VG|¿Quién diría que un simple intercambio de teléfonos cambiaría de tal forma la vida de estos dos seres?.
Aunque contando con la suerte que tiene Valeria todo puede pasar.
Acompáñame a ver esta triste historia.
➳Historia completamente mía, prohibid...
Estábamos en el auto de mi papá. Paola conducía, Mariana y Victoria estaban atrás hablando y yo estaba en el asiento del copiloto con mi celular.
Victoria nos convenció de ir al centro comercial para comprar algunas cosas y más que todo distraernos, mi mamá me soltó la tarjeta para que de una vez averiguara y comprara las vainas de la universidad.
—Admito que manejar aquí es alta ladilla, naguará de poco de gente— se queja Paola cuando nos agarra otro semáforo en rojo y las personas empiezan a transitar por la calle. Ya hemos pasado tres en total, me sorprende la cantidad de gente que hay en la calle. Sin duda Nueva York es una ciudad en la que te puedes perder fácilmente entre las personas.
—Para ti manejar en todas partes es ladilloso, no importa si es en Miami, Caracas o Valencia.
—Coño pero mira ese poco de gente, tú me dirás- señala a las personas que van de un lado al otro—Para la próxima pedimos un Uber, este estrés no me lo vuelvo a calar.
Después de otros veinte minutos de tráfico y personas atravesadas logramos llegar al centro comercial. Aparcamos en el estacionamiento y nos adentramos al gran edificio.
Lo que primero llamó nuestra atención fueron las tiendas y boutiques, H&M, Forever 21, Victoria's Secret, Zara por solo contar algunas. Las tiendas de maquillaje eran mis favoritas, MAC, Sephora y un montón más.
Recuerdo que lo más cerca de una tienda de maquillaje en Venezuela era donde los chinos o en farmatodo. De paso, uno jamás sabía si esa vaina era de buena calidad o haría que tu cara se derritiera.
Entramos a algunas y nos probamos unos cuantos conjuntos. Compré lo que me pondría mañana y otras cositas más, desfilamos por las tiendas de maquillaje y zapatos hasta que paramos en la feria de comida porque el hambre nos atacó horrible.
Pedimos dos pizzas familiares en Pizza Hut y ubicamos una mesa, yo quería Mc Donald's o Burger King pero ellas ganaron con la pizza.
—Valeria, ¿Ya hablaste con Cameron? —pregunta Victoria mientras lleva un gran triángulo de pizza a su boca, imito su acción mientras recojo el queso derretido que se derrama con un tenedor.
—Amaneció en su casa y todo— suelta Paola y pelo los ajos antes de meterle un coñazo con mi mano libre.
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Naguevoná de sapa, ya ni en la familia se puede confiar.
—Que Dios me libre de caer en esa lengua, amén— dice Mariana uniendo sus manos y Paola rueda los ojos.
Dirijo mi mirada hacia Victoria—Sí, hablamos y arreglamos las cosas. Se disculpó conmigo y me pidió volver a la normalidad. Le dije que tenía que pensar las cosas y todo eso, aunque debo admitir que lo extraño.
Era la primera vez que lo decía en voz alta. Realmente extraño a Cameron, extraño el sentimiento que tengo cuando estoy cerca de él, extraño hablar con él de cualquier cosa, besarlo y abrazarlo.