-El arma se disparó y cayó al suelo. Camus comenzó a llorar al darse cuenta de lo que había hecho. Milo estaba impactado al ser consciente de lo que su pelirrojo sería capaz.
Pero muy dentro de sí mismos, ambos sabían que eso solo traería algo bueno en el futuro.-
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El dolor que sentía era horrible pero no le importaba, simplemente lo soportaba. La situación le exigía aguantarlo.
Las manos entrelazadas por momentos, los besos constantes que iban bajando lentamente por su pecho, que subía y bajaba con desespero debido a los nervios y la ansiedad.
Milo mordía cada centímetro de su piel, dejando rojas marcas que no se marcharían con facilidad.
Los labios del rubio, que hasta ese instante se habían entretenido con el cuello contrario, bajaban con calma pero con mucha pasión por todo el pecho aperlado de sudor.
Deteniendose sobre sus pezones, ya completamente estimulados debido a las caricias anteriormente proporcionadas, Milo simplemente pasó la punta de su lengua por sobre ese sensible lugar en el pecho del pelirrojo, mientras que una de sus manos jugaba con la otra mitad de su torso y su mano libre bajaba seductora hacia la entrepierna del galo.
Camus se removía sin poder controlar los espasmos que dominaban todo su cuerpo, debido a las sensaciones que eran provocadas por las manos y los labios del griego que en ese momento lo dominaba a como se le viniera en gana. Apenas y podía mantener sus ojos entreabiertos puesto que cada vez que quería llevar su mirada hacia Milo, este lo mordía o le daba un pequeño rasguño en sus muslos, cosa que le hacía regresar su cabeza a la almohada y enterrarla allí mientras dejaba salir grandes jadeos.
Lo único que el francés podía hacer en ese momento era enredar sus dedos de manera torpe entre las largas y húmedas hebras doradas de su amado secuestrador, quién continuaba descendiendo con besos, llenando el plano estómago contrario con su caliente saliva, pasando su lengua por sus muslos, mordiendolos y llenándolos de besos, succionando su carne, dejando grandes marcas moradas en donde sus dientes anteriormente se habían clavado.
Tocando solo con la yema de sus dedos, recorrió por completo sus piernas, lentamente, como queriendo recordar cada centímetro de esa piel de porcelana, Milo se dejó llevar y afirmando sus manos a las caderas de Camus, se inclinó con rapidez y metió en su boca, sin dudar y sin perder un segundo más, ese duro y palpitante miembro que estaba ofreciendosele desesperado.
Un grito para nada disimulando abandonó la garganta del mayor. Cerrando los ojos, llevando su cabeza hacia atrás y elevando lo más posible sus caderas, comenzó a buscar aún más contacto en la cavidad bucal del rubio, pues era tan caliente y húmeda que se sentía enloquecer a cada segundo transcurrido.
Necesitaba más, quería más y no se iba a rendir hasta lograr tenerlo.
Milo seguía los deseos de aquel ser tan irreal que bajo él se deshacía en suspiros y pequeñas maldiciones en su francés madre. Aumentaba la velocidad en la que devoraba el miembro húmedo y duro de su amado ángel rojo, que palpitaba sin cesar, más aún cuando pasaba su lengua desde la punta hasta la base muy levemente y luego regresaba para morder con suavidad su glande, haciendo que el líquido seminal de Camus apareciera más rápido de lo que había pensado.
Siguió de esa manera, succionando, lamiendo y mordiendo la hombría de su diamante, no se detuvo por nada, ni siquiera cuando comenzó a tironear de su cabello para que lo dejara.
Sabía porque Camus quería alejarlo, estaba a punto de llegar a su límite y por alguna razón no quería hacerlo nuevamente en su boca. Aún así, Milo se resistía a abandonar ese acto previo a su entera unión.
Más besos, más caricias y más toques certeros, suaves pero calientes, hicieron que Camus no lo soportará más y dejándose llevar por esa pasión desmedida que Milo le hacía sentir en cada centímetro de su cuerpo, se rindió y dejó salir toda su pasión del momento. Pasión que Milo volvió a recibir con total agrado y satisfacción.
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Secuestrado
FanfictionCamus Diamonds, heredero del hombre más rico de toda Francia, desaparece luego de terminar con sus obligaciones en un día típico de Universidad. Lo que parece ser un trabajo mas con el mismo final que tuvo veces anteriores.. Se transforma en lo mejo...
