Capitulo 15 || Tiempo de actuar

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-¿¡Entonces todo este tiempo supiste donde y con quien estaba!??

-Dite, ¿En serio me crees un padre tan horrible al punto de que no me interesaría en lo más mínimo donde se metió mí hijo mayor por casi medio año entero?

-¿Y no podías siquiera dejar en claro ante la prensa y la justicia que yo no estaba secuestrado?

-Lo hice. ¿Acaso no se lo dijiste, Shion?

-Lo siento, descuido mío el no hacerlo, pero creí que al ver que todo giraba en torno a la desaparición de Camus y ya nadie decía nada de él, supuse que se daría cuenta que su asunto ya estaba resuelto.

-Pues ya ven que no, no me di cuenta.- El rubio se dejó caer con bastante molestia en uno de los sofá individuales que había en la biblioteca del Lord y se llamó momentáneamente al silencio mientras los mayores se metían en su propia conversación, brindando una vez más por ese reencuentro que finalmente podía tener lugar, pero en el momento en que se acomodó los dobleces naturales de su vestido, tuvo que interrumpir esa charla entre los tres mayores, que parecía bastante animada. -¡¿Entonces si sabían que yo no corría ningún riesgo, igual me permitían salir así vestido a la calle?!?

-¿Te molesta estar así?

-Para nada, pero... saben... bueno, se me hace raro...

-La razón es simple, Dite, pero por esta vez, no seré yo quien explique las razones de todo lo que sucede en esta casa. ¿Albafica, me harías el honor?

-Mas que agradecido, borrego.- El rubio mayor de los Poisson, dejando su copa de vino de la forma más elegante posible en la mesa de cristal de centro de la habitación, se sentó con calma al lado de su hijo, dándole una sonrisa enorme a pesar de que Dite lo miraba con bastante molestia ya que se sentía demasiado engañado. - En primer lugar, quiero dejarte bien en claro que tu encuentro con Angelo Acubens fue totalmente fortuito pero una gran suerte para nosotros y el plan, más que para ti y tu felicidad.

-¿No te importa mi felicidad, padre?

-¡Claro que me importa! Pero déjame explicarme. El día en que te fuiste a Maranello, me llegó una foto de la presa italiana, donde decía que el joven heredero de las mejores joyas de Europa, estaba demasiado cerca de "un joven cualquiera que no era de su clase", no me indigne ni nada parecido, porque se te veía feliz y no me iba a interponer en esa linda sonrisa, pero si me indigne cuando vi que a quien trataban de don nadie, era nada más ni nada menos que el único hijo y mayor orgullo de mi gran amigo Luciano Acubens, el maldito imbécil que tuvo la suerte de su vida al tener en su poder los mejores viñedos de toda Italia y de esa forma hacer la fortuna más grande jamás pensada y con eso cumplir su tonto sueño de tener muchas propiedades a su nombre por toda Italia. Él lo logró, como logró todo lo que quiso y fue feliz con su Helena, mucho más cuando Ángelo nació. Y él, como todos nosotros, creyó que todo estaría en ese perfecto equilibrio eternamente y que sería feliz por siempre...

Esa pausa. Ese silencio seguido de un suspiro recargado de frustración le hizo entender a Dite que era lo que sucedió.

-Diamonds.

-Diamonds. Exactamente.

-¿¡Qué ese tipo no se siente culpable por todo lo que ha hecho!?? ¡¿Por todo lo que ha provocado?! ¿Y a ellos que les hizo? ¿También los estafó y los orillo al suicidio como a Kardia Mettaxas?

-Los mató.

La voz del peliplata irrumpió en la habitación y un enorme dolor en el medio del pecho se hizo lugar en el rubio menor, que no perdió un solo segundo en correr a abrazar a su novio.

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