Estaba claro... "descansar" era lo último que haríamos.Abrí bien mis piernas para dejarle mayor espacio al mayor. Al sentir su miembro apegado a mi cuerpo me sonrojé y llevé mis manos a mi rostro por la vergüenza, pero al sentir sus manos sobre las mías, las quitó lentamente viendo mi sonrojo con adoración.—No te cubras... déjame verte —susurró este, haciendo un leve movimiento pélvico que provocó un dulce y tortuoso roce que me hace jadear.—Qué... qué malo eres, amor... —susurro entre pequeños gemidos.El solo sonríe, besando ahora mi cuello y bajando hacia mi clavícula. Entonces yo me muevo dándole más acceso, y mis manos bajan y suben por su espalda, alzando su ropa buscando su piel tierna y con ese hermoso color morena que me encantaba. Solo bastaron unos minutos para que yo pudiera quitarle su ropa, al menos la de arriba, dejando su torso bien trabajado frente a mis ojos. Me muerdo levemente los labios y paso mis dedos recorriendo cada línea de su cuerpo.—Tú ya me ves entero... sin embargo, hay algo que me está estorbando —dijo este coqueto mientras acaricia mi cuerpo por debajo de mi camisa.—Pues si mi ropa te molesta... deberías quitármela tú, ¿no crees? —le reté.Este, al igual que yo, reímos... y claro, no dudó ni un segundo en desvestirme completamente, dejándome expuesto a él. Y aunque ya van muchas veces donde lo hemos hecho, seguía avergonzándome. Con las mejillas sonrojadas como tomate, como pude, moví mis piernas dándole la espalda, pero esto fue peor... pues el mayor comenzó a besar mi espalda, lamerla y bajar hasta la curva de mis nalgas, hasta que siento cómo abre suavemente mi trasero.Gemí y abrí los ojos aún más.—No... no, amor... ahí... ahí no... —gemía avergonzado mientras siento su lengua abrirse paso por mi entrada, húmeda y caliente.En poco tiempo ya no pude negarme más, pues el placer que él me entregaba era realmente inigualable. Mi cuerpo se estremecía y mis paredes anales se contraían cada vez más buscando más contacto, hasta que no solo su lengua me daba placer... de pronto sus dedos largos y duros se abrieron camino en mí. Para evitar gemir muy fuerte, mordí por inercia la almohada, mientras mis caderas se movían cada vez más, buscando más y más placer.—Ahgm... Jongin... K-Kai... por... por favor... —suplicaba mientras un pequeño hilo de saliva caía de mi boca hacia mi mentón y cuello.—Dime, Soo... qué necesitas... qué es lo que deseas —dijo el mayor, con la voz aún más ronca y llena de deseo, haciéndome estremecer de pies a cabeza.Sentí cómo sus dedos me hacían cosquillas profundas en mi vientre y me quemaba por dentro.—Ahgm... no... no quiero correrme así... métemelo... ahgm... por favor —gemía sin parar.¿Cómo era que él me volvía así? ¿Cómo era que haciendo algo tan caliente y "pervertido" me volvía aún más sumiso ante él?—¿Meterte qué... mi pequeño? —le escucho reír con malicia, mientras yo perdía la cordura.Necesitaba más y lo quería ya.—¡Métemela...! Tu verga dura y grande... quiero que me abras y me folles tan duro como solo tú puedes hacerlo —supliqué finalmente, sin orgullo ni vergüenza, solo necesidad.Este se relame los labios ansioso y, como pudo, se quitó el pantalón y la ropa interior. De a poco siento su miembro grueso y caliente frotar contra mi entrada, mojándolo con mi propio líquido.—Ahgm... Dios... tan grande... —exclamé sintiendo solo la punta.Y este no esperó más para entrar y, de una sola estocada, unirse a mí completamente hasta el fondo.—Mmmm... —gemí ahogado contra la almohada.Y él, ronco, gemía por igual y se movía rápidamente, sin esperar más, haciendo que nuestros cuerpos chocaran con fuerza, haciendo que el sonido de nuestros cuerpos unidos hiciera eco en las paredes de nuestra habitación.Sudando y teniéndome en cuatro patas, su mano derecha me palmeaba mi culito con fuerza; aunque más que dolor, el placer me invadía. Su mano izquierda, por el contrario, tomó mi miembro y lo masturbaba a la misma velocidad con la que este me penetraba.Mi mente estaba en blanco, mientras mis uñas se aferraban a las sábanas de la cama y apenas y podía mantener mi cadera en alto por la intensidad.—Ahm... Kai... Kai... yo... ahm... me voy a correr... —gemía.Y no mentía. En poco tiempo me corrí, pero a diferencia de mí, él seguía completamente duro y con energía infinita. Salió de mí bruscamente y me dio vuelta, quedando cara a cara. Le veo confundido y, de nuevo, entra en mí, pero ahora sentados en la cama, haciendo que me "auto-penetrara" al moverme, mientras yo arañaba su espalda ya que así me sostenía fuerte.—No... no espera... ya me acabé... me acabo de correr yo... —gemía ya sin poder contenerme, mientras era fuertemente penetrado una y otra vez.Sus manos apretaban y moldeaban mis glúteos con fuerza, mientras su lengua recorría mi cuello dejando lo que serían evidentes marcas de nuestro acto. La habitación estaba cargada con nuestro calor y nuestros gemidos se hacían uno al chocar contra las paredes.—Ahgm... Kai... joder, estás... estás tan duro... qué rico... más, más, por favor... —supliqué en su oído, gimiendo para él, rogando que no parara.Y así siento su miembro temblar y hacerse más grande en mi interior. Lo sentía... podía sentir que el mayor me llenaría pronto y yo no le haría rogar, ya estaba a punto de correrme de nuevo con él.En un último embate, sentí su líquido llenarme hasta lo más profundo de mi ser, mientras mi semen caía entre nuestros cuerpos, manchando ambos.Agotados y agitados, caímos a la cama. Le siento salir de mí lentamente; gemí levemente al sentirlo vacío y sentí cómo su semen escurría entre mis piernas calientes.Sonrojado y agitado, me acerco a él. Él me rodea con sus brazos y me besa dulcemente en la frente, recuperando el aliento.—Te amo, Soo... más que nada en el mundo —dijo bajito.Alcé mi rostro viéndole y sonreí dulcemente, lleno de felicidad.—Y yo te amo a ti... mi dulce Jongin —dije.Y ambos, completamente agotados por el viaje y por nuestro amor, caímos dormidos abrazados el uno al otro.

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