Capítulo 42

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No se por donde vamos a empezar, pero yo no pienso tocar el tema del divorcio, haré lo posible para que esto que se formó siga unido.

Andrew sonríe de manera misteriosa, y yo no puedo dejar a sonreír tan estúpidamente al verlo.

-¿y?- pregunto al ver que no habla.

-no se, dímelo tu-

-así no vamos a llegar a ningún lado- me recargo en el respaldo de la silla, cruzándome de piernas y brazos.

-bien, entonces te preguntaré algo- asiento -¿que es lo que recuerdas?-

-la verdad no mucho, tengo vagos recuerdos, pero no estoy segura de que sean reales-

-me pasa algo similar. ¿Quieres que ordenamos?- cambia drásticamente de tema.

-claro- hace una seña y un joven aparece al instante.

-buenas noches, ¿les traigo la carta o prefieren la sugerencia del chef?- pregunta con amabilidad.

-la sugerencia del chef- respondo de inmediato, ahorita no estoy como para escoger platillos.

-igual- responde Andrew son dejar de verme -y una botella de su mejor champán- el joven asiente y se retira.

-entonces, ¿te mudas a mi casa o me mudo a la tuya?- voy directo al punto, ni siquiera le daré los oportunidad de pensar en el divorcio.

-preferiría que te mudes a la mía- responde al instante y sin titubear.

-¿y por que a la tuya?- lo miro a los ojos -¿Qué tiene de mala la mía?-

-no se donde vives, te mudaste de tu apartamento y no tengo ni la más remota idea de dónde estás ubicada-

-cierto- concuerdo.

-además, preferiría que viviéramos solos. No quiero ir por ahí, y que tu amiga esté con su novio en cualquier parte de la casa- hace una mueca -teniendo sexo desenfrenado, dejando sus fluidos corporales por todas partes- su mueca de asco está por sacarme una carcajada.

Pero tiene razón, recuerdo aquella vez que Sam estaba teniendo sexo con su novio en la sala y Andrew y yo estábamos en la cocina, y también aquella vez donde Harry estaba muy quitado de la pena sólo con un bóxer trapeando la casa.

-creo que tienes razón-

-y mi casa está muy bien ubicada, mi trabajo está cerca, y el tuyo también- me señala -creo que nos conviene mi casa en ese aspecto- tiene toda la razón, pero es algo que jamás le daré.

-¿dormiremos en la misma cama?-

-yo no tengo inconveniente, hemos dormido juntos desde hace tiempo,  pero si quieres, puedes irte a otra habitación- por supuesto, ¡que no!

-su pedido- llega el joven con nuestra cena -Risotto quattro formaggi- huele delicioso y espero que sepa aun mejor. Nos sirve el champán para después retirarse.

-tampoco tengo inconveniente- sigo con los mismo y sonríe de lado -pero ahora el punto es: No quiero más estupideces de tu parte- digo segura.

-¿a que te refieres?- me mira sin entender.

-te he dejado pasar que dejes que Abigail te acose, que hayas tenido sexo con Gewn, y que Irina esté sobre tus huesitos. Pero ya no mas-

-¿y por que no?-

-por la sencilla razón de que no seré la estúpida esposa sumisa que se deja pisotear por un macho egocéntrico- frunzo los labios -antes sólo era la prometida, ahora soy tu esposa- levanto la mano izquierda para enseñarle los anillos -y te guste o no, me vas a dar mi lugar, por las buenas, o por las malas-

EnamórameDonde viven las historias. Descúbrelo ahora