Isabella.
reí ante las palabras de Ignacio
— estás loco— hablé.
— uy dale bebé— se subió un poco y me besó.— un poquito.— bajó sus besos hacia mí cuello.
lo separé de mí y lo miré mal.
— no intentes comprarme— reí.
Nacho se volvió a arrodillar en frente mío y puso una mano en mí pierna; me miró e hizo un puchero.
mordí mí labio inferior y negué con la cabeza.
— no— dije cruzandome de brazos.
Ignacio rodó los ojos y suspiró.
— está bien— acotó mientras acariciaba mis muslos.
sus manos pasaron por debajo de mí pollera y sus dedos tocaron los bordes de mí tanga.
se agachó un poco y besó mí rodilla, después mí muslo derecho, poco a poco se iba acercando hacia mí feminidad.
moví mí cadera en busca de más, me encantada lo que estaba haciendo Ignacio y eso me molestaba.
ya rendida puse mí mano en el pelo del morocho. Éste me sonrió y bajó lentamente mí tanga.
la dejó en algún lado de la habitación y pasó un dedo por encima de mis pliegues, cerré mis ojos mientras exhalaba.
mojó sus labios con su lengua y se acercó más hacia mi feminidad; pasó su lengua dónde antes había recorrido su dedo; me estaba torturando, y feo.
— Nacho— hablé bajo.
— tratá de no Gemir— me sonrió. Metió dos dedos dentro mío y comenzó a moverlos.
solté un suspiro pesado, se me estaba haciendo difícil. Comenzó a acelerar sus movimientos, mordí mí labio, tratando de que no se me escape ningún gemido, pero fue en vano.
— te dije que trates no hacerlo— la voz de Ignacio salió ronca.
— p-perdón— tiré mí cabeza hacia atrás.
la puerta sonó sacándonos de nuestro momento
— ya vino la pizza— habló Natalia
Nacho aclaró su garganta y habló;
— ya bajamos— se paró y me miró— te salvaste.
reí y me paré
— voy al baño— me acerqué a la puerta y la abrí.
me metí al baño e hice lo que tenía que hacer, me lavé las manos y abrí la puerta, ahí estaba Ignacio.
— me imagino que te vas a lavar las manos, ¿no?— miré con asco sus manos.
el morocho rodó los ojos y entró al baño.
me siento feliz, y no es por el momento que acabo de pasar con Nacho, tampoco es porque no tengo tanga puesta, es porque por ésta vez, puedo ser yo misma.
me acerqué a la mamá de Ignacio y ella me sonrió
— ¿todo bien?— preguntó.
asentí.
— ¿la ayudo en algo?
— no hace falta— dejó la bebida sobre la mesa.
Nacho apareció y nos sentamos a comer.
— ¿qué edad tenés?— preguntó.
— ma, no empieces— se quejó el orejón.
— quiero saber— se encogió de hombros.
— tengo diecisiete— respondí.
—vos y mí hijo, ¿qué son exactamente?— preguntó.
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❝cheta❞
Fanfiction❝a las chetas les re cabe salir con un cumbiero.❞ [2018] no me hago responsable del cringe
