Capitulo 26||Un extraño sentir, un encuentro tenso y el recuerdo de una promesa

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-¿Qué hacemos aquí?- Exclamó confundido el pelirrojo apenas cruzó la puerta de entrada. 

-Pensé que podías recuperar un poco el ánimo si te sentías en un lugar más familiar para ti, más cómodo.

-¿Y me trajiste a mí casa porque pensaste que me sentiría mejor? Mejor continua con tu trabajo de joyero, Albafica, porque como psicólogo eres pésimo.- Se acercó, casi arrastrando sus pies, hasta el sofá que había en mitad de la sala y se dejó caer en el mientras suspiraba y con una de sus manos, se cubría el rostro. Claro gesto de que intentaba no llorar o al menos, controlarse y que no se notara mucho aquel acto. -Mí vida se fue al demonio en esta misma casa, cuando yo tenía apenas diecisiete años y me transformé en el heredero de la familia.... Dejando atrás a Hyoga, a Mistorya... Dejando que todos aceptasen la idea de Agatha y no hacer más esfuerzos de los que hice para evitar que llevaran adelante esa locura...

-Degel, sé que nada de lo que podría decirte ahora, calme en algo el dolor que sientes, pero quiero que sepas que tienes en mí a alguien en quien puedas confiar. Aún me faltan muchas cosas por entender, pero entiendo lo suficiente como para saber que tu tuviste una motivación fuerte, que actuaste como actuaste por una razón en específico y, solo sabiendo eso, creo que estoy seguro de decir que ya no te odio tanto.

-Tanto... No tanto, pero aún está allí tu odio por mí. No me quejaré... Me lo merezco a eso y más... Merezco que me maten.

La voz le salía en susurros y cargada de tristeza, por lo que Albafica sabía que no le sería fácil poder hacer un avance con Degel en ese momento, pero no iba a perder las esperanzas de, al menos, dejarle a saber que tenía sentimientos por él y que, definitivamente, podía ser un mejor compañero de lo que Kardia podría haber sido.

Estaba más seguro de la segunda parte de su plan, que de la primera, ya que, en ese punto, hasta creía que podía lograr que Milo lo aceptase como padre, ya que el griego lo había abandonado sin importarle nada, y eso lo transformaba en, no solo un padre horrible, sino que también en un ser humano detestable. De verdad que, si se lo proponía, podía poner a su favor a todo lo que había pertenecido a Kardia Mettaxas y verlo retorcerse en la agonía de perder lo último y lo único que le interesaba recuperar.

-No digas eso, Degel.- No dudó un segundo más en tomar asiento a su lado y, aunque el francés se puso un poco a la defensiva al verle tan cerca suyo, logró tomarle de la mano y hacer que fijara sus turbios ojos carmín en sus propios zafiros calmos. -Se que todo el pasado te ha dejado parado como el malo en esta situación, pero no debes de seguir sintiéndote así cuando sabes bien que no es así. Tú sabes mejor que nadie cuál es tu situación, cuál es tu verdadera responsabilidad en todo esto y porque hiciste todo lo que hiciste. No debes de pensar ni un segundo más que mereces que te matemos o algo así. Sabes bien que, si alguien merece que lo ahorquen, es tu hermano Shijima. Ese si es un demente que merece hervir eternamente en la agonía del infierno más dantesco que exista.

Por esas palabras, la postura y, sobre todo, la inmutable mueca de tristeza de Degel, cambio a ser más relajado y hasta dejó salir una pequeña risilla, que solo hizo que algo dentro de Albafica se removiera y miles de chispas comenzaran a iluminar sin control su alma. Eso, definitivamente, no ayudaba a sus ganas de contenerse e ir poco a poco en sus intentos de conquista del galo mayor, y tan en problemas se sentía por aquella sonrisa, que no se dio cuenta de que su cuerpo, casi de manera imperceptible, como si estuviera hipnotizado por esos ojitos carmesí que repentinamente habían recuperado su brillo ante la simple mención de un tonto comentario, se fue acercando cada vez más y más, para ser consciente de sí mismo cuando su frente ya estaba pegada a la de Degel y sus respiraciones chocaban peligrosas y se mezclaban inevitablemente, haciendo que ambos se sintieran extraños, pero a la vez, muy reconfortados con la situación.

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