VG|¿Quién diría que un simple intercambio de teléfonos cambiaría de tal forma la vida de estos dos seres?.
Aunque contando con la suerte que tiene Valeria todo puede pasar.
Acompáñame a ver esta triste historia.
➳Historia completamente mía, prohibid...
Después de esa desaparición monumental, y de el lindo rato en la playa, Cameron me llevó a casa de mi tía.
Ya se me había pasado medio la curda, todo fino.
Me despedí de él con un corto beso en los labios, hay que aprovecharlo mientras pueda.
Cuando abro la puerta están las cuaimas de mi prima y mi mejor amiga, sin contar a mi hermano, esperándome con los brazos cruzados.
— Que lo que menorkis— hablo nerviosa.
— ¿Que son estas horas de llegada?— pregunta mi hermano arrecho, a pues señor.
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Son apenas las cinco y media, es tempranito vale.
— Ya va, ¿Donde están María Zambrano y John Dorman?, solo a ellos les debo estas explicaciones — digo del mismo modo.
— No le pares bolas a Ángel, mejor cuéntanos por qué te escapaste a la playa con Cameron sin siquiera avisarnos perra inmunda— dice ahora Mariana.
— No fue que "me escapé" con él, me dio una pálida en el club y salimos a tomar aire. Después decidimos irnos sin decirles nada— argumento poniendo mi mano en mi cintura.
— Valeria, eso justo es escaparse— habla Paola.
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— A bueno, de todas formas ninguno me estaba parando bolas en el club. ¿Tienen algo que contarme?— digo y esta vez soy yo la que se cruza de brazos.
— Empieza tú Mariana, o mejor dicho matona— dice Ángel y se empieza a reír, Mariana le mete un coñazo en el brazo.
— Y tú que llegas con el lipstick corrido, tienes que hablar también mija— Suelta mi amiga.
Como cada quien tenía su cuento que contar decidimos sentarnos en lo que sería el patio, cerca de la piscina, con un culler de agua bien fría y unas galletas robadas de la despensa.
¿Que esperaban?, llevamos bebiendo como locos dos días seguidos, nuestro estomago suplica piedad.
Repartimos el agua en unos contigo que encontramos en la cocina y estábamos hechos.