Extra Rolo & Lain

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En el claro...

Rolo se sorprendió cuando sintió los labios de Lain sobre los suyos. Era la primera vez que el hombre iniciaba el beso y algo se calentó en su interior. Era un beso tímido y suave, pero le estaba volviendo loco. Cuando Lain se separó, Rolo estaba completamente excitado. Necesitaba más.

Lain jadeó cuando Rolo se abalanzó sobre él y usó su peso para empujarle contra el suelo. La caliente lengua de Rolo rozó sus labios y le dejó entrar gustoso, un poco aliviado de que volviera a tomar el control. Sus lenguas se unieron en un delicioso beso dulce, lento y lleno de deseo. Lain se derritió por la posesividad que desprendía Rolo. Sintió la mano del hombre acariciar su garganta, buscando su pulso, se estremeció por el contacto de esa mano fuerte sobre su piel.

Rolo se separó y hundió la nariz en la deliciosa curva del cuello de Lain que empezaba a respirar con dificultad. Amaba como el hombre reaccionaba a él. Sus mejillas estaban coloreadas de un hermoso rojo y sus ojos le miraban a través de la bruma del deseo. Esos ojos le decían que algo había cambiado. Seguían conservando su tonalidad marrón clara, pero en los bordes eran dorados. La magia de aquel lugar le había afectado y Rolo solo era capaz de pensar que tal vez ahora podría reclamar al humano sin arriesgar su vida. Sí, pensó que había llegado el momento.

"-Tan hermoso... y mío" -Lain gimió cuando la voz grave y profunda, acarició su piel. Rolo lamió su cuello para acabar mordisqueando el lóbulo de su oído.

Lain no podía hacer otra cosa que sujetarse a los amplios hombros de Rolo mientras su cuerpo se calentaba. Gimoteó suavemente y el sonido pareció encender algo en el otro hombre.

Rolo volvió a sus labios tragándose los gemidos de Lain que se removía bajo él. Deslizó su mano sobre el pecho desnudo. Sus dedos rozaron los pequeños pezones de Lain pellizcándolos y notando como se endurecían bajo su tacto. Lain se arqueó necesitado, buscando acercarse más a él.

Sin querer apartarse del hombre pequeño, Rolo buscó el cierre del pantalón y tropezó con las manos de Lain que también trataban de deshacerse de la molesta prenda. Rolo se vio obligado a separarse del cuerpo caliente para ayudarle a retirar la tela que se interponía entre ellos. A medida que el pantalón iba revelando la piel de su compañero, Rolo bajó para lamer y besar la piel expuesta. Entonces llegó a la cicatriz de su rodilla y se inmovilizó.

Un gruñido salió de su garganta. Eso no tenía que haber pasado. El suave gimoteo y las manos desesperadas de Lain enredándose en su pelo le alejaron de esos pensamientos centrándolo nuevamente en su amante.

Cuando Lain estuvo completamente desnudo se tomó un segundo para admirar la belleza del hombre.

"-Es-estábie a-aquí?" -Lain tuvo que esforzarse para ser capaz de formar una frase inteligible.

"-Aquí?... es perfecto" -Rolo sabía a que se refería Lain. Le habían explicado que ese lugar era donde el Alpha había reclamado a Micah y el humano debía pensar que sería una falta de respeto que ellos estuvieran haciendo algo así en el mismo lugar. Nada más lejos de la realidad. Sonrió ante la consideración que su compañero había mostrado. No era como los humanos que se creían con el derecho de poseer la tierra simplemente porque estaba bajo sus pies. No. Lain no era así. Dudaba que alguna vez lo hubiera sido.

Volvió a gruñir, esta vez por su instinto de posesión. Se había contenido de reclamarlo, porque temía que el mordisco fuera demasiado. Pero no más. Esos ojos le decían que algo había cambiado y aunque no fuera así, seguiría decidido a hacerlo. Lain era suyo y después de esa noche, quería que todos lo supieran.

Hundió su cabeza en la hombría de Lain que se quedó sin aliento cuando notó como la humedad envolvía su miembro. Rolo le estaba lamiendo mientras deslizaba sus labios sobre su eje dolorosamente duro. De lo único que fue capaz, fue de llevar sus manos al suave pelo que se enredaba en sus dedos. Su placer se construyó rápido, enviando ondas de calor por todo su cuerpo. Justo cuando pensó que no aguantaría más, Rolo se apartó y le miró con esos ojos perversos mientras lamía sus labios húmedos por el uso. La visión hizo que un estremecimiento recorriera a Lain. Era la cosa más sexy que había visto nunca.

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