-El invierno ha llegado para mí
No puedo ya seguir
Las cadenas que atan mí vida son fuertes
pero pronto se habrán ido
Extenderé mis alas una vez más.
¿Es un sueño?
Todos a quienes he amado
Dicen mí nombre
El sol entibia mí cara
Todos los días de mí vida
los veo pasar a mí lado...-
Se asomó apenas al marco de la puerta y se recostó sobre él, mirando con mucha melancolía y tristeza a la mujer que le había dado los mejores nueve, casi diez, años de su vida. Que le había dado un hijo precioso que era toda su razón de ser y quien le había hecho entender que se podía ser natural y genuinamente feliz a pesar de guardar en lo más profundo de su alma, quien era realmente.
La morena se giró apenas un poco, sacando su vista de la ventana que daba al jardín, donde tenía una vista privilegiada de su niño jugando con una felicidad muy notable con el otro niño de cabellos rojos, y le sonrió a su esposo con mucho amor y estirando su mano, le invitó en silencio a estar un momento con ella. Kardia no dudo, nunca dudaría si de ella se trataba y casi corriendo se adentró en el cuarto y se arrodillo a su lado mientras le tomaba dulcemente de la mano. Su corazón se estrujó y dolió mucho al ver lo deteriorada que se había vuelto en tan corto tiempo, ya que la última vez que sostuvo con tanta devoción y amor esas finas manos, era cuando recién tomaban consciencia de la enfermedad y ahora, casi dos meses luego, esas mismas manos estaban totalmente consumidas y se notaban en demasía sus débiles huesos. No puedo decir nada, iba llorar si abría la boca, por lo que solo quedó en silencio y continuó escuchando el leve canto que su amada profería con calma.
-En mi corazón sé que
puedo dejarme ir
Al final encontraré
Algo de paz en mi interior
Nuevas alas me están creciendo esta noche
A medida que remonto vuelo
Me confundo con el viento
Tengo tantas ganas de verte de nuevo
Ha pasado tanto tiempo.
Estaremos juntos otra vez...-
La suavidad con la que salía su voz, se hizo más y más tenue, casi inaudible. Calvera solo miraba a su esposo, ya no decía nada porque ya no sentía fuerzas para separar una vez más sus labios, así que solo hizo una última cosa con la poca fuerza que le quedaba.
Sonrió.
Sonrió y fue cerrando lentamente sus ojos mientras su respiración se iba haciendo más calmada, suave y espaciada. Kardia no soportó ver esa situación, no podía verla así, no podía con su genio y sus pensamientos de que pudo haber hecho algo más por ella lo atacaban mucho más que otras veces, lo apuñalaban cruelmente y lo hacían sangrar. Le dolía ver como la perdía inevitablemente y no sabía cómo seguiría sin ella. Sus últimos años, sus mejores años habían sido al lado de esa morena que amaba más que a su vida misma, por lo que no había forma de que concibiera una vida después de ella. Por lo que, cuando la vio cerrar los ojos, decenas de lágrimas de desesperación comenzaron a bajar sin intención de ser retenidas un solo momento más.
-Dijiste que, cuando la primavera llegase a nuestro jardín, los tres veríamos florecer todas y cada una de las flores que nacieran del rosal que Milo te ayudó a plantar a comienzos de este año... Pero parece que prefieres quedarte dormida antes de ese momento...
La respiración de la morena era irregular pero extrañamente profunda, Kardia de inmediato comprendió que era el estado comatoso que les dijo el médico, que ella tendría antes de partir. El rubio solo le dio un beso, un último beso en los labios y la arropó con todo el cuidado posible, cubriéndola hasta los hombros, pero no ajustando demasiado dichas prendas, ya que, para él, su amada solo estaba dormida y tener tantas cosas encima, casi apretándole hasta el cuello, la sofocarían y no tendría un buen descanso.
Salió de aquel lugar solo para llamar a sus suegros, para pedirles que fueran a verla porque luego de unas horas más ya no podrían hacerlo y estaba seguro de que ellos querrían despedirse como era debido de su única niña, y luego corrió al jardín, en donde Milo se encontraba, y simplemente tomó al niño y lo llevó de regreso con él a la alcoba donde anteriormente estaba.
ESTÁS LEYENDO
Secuestrado
FanfictionCamus Diamonds, heredero del hombre más rico de toda Francia, desaparece luego de terminar con sus obligaciones en un día típico de Universidad. Lo que parece ser un trabajo mas con el mismo final que tuvo veces anteriores.. Se transforma en lo mejo...
