"-Antes de irnos hacía China, hicimos una pequeña parada en otro lugar.
-¿A dónde fueron, My Lord?
-A Atenas. A tu casa.
A Milo se le heló la sangre. Nunca había tenido oportunidad alguna de preguntar por aquel sitio y además, Shion nunca le sacó comentario alguno de eso, por lo que su mente creó el escenario de que aquella casa en la que tuvo los mejores seis años de su vida, había desaparecido con el paso del tiempo y el peso del olvido.
-¿Puedo preguntarle la razón por la cual usted y Lord Libe fueron allí?
-Por supuesto.- Shion dejó de mirar por la ventana para dar la vuelta hasta el sillón que estaba frente a ese ostentoso escritorio de madera tallada de roble y de una manera muy elegante, tomó asiento frente a él. -El día en que los traje aquí, siempre tuve en la mente el protegerlos como si fueran mis verdaderos hijos. Mi meta en esta vida, no solo es la que ustedes saben y están ejecutando, sino que también era darles la posibilidad de vivir una vida normal como siempre debió ser, aunque con ciertos cuidados, no limitaciones porque bien saben que jamás les prohibí nada, pero si sabes bien que siempre se mantuvieran lejos de escándalos.
-En eso no tenemos por qué quejarnos, porque también se lo imponía a Mu. Es justo decir que verdaderamente nos ha tratado como si fuésemos sus hijos, aunque solo seamos los hijos de sus amigos.
-Eran mis mejores amigos, Milo. Tu padre era el alma del grupo, el que siempre nos sacaba una sonrisa con sus estupideces y siempre tenía la palabra justa en el momento adecuado... Era como tú. Tú, en todas las maneras posibles, acabaste siendo igual a Kardia.
-Por suerte Camus no acabó siendo igual a Degel.
-Por suerte no y ya que nombras ese asunto, pasaré a la segunda parte de la anécdota.- Se alejó un poco del borde del escritorio y abriendo la gaveta más grande, que siempre llevaba llave, sacó un pequeño sobre de papel. Se notaba que con anterioridad había sido de color blanco pero que el paso del tiempo había hecho lo suyo y el color se desgastó hasta volverse un tanto amarillo. -Tengo que decirte que entramos a la casa. Tuvimos que romper una de las puertas traseras, pero no es nada que luego no puedan arreglar. La recorrimos casi en su totalidad, pues no nos pusimos a recorrer los jardines ni la finca trasera, pero todo lo que es la casa y su estructura, puedo decirte que están en perfectas condiciones y que podrá resistir a una nueva remodelación, así como resistió a la que tu madre le hizo en su momento cuando decidieron mudarse allí.
-Lord Belier, no le molesta que le pregunte, el porque me dará permiso de abandonar su lado finalmente?
-Porque es simple, Milo. Porque cuando todo esto acabe, no tendrán más razón de seguir aquí. Dohko y yo, no solo los trajimos a nuestro lado porque queríamos cuidar de ustedes, protegerlos y que tengan la familia que ese infeliz bastardo les impidió tener, sino que también siempre quisimos que Diamonds pagara por lo que hizo ¿y qué mejor que tenga su merecido por las propias manos de los que él arruino? Cuando todo esto termine, ustedes ya habrán recuperado en su totalidad lo que les pertenecía, ya que los botines de los robos, aunque es el noventa por ciento de todo, aún hay cosas, documentos más claramente, que están en poder de Diamonds, en su propia casa, en su caja de seguridad, y es por eso que los estoy mandando allí. Deben de hacerse de esos papeles y luego si... Solo deben esperar a que ese desgraciado se vuele la cabeza por sus propios medios y ustedes podrán marcharse de esta casa si es que lo quieren.
-Siendo sincero, My Lord, no quiero abandonarlo después de todo lo que ha hecho por mí, pero también, ahora que me dice que mis memorias en Grecia están intactas, no quiero dejar abandonada mi casa un día más...
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Secuestrado
FanfictionCamus Diamonds, heredero del hombre más rico de toda Francia, desaparece luego de terminar con sus obligaciones en un día típico de Universidad. Lo que parece ser un trabajo mas con el mismo final que tuvo veces anteriores.. Se transforma en lo mejo...
