CAPITULO XXXIV

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Colín paso la noche a mi lado, su cuerpo no se despega un centímetro del mi lado y aunque sentía una sensación extraña en mi, no quería que esto se acabara, me sentía la mujer mas dichosa y plena a su lado, no quería que nadie nos separara, sin embargo la luz comenzaba a asomarse por la ventana y yo pude sentir como mi cuerpo dolía un poco, pero eso no evitaba sentirme feliz, logro separarme un poco y me puse de pie,  me coloque el camisón y me dirigí al espejo, pude ver mi pelo revuelto pero una sonrisa apareció en mi rostro, de repente sentí como su brazo sujetaron mi cintura 

- deberías estar en la cama descansando, no mirándote en el espejo, aunque reconozco que mirarte así con el cabello revuelto y tu sonrisa me hacen desearte mas 

- me siento mucho mejor, ademas tenemos que volver a Londres recuerdas - solto un sonoro quejido que me hizo reír

- si lo se, ademas ese desgraciado de Marco tiene que pagar por lo que hizo, no puedo dejar que las cosas sigan así, ademas no quiero esperar mas para casarnos -  me daba pena pensar en la suerte de Marco, después de todo era como un hermano para mi    

- bueno podríamos casarnos antes de regresar a Londres - note su sorpresa ante mis palabras pero enseguida reaccionó con una sonrisa me tomo de la mano y me guió a la cama para sentarme en sus piernas, sus manos acariciaron mi cabello suavemente 

- Charlotte tu hermana tuvo una boda impresionante, llena de lujo e invitados, fue tratada como una princesa, esperaba que tu quisieras lo mismo para tu boda, yo mismo deseaba que ese fuera el día mas bellos de tu vida

- yo solo quiero estar a tu lado, después  de los días pasados lo que menos me importa es la festividad, ya fueron demasiados miedos por estar separados no quiero mas imprevistos Colín 

- bien iré a mi habitación para arreglarme y le pediremos a Pier que busque alguno de sus contactos e descubierto que no es tan pesado como imagine aunque sigue llenándome de celos el ver como te mira - solté una sonora carcajada y me deje caer sobre la cama, no podía creer no todavía no se hubiera dando cuenta - puedo saber que te da tanta gracia - estaba molesto por mi risa 

- creo que Pier no me mira precisamente a mi, si no a ti - estaba sorprendido nuevamente pero analizo mis palabras y comprendió

- no es posible, soy un completo imbécil - el se río - creo que lo sospechaba pero creí que era imaginación mía - me besos de una manera suave - bueno entonces ya no tengo nada de que preocuparme

- no, pero aun así, ya soy completamente tuya así que vamos arregla todo, no quiero que nos vuelvan a separar  

Salio de mi recamara y yo me deje caer nuevamente sobre la cama, lamentaba la suerte de Marco, pero en esta ocasión no podría hacer nada por el, al poco rato escuche como tocaban a mi puerta y era la señora que me había atendido la noche anterior, la mandaron  comprar ropa y la mandaron para ayudarme cuando entro Pier a la recamara, parecía decepcionado 

- que pasa, por que estas tan de mal animo - pregunte mientras lo miraba, no era fácil ponerlo de mal humor, normalmente mantenía buen animo 

- tu prometido esta demasiado amable conmigo, por mas comentarios que e soltado durante el día de hoy parece nada molestarle 

- creo que la culpable soy yo - pude ver su mirada fija en mi, creo que no lograba entender mi comentario

- por que lo dices - su voz denotaba curiosidad 

- le confesé la verdad - pude ver como su rostro se desencajaba  

- como pudiste Charlotte - se dio de vueltas por la habitación - ya no podre molestarlo, sabes lo complicado que es conseguir victimas ingenuas como el, para poder divertirme un rato y tu de repente te enamoras y haces que el juego se vuelva mas aburrido para todos - no pude evitar sonreír

Amores TraicionadosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora