Amber:
-Amber, tú móvil está sonando- grita Mía desde el cuarto para que logre oírla.
-¿Quién es?- pregunto, en tanto salgo del baño secándome las manos con una toalla.
-¿Marcos?- pregunta dudosa.
-Sí, él mismo, lleva casi dos días llamándome varias veces- contesto inmediatamente y me tiro a la cama junto con Mía, quien se ha pasado la tarde haciéndome compañía.
-No le has contestado ninguna, ¿o me equivoco?- y no, no se equivoca, es que tengo una sensación demasiado rara, y es que una vez que atienda esa maldita llamada todo va a cambiar, y por ahora prefiero que las cosas sigan exactamente igual.
-Olvídalo, no quiero hablar de ello- y evito cualquier tema relacionado con este sujeto.
-Mañana es el cumpleaños de César, ¿qué piensas hacer?- en serio que es grande la habilidad que tiene Mía de cambiar radicalmente de tema.
-Con Sofía y el grupo queríamos hacerle algo casual en casa de Javier, incluso mañana tengo que estar desde las ocho de la mañana ahí- protesto, pues si hay algo que odio con todo mi ser es que un fin de semana no pueda dormir todo lo que quiera.
-Guao, el amor a ti sí que te da fuerte- comenta entre risas mi amiga.
-Jaja- y lanzo una almohada directamente a su cara para que deje de molestar.
-No a la violencia, recuérdalo- dice tocándose la zona del golpe.
-Lo tendré en cuenta, ahora duerme que mañana me toca madrugar- expreso en tanto me acomodo.
Definitivamente lo mío no es levantarme temprano, o sea, me costó ansias poder salir de la cama y estar lista para estar en casa de Javier, y para empeorar, con una hora de retraso, soy la novia más impuntual del mundo.
Mentiría diciendo que todo estuvo listo en unas pocas horas, al contrario nos pasamos casi toda la mañana y parte de la tarde en ello, está más que claro que el grupo requiere más coordinación y organización, porque ponernos de acuerdo en algo era un milagro, y no exagero, cuando alguien decía negro, los otros optaban por el blanco, mi paciencia estaba colmada y me quedaba poco para desistir, solo que la ilusión de ver a César sonriente en su día de cumpleaños junto con sus amigos me resultaba fascinante, así que básicamente eso fue lo que me dio fuerzas para no rendirme y dejar todo a medias.
-Chicos puntuales, principalmente tú Amber que te conozco y amas llegar tarde a los lugares- dice mi primo antes de echarnos amablemente de su casa.
-Soy la novia, ok, claramente voy a llegar temprano- le grité, a lo que sonrió inmediatamente.
-Una novia que le oculta cosas a su pareja ¿no?- suelta Jimena de la nada.
-¿Perdón?- le pregunto confundida.
-¿Me equivoco, o ya le contaste a César que Marcos lleva días llamándote? - expresa con una mirada despectiva hacia mí.
-No tengo por qué darte explicaciones Jimena- respondo a su pregunta con la misma frialdad.
-A mí no, solo digo que a César le molestaría saber que le ocultas cosas- en serio, ¡qué chica esta para acabar con mi paciencia!
-¿Qué te molesta a ti realmente?, eso o que César te haya dejado de lado y no le haga caso a tus intentos de alejarlo de mí- contesto victoriosa.
-¿Qué?- pregunta con cara de víctima, una que claramente yo ya no le creo.
-Crees que César no me ha contado todo lo que le has dicho de mí, cada palabra en mi contra, porque si es así estas muy equivocada, puede que tú seas su amiga, pero yo soy su novia, y si algo te puedo asegurar es que cada cosa que has dicho mala sobre mí no es cierta, porque le quiero y mucho, eso que te quede muy claro Jimena- y suelto de una vez por todas aquellas palabras.
-Cuidado por donde vas Amber, nunca se sabe que pueda pasar, aún no me conoces lo suficiente- responde.
-¿Me estás amenazando?- le pregunto con una risa plasmada en mi boca.
-Te estoy advirtiendo, disfruta de la fiesta, y contesta una llamada aunque sea, te interesará saber por qué la insistencia- me advierte y luego se marcha.
César:
Cumplir diecinueve años resulta algo lindo, y más aún si tienes en cuenta cuan rápido pasa el tiempo, que hace tan solo un tiempo eras un niño y ahora eres casi un adulto. Los regalos de la familia y sus mimos y cariños no han faltado, al contrario, han estado en abundancia; pero por parte de mis amigos, e incluso de mi novia no he recibido ni siquiera una felicitación, es como si cada uno de ellos se hubiese borrado del mapa, excepto Javier, quien tan solo me ha enviado un mensaje para avisar que pasara a cenar por su casa.
Mi primera instancia fue pensar en no asistir, pero teniendo en cuenta que la mayoría del día he estado con la familia terminé aceptando la propuesta; y es justo su casa mi próximo destino ahora; realmente todo esto me resulta muy raro, yo diría que demasiado, pero igual no tengo nada que perder.
-¡Sorpresa!- gritan todos una vez entro por la puerta de la casa de Javier, pero mis ojos solo se dirigen a una persona solamente, a ella, Amber, quien el día de hoy se encuentra más radiante que de costumbre, con un sencillo pero a la vez elegante vestido blanco, que exhibe cada curva de su cuerpo.
Cuando cada uno de los insoportables que tengo como amigos se acercaron uno a uno para felicitarme y darme uno que otro golpe, y supe que ya habían concluido, llegó la felicitación de la persona que más ansiaba escuchar.
-Feliz cumple mi gigante- expresó antes de juntar nuestros labios en un corto beso, lleno de amor y alegría.
-Gracias mi peque, creí que te habías olvidado, ni siquiera me habías mandado un mensaje- le contesté en tanto me dirigí con ella al patio para estar más tranquilos.
-No me dejaban, decían que si me acercaba a ti por muy buena que hubiera sido mi idea habría arruinado la sorpresa, y creo que tenían razón- comenta entre risas.
-Gracias de nuevo, lo que más quería era pasar un tiempo a tu lado- y con estas palabras la estrecho entre mis brazos.
-Yo también, tu regalo lo verás pronto, pero por ahora tendrás que esperar un rato- si supiera que lo que menos me importa es el regalo, que tan solo me basta con su compañía.
-Mi mejor regalo eres tú Ber, te quiero- hay veces que las miradas dicen mucho más que las palabras, y este momento es muestra de ello.
-Y yo a ti César- contesta y ahora soy yo quien la besa, y juro que en ese beso está parte de mi alma, de mi corazón.
La cena fue espectacular y lo que vino después ni decirlo, sinceramente me encantó la sorpresa, pero lo que más me emocionó fue saber que cada uno de ellos tenían una parte de mi corazón, y que no me había equivocado en entregárselas, pues los momentos vividos juntos eran inolvidables, sobraban las bromas, las risas, y se ausentaba la tristeza; no podía pedir más, mi vida justo ahora era perfecta, y todo gracias a ellos.
Una vez en cama y pensando en todo lo sucedido el día de hoy, las sorpresas, los regalos, el cariño, el sonido de mi móvil interrumpió mis pensamientos, era un mensaje y nada más y nada menos que de la persona que aunque me costara admitirlo tenía mi corazón en sus manos, la persona de la cual me he enamorado:
Nunca dije que después de la sorpresa no te enviaría ese mensaje que tanto esperabas. Felices diecinueve mi cocha hermosa, espero que nuestra sorpresa te haya gustado, pero aún queda una, y es la mía. En cuanto termines de leer, ve a la mochila que hace unos días deje en tu casa, y en cada bolsillo vas a encontrar un regalo, y más que eso, una parte de mi corazón, espero que te guste. Te Quiero, y no por ahora, para siempre.
Justo así lo hice. La mochila contaba con tres bolsillos en el primero de ellos, el más grande, encontré un pullover negro con unas letras en blanco que decían MI KING; en el segundo una caja de bombones en forma de corazón, y en el más chico una nota, en la que estaba claramente plasmada su letra: Espero que no sea demasiado tarde, feliz cumple, y una última cosa, TE QUIERO.
Yo también te quiero, es más te amo- susurró mi inconsciente con la esperanza de que por algún milagro esas palabras llegaran a sus oídos; y es que era cierto, este sentimiento ya tomaba otro camino, ya no era solo cariño lo que sentía por ella, sentía amor.
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Segundas Oportunidades.
RomanceDestruida y en pedazos, sí, así me encontraba hasta que llegó él y de un momento a otro me cambió la vida, me hizo ver el mundo en colores, me hizo darme cuenta de que nunca es tarde para volver a empezar, de que siempre hay una segunda oportunidad.
