Amber:
Desde esa noche, desde eso último fin de semana, y sobre todo de ese beso no he vuelto a ver a César, y aunque eso aparentemente me alivia sé que en el fondo me pone mal, y es que de la nada se ha convertido en más que un amigo, se ha convertido en el motivo por el cual me levanto con una sonrisa en el rostro, sonrisa que ni siquiera el primer día de clases ha podido borrar.
Una vez lista y con algo en el estómago, voy de camino a mi “adorada escuela”, y que conste que es sarcasmo, pues si hay algo en el planeta Tierra que odie profundamente es el hecho de estar sentada en un aula viendo pasar el tiempo, pero que le vamos a ser, no todo es perfecto, específicamente, la vida no es perfecta.
-¿Quién soy?- me sorprende mi mejor amiga una vez que entro a la escuela, la cual en mi opinión no ha conseguido madurar, y es que aún sigue con eso de taparle los ojos a las personas para que adivinen quién es.
-La mejor amiga del mundo mundial, ¿acerté?- pregunto, aunque es obvio que la respuesta es sí, en fin, creo que yo también tengo que madurar.
-Créeme que si no acertabas ya estuvieras muerta- dice una vez que me destapa los ojos.
-Muy graciosa, ¿y qué tal tu viaje?- pregunto y tomo asiento en nuestro puesto, y es que desde que somos mejores amigas, que eso hace no sé cuánto tiempo decidimos sentarnos juntas.
-Bien, aunque estoy un poco molesta contigo Ber, no me dijiste nada de lo que te estaba pasando, si no es porque Javier me lo dice ayer, llego y no hubiese estado enterada de nada- me reprocha molesta, creí que era solo un poco la molestia.
-Lo siento Mía, te juro que no tenía cabeza para nada- me disculpo y la abrazo, un abrazo que hace que vuelvan las ganas de llorar.
-¿Quieres hablarlo?- pregunta un tanto incómoda.
-Sí, suena loco Amber, pero en menos de dos meses perdí cosas que para mí lo eran todo. Primero que todo, mi hermana, sabes cuánto la quiero, y pues que de repente se haya ido fue algo bastante difícil, aunque la entiendo, al fin y al cabo estaba luchando por sus sueños; después terminé con Marcos, o más bien terminó conmigo, eso ciertamente me dañó bastante, porque a pesar de todo lo quería y me hacía feliz, aunque si soy sincera hoy día siento que eso es lo mejor que pudimos haber hecho, esa relación ya eran más discusiones que momentos lindos, aunque no te niego que a veces recuerdo lo lindo, y pues esa rabia que siento ahora hacia él desaparece un poco; y pues la gota que derramó el vaso fue lo de la abuela, la extraño muchísimo y me entran muchísimas ganas de llorar cuando recuerdo que ya nunca la voy a volver a ver- y todo esto es suficiente para estar ahogada en llanto.
-Ber lamento mucho no haber estado aquí para ti, en serio, perdóname- y cómo no perdonarla si no ha hecho absolutamente nada, y en el fondo sé que si ella hubiese estado aquí no se hubiese separado de mí.
-No tienes por qué disculparte tontita, ahora estás aquí aguantándome- le expreso una vez que me encuentro más calmada.
-No sé si decírtelo, pero tú móvil hace un rato sonó- me dice dudosa, y tenía toda la razón del mundo, pues en la pantalla me avisan de que tengo un mensaje sin leer, específicamente de César: Hola!!! Acabo de regresar del viaje, ¿qué tal tu semana?, lamento mucho no haberte llamado, mis padres no me daban tiempo de nada. Necesito hablar contigo acerca de lo que pasó en la casa en la playa.
-¿Por qué de la nada hablas con César?, ¿hay algo que no me has contado?, o pero si tu sonrisa lo dice todo- pregunta mi BFF, que de chismosa leyó el SMS al mismo tiempo que yo.
-Emm…- y así termino contándole absolutamente todo lo de la casa en la playa, en tanto ella pone distintas caras.
El día que creí que sería interminable ha pasado mucho más rápido de lo creí, tanto que me encuentro dentro de un patético pijama de elefantes y jirafas a punto de dormir, y digo apunto, pues me encuentro escribiéndole una respuesta al mensaje de César, el cual por pura vagancia no he respondido, bueno, en realidad creo que es miedo.
De Amber:
Hola! Si te soy sincera no sé cómo describir mi semana, sería entre confusa y melancólica, pero ¿qué tal la tuya? Ah, y no tienes por qué disculparte, no es una obligación hablarme. En cuanto a lo otro, también quiero hablar contigo.
De César:
Creí que no responderías. Mi semana fue… te lo dejo a tu imaginación, jaja. Y créeme que hablarte no es para nada una obligación, en cambio sí un placer.
De Amber:
Guao, por lo que veo ahora te crees gracioso.
De César:
Parece que alguien está de mal humor, sí es así creo que te la estás desquitando conmigo, y pues yo no tengo nada que ver con lo que te pase.
De Amber:
Más bien tienes que ver y bastante.
De César:
Ok, me encantaría seguir discutiendo contigo pero no sé si sepas que mañana tengo colegio. Buena noche malhumorada. Luego acordamos cuando nos vemos.
De Amber:
Igualmente, que sueñes con los ángeles.
Sinceramente creo que cada día siento algo distinto por este chico, de un total desconocido ha pasado a ocupar una parte muy especial en mi corazón, ¿acaso será que me estoy volviendo a enamorar?, y desde el fondo de mi corazón espero que la respuesta a esa pregunta sea NO, porque en primer lugar no quiero sufrir, y en segundo, tampoco quiero dañar o incomodar a otras personas.
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Segundas Oportunidades.
RomanceDestruida y en pedazos, sí, así me encontraba hasta que llegó él y de un momento a otro me cambió la vida, me hizo ver el mundo en colores, me hizo darme cuenta de que nunca es tarde para volver a empezar, de que siempre hay una segunda oportunidad.
