-Te dije que trataras de llevarte bien con él ¿Y tú qué haces? ¡Le disparas!
-My Lord, yo quisiera decir…
Un leve movimiento con su mano y Milo guardó silencio y bajo su cabeza. Él era orgulloso pero ante Shion era obvio que se tragaría todo ese sentimiento, pues del mayor dependía todo lo que conocía como estilo de vida y no quería perderlo.
-En serio te lo digo, Milo. Empieza a llevarte bien con él porque esto está muy lejos de acabar.
-¿Disculpe?- El pequeño rubio lo miró con bastante confusión, y aunque prefería no enterarse de lo que Shion tramaba, sabía que tarde o temprano lo sabría así que se aventuró a preguntar. -Se que me dijo que no lo matara pero ¿Qué trama? ¿De verdad piensa que es seguro dejarlo vivo? ¿Qué si nos delata después?
-Ohh Milo, no lo hará, créeme.- Dohko se apareció por detrás de su esposo, a quien tomó de la cintura con una mano y con la otra, tomó la muñeca de su amado borreguito y le dió un beso en el dorso de esta. -Lo mantendremos de nuestro lado de la misma manera en que mantenemos a nuestra nueva adquisición.
El griego se sorprendió con eso. No estaba enterado que alguien nuevo se había unido a la organización, y ahora estaba muy intrigado de saber quién era. Para su suerte, el hijo de Shion hizo su aparición, tomado del brazo de su adorado prometido.
-Padre, han llegado.
-Perfecto. Gracias, ángel mío.
Sin decir más, solo dándoles a ambos una leve reverencia, ambos menores se alejaron por el pasillo contrario de donde estaban, tomando directamente el camino que daba al jardín.
-Ven Milo, te presentaremos con la nueva compañía.
Salió de sus pensamientos al escucharlo la voz de Dohko, así que simplemente asintió con su mirada y siguió a los mayores.
Al bajar la escalera, casi en la mitad del vestíbulo, estaba Angelo, parado tranquilo y fumando como si nada, aunque bien sabía que eso le molestaba mucho a su “jefe”.
-Apaga eso.
-Lo lamento, my Lord. A veces olvido que odia hábitos que usted mismo solía tener.
Ante eso, el rubio mayor puso una total mueca de desaprobación que al italiano le dió lo mismo pero él era otro que no quería perder todo lo que había logrado gracias a su jefe.
Después de todo, la segunda cosa que más amaba el peliplata, era el dinero.
-Bueno, ya. Mejor dejemos en el pasado este momento un tanto incómodo, por no decir irrespetuoso, y pasemos a lo importante.- Apenas si el chino acabó de hablar, se dirigió entre los tres presentes hasta los largos sillones de terciopelo negro y plateado, y le extendió la mano a la bella muchacha que estaba sentada con mucha calma mirando a través de las puertas francesas que daban al jardín, quien al momento de tener al castaño frente suyo, tomó su mano sin problema y comenzó a caminar a su lado. -Bien, cariño, como tú estás a la cabeza de todo esto y fue tu decisión darle un lugar entre nosotros, es tu deber presentarla.
-Por supuesto.- Ahora fue Shion quien tomó la mano de la joven y la posicionó frente a Milo, para que este la viera claramente. -Milo, quiero que conozcas a esta persona especial que será parte de nosotros de ahora en más. Ella.- Dijo remarcando esa palabra aunque algo de duda se dejó oír de entre sus labios. -Es…
-Soy Doratefi.- Dijo rápidamente la mujer frente a él y esa simple palabra hizo que Milo se congelara.
No sabía por qué, pero sentía que la había visto en otra ocasión. En otro momento de su vida. De verdad sentía que había tenido que ver con esa chica.
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Secuestrado
FanfictionCamus Diamonds, heredero del hombre más rico de toda Francia, desaparece luego de terminar con sus obligaciones en un día típico de Universidad. Lo que parece ser un trabajo mas con el mismo final que tuvo veces anteriores.. Se transforma en lo mejo...
